NUEVA OBRA DE MANUEL MARTÍN BOILLO
25/07/2020
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Tras la flagelación, los soldados romanos trenzan una corona de espinas que colocan burlonamente sobre las sienes de Jesús, lo cubren con una clámide de color púrpura y continúan maltratándolo. Pilato lo presenta a la multitud en ese estado, confiando tal vez en que todos quedaran conmovidos por sus sufrimientos y que el supuesto rey de los judíos no les supondría ya amenaza alguna con ese aspecto tan escarnecido. Con esta nueva vuelta de tuerca que hace de la iconografía del Ecce Homo, realizada en terracota policromada a tamaño inferior del natural (75 cm) para una colección particular de Granada, el escultor e imaginero cordobés representa al reo en los momentos en que el pueblo, lejos de apiadarse, reclama su muerte en la cruz, de ahí que, uniendo sus manos, Cristo vuelva a implorar fuerzas al padre para afrontar lo inevitable. Muy singulares resultan la gran peana de la figura, labrada a imitación del gastado pavimento romano del pretorio, y la túnica dispuesta como una prefiguración del paño de pureza que llevará en la crucifixión. No presenta esta prenda el tono blanco o marfileño habitual, sino un azul verdoso tipo aguamarina que, sutilmente, el autor también aplica en los ojos de Jesús para profundizar aún más en la inmensidad de su mirada. |
Nota de La Hornacina: acceso a la galería fotográfica de la obra a través del icono que encabeza la noticia.
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