NUEVA OBRA DE RAÚL BERZOSA PARA SEVILLA

05/09/2010


 

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La pintura sirve como telón pictórico para la imagen de la Virgen de Fátima del templo sevillano del Santo Ángel. Centrado en la parte alta, aparece el Corazón Inmaculado de María, pues en las Apariciones de Fátima, la Virgen pide que el mundo se consagre a su Corazón Inmaculado y desea que se extienda por todo el orbe dicha devoción.

Dicha circunstancia es continuada en las distintas apariciones: Lúcia ve que la Virgen, en su mano derecha, tiene un corazón rodeado de espinas que se clavan por todas partes; ella y los otros dos niños -Francisco y Jacinta-, al observar esto, comprenden que es el Corazón Inmaculado de la Señora rodeado por los pecados del mundo.

En la pintura, dicho corazón está rodeado por una banda de rosas, símbolo de pureza mariana, y es llameante debido al amor de la Virgen por la humanidad, que irradia luz al mundo. Se halla cercado también por un gran sol, en alusión al milagro ocurrido en el paraje de Cova da Iria, prometido tres meses antes por la Virgen en su tercera aparición. Dicho fenómeno, según los presentes, pudo verse en un radio de 40 kilómetros y consistió en un rompimiento de las nubes, en un día muy lluvioso, para que el Astro Rey girase compulsivamente sobre sí mismo.

Volviendo a la pintura, en su parte baja se sitúan una serie de ángeles, teniendo dos de ellos especial relevancia: uno por portar el Santo Rosario, ya que la Virgen insistía en sus apariciones de Fátima en la necesidad de rezarlo para alcanzar la paz en el mundo (ella mismo dijo a los tres niños: "Yo soy la Señora del Rosario"), y el otro por llevar el escapulario, ya que la Señora de Fátima se presenta en su tercera aparición como la Virgen del Carmen, de ahí que la vidente Lúcia entrase como religiosa en la Orden del Carmelo. Otro detalle es que otro ángel lleva en su mano una rama de encina, ya que la Virgen se mostraba siempre sobre una pequeña encina.

Los retratos ovalados del Papa Juan Pablo II y la Hermana Lúcia, ambos ya en su madurez y vistiendo los hábitos religiosos que les correspondían, se sitúan también en la parte baja de la obra, pues hablamos de los mayores defensores del cariz divino de lo que aconteció en el año 1917 en la localidad portuguesa de Fátima.

Dichos retratos se unen por una franja que lleva inscrita la leyenda "Totus Tuus". El 12 de Mayo del año 2000, Juan Pablo II, en su última peregrinación a Fátima,  después de orar en la Capilla de las Apariciones, ofreció un anillo a la Señora, así como un mensaje escrito: “Este anillo, con la efigie de Nuestra Señora y las palabras “Totus Tuus”, me lo dio el Cardenal Stefan Wyszynski, en los primeros días de mi Pontificado. Con mucha alegría, lo ofrezco a Nuestra Señora de Fátima en señal de mi profunda gratitud por la protección que me tiene concedida”.

Pulsando en el icono que da paso a la noticia, podrán ver más fotografías de esta nueva obra de Raúl Berzosa, cuyas medidas son 120 x 160 centímetros. La técnica utilizada por el artista malagueño ha sido el óleo sobre tabla.

 

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