ALONSO CANO Y EL CRUCIFICADO DE LEKAROZ

16/09/2015


 

 

La Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro de la Universidad de Navarra (UNAV), con el patrocinio de la Fundación Fuentes Dutor, presenta el libro titulado Alonso Cano y el Crucificado de Lekaroz, escrito por la profesora María Concepción García Gainza, catedrática de Historia del Arte de la Universidad de Murcia (UM) y de la UNAV, de la que además es catedrática emérita.

El acto tendrá lugar mañana jueves 17 de septiembre, a las 19:30 horas, en el Palacio Condestable (Calle Mayor nº 2, Pamplona). Con este evento se cierra el curso de verano sobre "El Barroco en Navarra".

El libro estudia la intrincada historia que atravesó este Cristo Crucificado hasta su llegada al Colegio de Lekaroz recién fundado, su emplazamiento anterior en el convento benedictino de Monserrate de Madrid, donde lo registran las fuentes del siglo XVIII, y sus dos ingresos sucesivos en la Academia de San Fernando, para protegerlo sucesivamente de la guerra de la Independencia y la Desamortización, y por fin su envío a Lekaroz en 1891, cuyo recibo consta que la donación se hace "a perpetuidad", esto es, para siempre.

La profesora María Concepción García Gainza es también académica correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y de la de Santa Isabel de Hungría de Sevilla. Directora del Catálogo Monumental de Navarra, los estudios de García Gainza se han centrado fundamentalmente en la plástica española y europea del Renacimiento y el Barroco así como en el estudio de la platería. Ha dirigido más de una treintena de tesis doctorales y numerosos trabajos de investigación.

Para García Gainza se trata de una obra totalmente de la mano de Alonso Cano sin modificación posterior. El Crucificado fue realizado por Cano en Madrid entre 1656 y 1658 a instancias de la reina doña Mariana de Austria lo que dota a la obra de una significación especial. Esta gran obra pertenece hoy al patrimonio artístico de Navarra y tiene la consideración de Bien de Interés Cultural (BIC). En la actualidad preside la capilla penitencial de la iglesia de San Antonio de los padres capuchinos de Pamplona.

Para García Gainza, el Cristo de Lekaroz se relaciona con el pintado por Francisco Pacheco, su maestro; el Cristo de la Clemencia, de su también maestro Juan Martínez Montañés, y las obras de Juan de Mesa. Todo ello debido a la formación madrileña de Alonso Cano. En su estancia en Madrid, Cano conocería el Cristo de San Plácido, pintado por Diego Velázquez, y el Crucificado del Oratorio del Olivar, labrado por Manuel Pereira, y quizá el Cristo que Gian Lorenzo Bernini hizo en 1655 para Felipe IV con destino al panteón de El Escorial (imagen inferior). Con todas estas referencias, Cano planteó en el Cristo de Lekaroz, un modelo original del que existe una versión pintada en la Real Academia de Bellas Artes de Granada.

Un Cristo sublimado, idealizado, casi divino, en el que la belleza del cuerpo se traduce en hermosura espiritual por parte de Cano, cuyo estilo influiría, según García Gainza, en las obras de Luis Salvador Carmona.

 

 

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