INTERCAMBIO DE OBRAS DE ARTE ENTRE EL MUSEO DEL PRADO Y EL MUSEO DE BURGOS

03/11/2021


 

 

El Museo de Burgos ha realizado un intercambio con el Museo Nacional del Prado de Madrid hasta enero del año 2024. Mediante este acuerdo, el centro cultural burgalés acoge cuatro tablas procedentes de la Cartuja de Miraflores y la pinacoteca madrileña hospeda, para su restauración, la escultura "Virgen de las Batallas", originaria del Monasterio de San Pedro de Arlanza, en la localidad burgalesa de Hortigüela.

Durante los próximos dos años, la escultura burgalesa "Virgen de las Batallas" permanecerá en el Prado para someterse a restauración y a diversos análisis. Estos estudios se prolongarán durante varios meses y, tras su puesta a punto, se expondrá en dicha galería hasta comienzos de 2024, cuando regrese al Museo de Burgos.

La "Virgen de las Batallas" es una escultura realizada en cobre dorado y esmaltado. Esta pieza salió del citado monasterio en el siglo XIX y pasó por varias colecciones privadas. Posteriormente, en 1997, fue adquirida por el Estado y adscrita a la colección permanente del Prado, que la depositó en el Museo de Burgos. En esta pinacoteca se exponía junto con otras piezas procedentes de monasterios burgaleses.

La escultura que restaurarán los profesionales del Prado fue fabricada en los talleres franceses de Limoges en el siglo XIII. Se trata de una pieza excepcional, ya que es una de las pocas esculturas de bulto redondo esmaltadas que se han conservado de época medieval. Asimismo, su nombre proviene de una leyenda apócrifa que la vinculaba con las hazañas del conde Fernán González.

Mientras dure el intercambio entre museos y la "Virgen de las Batallas" se encuentre en Madrid, la pinacoteca de la Junta de Castilla y León expondrá, en depósito, cuatro tablas con escenas de la vida de San Juan Bautista que formaban parte de un retablo de la Cartuja de Miraflores. Estas obras se trasladaron al museo madrileño después de la Desamortización, cuando el retablo en el que se ubicaban fue desmontado.

Las pinturas se atribuyen al Maestro de Miraflores, un pintor anónimo activo en Burgos en la última década del siglo XV. Están elaboradas en óleo y témpera sobre tabla y tienen unas medidas aproximadas de 95 x 55 cm. Estas piezas formaban parte de la rica dotación que Juan II y su hija Isabel la Católica entregaron al monasterio burgalés, que incluía obras de pintores castellanos como Pedro Berruguete y el Maestro de Miraflores y de otros artistas flamencos como Rogier van der Weyden y Juan de Flandes.

Estas cuatro tablas representan varios episodios de la vida del Bautista: la Visitación, el nacimiento de San Juan (imagen inferior), su detención y su decapitación. Del mismo retablo también se conservan otras dos tablas en el Museo del Prado, que muestran la predicación del santo y el Bautismo de Cristo.

Sin embargo, la mayoría de estas pinturas fueron extraídas de la Cartuja de Miraflores en las primeras décadas del siglo XIX, y hoy están dispersas por diversos museos y colecciones particulares. Esta es la primera ocasión, desde su salida en el XIX, que este conjunto de tablas regresa a Burgos y podrá ser admirado por los visitantes en la planta baja de la Casa de Angulo, Sección de Bellas Artes, del Museo de Burgos.

En cuanto al autor de las tablas, desde el siglo XIX se le ha llamado Maestro de Miraflores, precisamente porque este retablo es su obra más destacada. Su estilo se encuadra dentro de la corriente hispanoflamenca castellana, con figuras alargadas, pliegues angulosos y el gusto por el detalle y la representación preciosista de los objetos y sus calidades. Está influido por los flamencos Petrus Christus y Dirk Bouts, con composiciones cuidadosamente estudiadas y personajes que parecen ensimismados en sus pensamientos.

Gran parte de la riqueza de la Cartuja de Miraflores se perdió durante la Guerra de la Independencia, cuando el general Darmagnac sustrajo muchas de las obras más valiosas. En 1836, una vez desamortizada, el artista Valentín Carderera fue enviado por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (Madrid) para recoger piezas artísticas y enviarlas a Madrid. Probablemente, estas tablas salieron de Miraflores en ese momento con destino al Museo de la Trinidad, y de éste al Museo del Prado. Por primera vez, desde hace casi dos siglos, este conjunto puede verse en su lugar de origen a través del intercambio durante dos años del Museo de Burgos.

 

 

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