RUBENS DE LA ACADEMIA
14/04/2015
Hasta el próximo 20 de mayo, la Casa de Colón (Calle Colón 1, Las Palmas de Gran Canaria), gestionada por el Cabildo de Gran Canaria a través de la Consejería de Presidencia, Cultura y Nuevas Tecnologías, exhibe, con la colaboración de Obra Social "la Caixa", la muestra Rubens de la Academia, que incluye tres obras del maestro barroco pertenecientes a la colección de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando: San Agustín entre Cristo y la Virgen (imagen superior), óleo sobre lienzo, y Pequeño Juicio Final y Tarquino, dibujos. La muestra se enmarca en el convenio establecido entre el Cabildo de Gran Canaria y la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando para el préstamo y exhibición en la Isla de obras de grandes maestros, e incluye tres de las cuatro piezas de Rubens custodiadas por el Museo de la Academia -el desplazamiento de la cuarta obra, Susana y los Viejos (imagen inferior), no es recomendable, ya que se trata de una pintura de grandes dimensiones -190 x 223 cm- sobre siete tablas de madera muy dedicada-. La exhibición se plantea como una experiencia plástica que profundiza en la técnica, la composición, la iconografía, el pensamiento y, en definitiva, la cultura europea del momento, de manera directa y con un programa de ayuda, realizado por expertos. Para disfrutar, con explicación, de estas tres grandes obras, la Casa de Colón ofrece visitas guiadas gratuitas (plazas limitadas por razones de aforo) de lunes a viernes, a las 18:30 y a las 19:30 horas. A partir de 2 euros (más descuentos), las visitas convencionales pueden hacerse de lunes a viernes, de 10:00 a 21:00 horas; sábados, de 10:00 a 18:00 horas; domingos y días festivos, de 10:00 a 15:00 horas. El lienzo San Agustín entre Cristo y la Virgen (241 x 183 cm) es una obra fechada en el año 1615 que posee un inusitado interés, surgida directamente de los textos del santo de Hipona y, en concreto, de un pasaje de sus Soliloquios en el que expresa su amor a Cristo y a María, fuentes de toda su doctrina, y que justifica la escena y la posición de cada uno de los tres personajes: "Puesto entre ambos, no sé donde volverme: aquí me alimento de la sangre, aquí de la leche". La representación está muy estudiada: la predisposición de Jesús, colocado frontalmente en el fondo del espacio, a participar en la regalía que dispensa la Virgen al santo, construye, a través de la mirada que le dispensa, un nimbo místico en el que no está incluido San Agustín, que fija la vista, expectante, en la infinitud celestial. Además, frente al santo, que parece absorberla, Cristo y María irradian luz. Estamos ante un ejemplo destacado del virtuosismo con el que Rubens construye sus obras y con el que interviene en la consolidación de una factura de inmediata comprensión del soporte de su discurso. |
El dibujo Pequeño Juicio Final (143 x 96 cm), conocido así para diferenciarlo de la obra denominada Juicio Final, es una versión preparatoria y muy fiel de ese otro cuadro, que se conserva en la Alte Pinakothek de Múnich, un óleo sobre madera, de entre 1615 y 1619, y de 183,3 x 119 cm. Ciertamente, es una obra de particular concepción espacial y compositiva dentro de la línea del artista; en especial, por el tratamiento de los cuerpos, cuya cantidad e interrelación va más allá del habitual ensamblaje de troncos y miembros. El dibujo Tarquino que hay en la Academia de San Fernando (25,5 x 31,9 cm) está fechado entre 1610 y 1611, y forma parte de los trabajos preparatorios para el cuadro Tarquino y Lucrecia (187 x 215 cm), actualmente en el Hermitage aunque reclamado por Alemania. El estudio representa la posición del brazo derecho, el tronco y la cabeza de Tarquino e incluso tiene un segundo dibujo de la posición de la mano y el arranque del brazo. El estudio podría ser una revisión "in tempo" de la pintura definitiva, algo que podría confirmarse mediante el análisis exhaustivo de la tela, verificando los posibles retoques y dibujos de fondo. Por ello, la versión que posee la Academia y que se exhibe ahora en Gran Canaria es un documento fundamental para el conocimiento del cuadro y la evolución llevada a cabo por el pintor durante el proceso creativo. Pinturas de Rubens nunca incluidas en los catálogos de arte y alejadas del conocimiento público más de tres siglos podrían guardarse en Gran Canaria, atesoradas en viviendas particulares de familias ilustres, según investigaciones del Cabildo de la Isla, que busca su paradero. Las pesquisas arrancaron con el descubrimiento de un legajo del año 1670 en Las Palmas de Gran Canaria y almacenado en el Archivo Histórico Provincial donde se habla de que esas supuestas obras formaban parte de una herencia. El número de esos supuestos cuadros desconocidos de Rubens podría rondar la veintena, conforme al documento, que indica también que esas pinturas, varias de ellas integradas en una serie dedicada a la "Historia y vida de Nuestra Señora y San José" y en otra sobre la "Historia de Sansón", formaron parte de la dote que recibió Ángela María Balboa al casarse con el sargento mayor Fernando del Castillo. No obstante, el Cabildo sospecha que varias de esas piezas pudieron salir luego de la isla al ser heredadas por descendientes de la pareja que se mudaron a otro lugar o las donaron a terceras personas, a alguna institución o a alguna orden religiosa. Sobre los cuadros de los que habla ese documento, los expertos del Cabildo pueden tener ya alguna pista, lo que no tienen es la certeza de que sean de Rubens hasta que la limpieza de las obras y los especialistas y expertos les lleven a esa conclusión. Se dice que en La Laguna, en el palacete del marqués Gabriel de la Concepción Valdés Plácido, hay tres obras de Rubens muy bien conservadas que eran propiedad del bisabuelo del marqués. |
Nota de La Hornacina: José Luis Gago es miembro de la Academia de San Fernando y comisario de la muestra.
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