TENO Y EL ARTE SACRO

07/10/2014


 

 

El Cabildo de la Mezquita-Catedral de Córdoba, junto a la Comisión del AÑO TENO (ver enlace), han organizado la exposición Teno y el Arte Sacro en homenaje al recientemente fallecido Aurelio Teno (1927-2013), donde se mostrarán las cincuenta y tres obras escultóricas y pictóricas más emblemáticas que el artista cordobés dedicó a la temática sacra. Su comisario es Cristóbal Cordero González.

Las galerías del Patio de los Naranjos del templo, desde el espacio comprendido entre la Puerta de Santa Catalina y la Puerta del Caño gordo, acogen desde ayer una inusitada colección de pinturas y esculturas en bronce, plata y minerales, plenas de religiosidad popular desde la visión ensoñadora de Aurelio Teno.

A partir de su estancia en el Monasterio de Pedrique del municipio cordobés de Pozoblanco, motivado por el ambiente mágico y místico, Teno empieza a manifestar un cambio en sus obras, diseñando originales y atormentados Cristos, santos y monjes, la mayoría de ellos aquí expuestos, manifestando a través de un fuerte y racial expresionismo una sacralidad entendida y materializada según su peculiar e inquietante genio.

La muestra, que estará abierta hasta el próximo 9 de noviembre, se celebra también con motivo del 775 aniversario de la Catedral de Córdoba. Casi todas las piezas expuestas proceden de las colecciones de María Rodríguez Jiménez, del Obispado de Córdoba y de la Fundación Caja Sur. Estas obras están marcadas por un ambiente mágico y místico. En ellas se puede apreciar el genio de este cordobés universal. 

 

 

Aurelio Teno nació en 1927 en las Minas del Soldado (Córdoba) y con solo 9 años de edad comienza a trabajar como aprendiz en el taller de Amadeo Ruiz Olmos, época en la que adquiere conocimientos en talla, estofado y policromía. A los 12 años ingresa en la Escuela de Artes y Oficios, donde estudia Dibujo y Pintura.

En 1950 Teno se traslada a Madrid para continuar sus estudios y entra en contacto con los círculos artísticos madrileños, al tiempo que realiza sus primeros trabajos de orfebrería. Ocho años más tarde se traslada a París, donde ejerce el arte abstracto, el pop-art, el informalismo y el expresionismo. Tras su etapa parisina, regresa de nuevo a Madrid donde es descubierto por la firma Georg Jensen y es invitado a exponer en Dinamarca.

En 1976 levanta el monumento a El Quijote en el Kennedy Center de Washington, una obra colosal realizada en bronce y piedra que le da fama internacional. Desde entonces, el personaje de Cervantes será un motivo esencial en sus creaciones. En 1984 se traslada a América, y durante su estancia de trece años en este continente imparte conferencias en numerosas universidades, al tiempo que realiza diferentes exposiciones.

En 1998 Teno regresa a Córdoba y comienza una nueva etapa creativa. Tras la adquisición y restauración del Monasterio el Pedrique, instala allí su taller y el museo permanente de sus obras. En este periodo comienza una época en la que sus creaciones están relacionadas con aspectos religiosos y místicos. Quince años más tarde, Aurelio Teno fallece en Córdoba, dejando un legado artístico que aún hoy no es suficientemente conocido.

 

 

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