LOS ROCHELT. UNA FAMILIA BILBAÍNA VINCULADA AL ARTE

17/05/2014


 

 

Los Rochelt fueron una familia de comerciantes e industriales de origen centroeuropeo afincados en Bizkaia al menos desde comienzos del siglo XIX que, al margen de su profesión, mantuvieron siempre una estrecha vinculación con las artes. Al menos una docena de sus miembros tuvieron inclinación hacia la pintura y realizaron numerosas aportaciones al ámbito cultural bilbaíno de finales del siglo XIX y comienzos del XX. Pero además los Rochelt compartieron experiencias con artistas de la talla de Anselmo Guinea, Juan de Barroeta, Adolfo Guiard, Darío de Regoyos, Carlos de Haes o Jaime Morera.

Comisariada por el historiador Mikel Lertxundi Galiana, esta exposición recupera ahora ese episodio a través de obras de diversos miembros de la familia, acompañadas por otras de varios artistas con los que mantuvieron relación: Guinea, Barroeta, Guiard y Regoyos. Se presenta un total de 71 obras, de las que 64 pertenecen a la familia Rochelt y 7 a la colección del museo. Se incluye, además, junto a los dibujos, acuarelas y óleos, diversa documentación relativa a otros aspectos creativos, como la ilustración o la literatura.

La muestra del Museo de Bellas Artes de Bilbao Los Rochelt. Una Familia Bilbaína vinculada al Arte recoge obras de nueve Rochelt, si bien concede un especial protagonismo a cuatro de ellos: Gustavo, Ricardo, Juan y Juan José Rochelt. Los otros cinco son Carlos, Mario, Rafael, Luis y Óscar Rochelt.

 

 

En las últimas décadas del siglo XIX y primeras del XX abundaron, entre la burguesía bilbaína, aficionados al arte con una holgada posición económica que les permitía disponer de tiempo libre para cultivar sus inquietudes. Este fenómeno se observa particularmente en varias familias de origen extranjero establecidas en la Villa entre finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, como los Lund, los Amann, los Delmas o los Zamacois. Entre ellas destacan los miembros de la familia Rochelt, que cultivaron la pintura, la literatura o la música, mantuvieron estrechos contactos con los artistas locales y realizaron interesantes aportaciones al contexto cultural bilbaíno de entre siglos repartidas en varios ámbitos: eventos festivos, conmemorativos y caritativos, exposiciones artísticas, dibujos para prensa, libros y carteles, y realizaciones pictóricas individuales.

Los miembros de la familia mantuvieron siempre una estrecha vinculación con la organización de los acontecimientos festivos locales. Entre los eventos extraordinarios destacan las visitas regias, como la llegada de Alfonso XII a Bilbao en 1876 o la de la reina regente en 1887. También las representaciones teatrales populares celebradas en la ría en las fiestas de agosto de 1879 y 1880, en las que el Nervión se convirtió en el mar Adriático recibiendo al Dux de Venecia y en el río Nilo en la época de los faraones, respectivamente. También en 1880 y 1900 participaron en la organización de la peregrinación al santuario de la Virgen de Begoña.

Los Rochelt participaron, como era propio entre los miembros de la burguesía, en diversas iniciativas al servicio de la comunidad. Entre otras, Luis y Ramón Rochelt donaron obras en 1884 para una kermesse (velada benéfica animada con interludios musicales o teatrales) organizada para sufragar el establecimiento de la Estación de Salvamento de Náufragos en la barra del Nervión. También contribuyeron a las obras de la torre de la basílica de Santiago de Bilbao, proyectada por Severino Achúcarro: Óscar Rochelt ilustró el cartel anunciador de una tómbola destinada a recaudar dinero y Gustavo Rochelt donó seis acuarelas para el sorteo.

 

 

La familia tuvo escasa presencia en las contadas muestras que se celebraron en Bilbao durante las décadas finales del siglo XIX -la única ocasión en la que concurrieron a un certamen fue la Exposición Provincial de Vizcaya de 1882-. Sin embargo, participaron activamente en la organización de exposiciones. Será ya en el siglo XX cuando Juan José Rochelt, miembro de la Asociación de Artistas Vascos desde 1913, inicie una interesante actividad expositiva en la propia sede de la asociación y en galerías de Bilbao, Barcelona y Madrid.

Destacan también los trabajos de Rafael Rochelt ligados a La Ilustración Española y Americana, nacida en 1869 en Madrid a imagen de L'Illustration parisina. Por encargo de esta publicación realizó diversas vistas de rincones bilbaínos para artículos del escritor Antonio de Trueba. Más tarde Óscar Rochelt participó en la creación del semanario literario y artístico El Boceto (1883) y realizó dibujos para otras publicaciones de la época a las que también se sumaron trabajos de Alfredo y, sobre todo, Juan Rochelt. Destaca, por último, la contribución de Óscar Rochelt al cartelismo.

Los iniciadores de la inquietud artística familiar fueron Ricardo y Gustavo Rochelt Palme, quienes la transmitieron a los hijos de Ricardo (Óscar y Mario) y a los sobrinos de ambos (Juan, Carlos, Luis y Rafael). Pero sobre todo fue fundamental el estrecho contacto que mantuvieron con los artistas más interesantes de Bizkaia en las décadas finales del XIX, como Anselmo Guinea, Adolfo Guiard o Manuel Losada, y con otros relacionados con el contexto artístico vasco, como Carlos de Haes, Jaime Morera o Regoyos. Como ejemplo paradigmático, Juan mantuvo amistad con Guiard, quien, a su vez, tuvo como alumno a Óscar.

Los primeros rastros de la actividad pictórica de los Rochelt se documentan en la década de 1870, cuando encontramos varias acuarelas firmadas por Ricardo, Gustavo y Juan. Los dos primeros recrean un paisaje tradicional que evita reflejar la influencia de la industrialización y muestran, según el gusto de los coleccionistas bilbaínos, vistas nostálgicas de los alrededores de Bilbao. La modernidad llegó a los Rochelt a través de su amistad con Guiard, quien influyó decisivamente en Juan. Éste también trató y admiró a Darío de Regoyos y transmitió esta admiración a su sobrino Juan José, quien desarrolló una obra paisajista que extiende hasta comienzos de los años cincuenta la influencia de la pintura del impresionista asturiano.

 

Hasta el 1 de septiembre de 2014 en el Museo de Bellas Artes de Bilbao (Museo Plaza, 2)
Horario: martes a domingo, de 10:00 a 20:00 horas; los lunes, cerrado.

 

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