LA HABANA
Con información de Jesús Lens Espinosa de los Monteros (07/08/2011)
Este proyecto no se ha llevado a cabo a partir de una impresión ligera y precipitada, sino analizada y consecuente, originada en los sucesivos viajes del autor, nacido en la localidad malagueña de Archidona, a La Habana. Y quizás el tema principal de la exposición que se presenta sea "El Tiempo". El tiempo donde va creciendo la añoranza y la pesadumbre de un Imperio, ya sin tierra en ultramar, por haber perdido una isla que era más que cualquier otro territorio de aquel inmenso imperio. El tiempo que no pasa para el habanero. El tiempo que desfila por las calles y las casas de la ciudad, donde las mansiones de antaño aguantan milagrosamente. El tiempo que oxida y enmohece sin dar tregua a las pátinas de periodos más longevos. El tiempo de las ideas y los sistemas.
De todo hay constancia, pero todo tiene su base en las calles de la Habana Vieja y la Habana de la burguesía decimonónica Criolla; la ciudad del paseo del Prado, de las casas de la Habana española. En estos lugares se queda o se va el Tiempo. Y son los que ha recogido como signo de una ciudad Universal, atípica en el continente, como una colonia malcriada que supera a la propia metrópoli, formada para vivir y morir en ella, a diferencia de otras colonias que se construyen simplemente para “poder sobrevivir”. Vivir a la sombra de las calles que rodean la catedral, morir y reposar en el cementerio Colón, quizás el más bello que se ha ido gestando.
La Habana de Jesús Conde es la ensoñación de una realidad histórica que, a través de los siglos, desemboca en la ciudad más contradictoria, compleja y anacrónica del siglo XXI. La Puerta de las Américas, como la bautizó el escritor guantanamero Amir Valle, esa puerta a través de la que entraban todas las corrientes e influencias europeas y por la que soplaban vientos tropicales y aires de mestizaje hacia el Viejo Continente. A través de su mirada, Jesús Conde nos regala su prodigiosa capacidad de imaginación, fabulación y recreación. A través de sus cuadros, lo mismo estamos ante la Habana Vieja restaurada que en la vieja Habana, derrumbada en pedazos.
La exposición La Habana está compuesta por un total de 60 obras, todas de formato circular, 15 con un diámetro de 120 cm, y el resto de 50 cm. La técnica es mixta sobre tabla, y la temática se centra en algunos rincones de la Habana: calles, edificios, puertas y portales, patios y fachadas, y todo como testigo presente y activo del transcurso del tiempo en la ciudad. A quienes ya conocen la ciudad, Jesús Conde les devuelve a La Habana. Para los que todavía no la han visitado, esta exposición les permitirá, abriendo los ojos, sentir la magia de la Perla del Caribe.
Hasta el 4 de septiembre en el Museo de Cádiz (Plaza de Mina, s/n) Horarios: martes, de 14:30 a 20:30 horas;
miércoles a sábados, de 09:00 a 20:30 horas; domingos y festivos abiertos, de 09:00 a 14:30 horas.
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