JESÚS CAÍDO Y EL CARMELO EN ANDALUCÍA

Con información de Miguel Ángel García Valenzuela (10/02/2015)


 

 

Para conmemorar el 250 Aniversario (1765-2015) de la hermandad cordobesa de Nuestro Padre Jesús Caído, el joven pintor cordobés Miguel Ángel García Valenzuela ha realizado una pintura al óleo sobre tabla que se halla presidida por dicha talla procesional; una obra realizada en torno al año 1700, muy venerada en la ciudad, que ha sido relacionada con el círculo del escultor granadino Pedro de Mena (ver enlace).

En esta obra a modo de cartel, figura también la titular mariana de dicha corporación de penitencia, Nuestra Señora del Mayor Dolor en su Soledad, la Madre a la que el Nazareno parece buscar con la mirada. Esta Virgen anónima del siglo XVIII procesiona tras el Caído bajo palio, entre el humo del incienso, en la tarde del Jueves Santo, momentos que García Valenzuela rememora con sus pinceles.

En la tabla podemos ver también dos templos de Córdoba relacionados con la hechura cristífera: Santa Marina de Aguas Santas y San Cayetano; este último el templo conventual de los Carmelitas Descalzos que, desde su fundación, acoge a la Hermandad del Caído en su recientemente recuperada capilla. Asimismo, aparecen nazarenos del cortejo y, como marco, el retablo que da paso al camarín del Caído en San Cayetano.

 

 

Hasta el 15 de febrero se puede contemplar en el Palacio de la Merced de la Diputación de Córdoba, dentro de la exposición La Hermandad de Jesús Caído y el Carmelo de Andalucía organizada por el 250 aniversario. El catálogo de la muestra, presentado el pasado 8 de febrero, ha sido editado por la Diputación cordobesa y cuenta con la coordinación de Rafael Carlos Roldán y la colaboración de autores como Alberto Villar Movellán, Juan Aranda Doncel, Antonio Varo, Joaquín de Velasco, Juan Dobado, Pedro Sánchez Reyes o Sarai Herrera.

La muestra cuenta también con piezas antiguas de mérito artístico, como la imagen del primitivo Simón Cirineo de las Tres Caídas de Triana (ahora en Sanlúcar de Barrameda), la túnica más antigua que conserva el popular Nazareno de Jaén, la bambalina de la Estrella de Triana bordada en el taller sevillano de Juan Manuel Rodríguez Ojeda (procede del antiguo palio de la Macarena) y numeroso patrimonio perteneciente a la hermandad cordobesa de Jesús Caído y a otras hermandades carmelitanas de Andalucía.

Es muy conocida la gran devoción al Caído de Córdoba entre los toreros, de ahí que la túnica del Cristo acabe en un capote con su estoque. Otro gremio que también lo veneraba como Patrón era el de los piconeros o carboneros; por ello, de forma alegórica, el terreno del óleo pintado por García Valenzuela se convierte en un picón o brasero sobre el que aparece sutilmente una paleta con la que antiguamente se removían las ascuas.

 

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