ICONOGRAFÍA MARIANA. LA ESPERANZA
04/11/2015
Espléndida talla de la Virgen de la Esperanza atribuida a Alonso Gómez de Sandoval. Fechada en la segunda mitad del siglo XVIII, fue tallada en madera y policromada, y se puede encontrar en la Basílica Menor de San Pedro de Córdoba.
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En enero del año 1940, Adolfo Pérez Muñoz, prelado de la Diócesis de Córdoba, aprobaba los estatutos por los que debía regirse la cofradía de Nuestro Padre Jesús de las Penas y María Santísima de la Esperanza. Este año, la mencionada corporación cordobesa celebra el 75 aniversario de dicha efeméride con Iconografía Mariana. La Esperanza, una muestra que exalta la festividad de la Expectación del Parto de Nuestra Señora en su advocación de la Esperanza, la cual da nombre a la Dolorosa titular de la cofradía. La veneración de los cristianos a María, Madre de Jesús, creció a partir de que en el año 431, a raíz del Concilio de Éfeso, se declarara solemnemente su maternidad divina. A partir de ese momento se dedicarán a María basílicas y santuarios, así como numerosas fiestas en su nombre. Su culto queda íntimamente ligado al de Cristo, tomando un carácter intermedio entre el destinado a Dios y el que se tributa a los santos. |
Desde el año 1993, la imagen del Cristo -obra de Juan Martínez Cerrillo (1954)- es acompañada
por cinco figuras talladas en madera de cedro policromada por Antonio Bernal Redondo que representan a un
sanedrita, dos soldados romanos y dos esclavos (estos dos últimos, inspirados
en gitanos cordobeses de carne y hueso) que componen el momento inmediatamente
posterior a la Sentencia, en el que el Señor se dispone a tomar la cruz para
iniciar el camino del Calvario. Las imágenes llevan piezas de cuero repujado,
confeccionadas por Rodríguez Escobar (1993).
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En el año 656, el X Concilio de Toledo, tercero de los convocados por el rey Recesvinto y que tuvo carácter nacional, establece la institución para toda España de la fiesta de la Encarnación del Verbo, la cual fue conocida muy pronto como de la Expectación del Parto, y la fija para el 18 de diciembre, ocho días antes de la festividad de la Natividad del Señor. La representación de María en los días previos al nacimiento de Jesús, llamada Nuestra Señora de la Expectación o de la Esperanza, se hizo frecuente a finales de la Edad Media, popularizándose en España a raíz del citado concilio. Este tipo de piezas marianas se conocen también bajo la advocación de Nuestra Señora de la O, porque en la semana precedente a la celebración de la Navidad las antífonas cantadas en los oficios empiezan por la letra O del alfabeto. Muchas de estas imágenes son, probablemente, elementos separados de grupos alusivos a la Visitación, en los que la Virgen formaba pareja con su prima Isabel. Las representaciones artísticas del tema -en Iconografía Mariana. La Esperanza se muestran algunos ejemplos muy interesantes- eligen como motivo principal el momento del abrazo de las dos primas a modo de saludo. Ambas llevan en el vientre una cavidad oval en la que se alojan las representaciones del Niño Jesús y de San Juan Bautista Niño, respectivamente. |
El antiguo paso del titular cristífero, realizado en el año 1959, es el máximo exponente de Juan Martínez Cerrillo a la hora de conjugar magistralmente la madera y el guadamecí. De pequeñas dimensiones, consiste en tablas de madera recubiertas de guadamecí con representaciones diversas y gualdrapas de terciopelo rojo. Los ángeles que labró Cerrillo en 1957, usando madera policromada y guadamecíes, fueron restaurados por Bernal en 2003; al año siguiente, se restauraron los faroles por Orfebrería Azahara manteniendo la madera original y sustituyendo los junquillos de metal y los guadamecíes por orfebrería. El guadamecí es la piel de carnero decorada con pinturas y/o dorados y trabajada con relieves.
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En el año 656, el X Concilio de Toledo, tercero de los convocados por el rey Recesvinto y que tuvo carácter nacional, establece la institución para toda España de la fiesta de la Encarnación del Verbo, la cual fue conocida muy pronto como de la Expectación del Parto, y la fija para el 18 de diciembre, ocho días antes de la festividad de la Natividad del Señor. La representación de María en los días previos al nacimiento de Jesús, llamada Nuestra Señora de la Expectación o de la Esperanza, se hizo frecuente a finales de la Edad Media, popularizándose en España a raíz del citado concilio. Este tipo de piezas marianas se conocen también bajo la advocación de Nuestra Señora de la O, porque en la semana precedente a la celebración de la Navidad las antífonas cantadas en los oficios empiezan por la letra O del alfabeto. Muchas de estas imágenes son, probablemente, elementos separados de grupos alusivos a la Visitación, en los que la Virgen formaba pareja con su prima Isabel. Las representaciones artísticas del tema -en Iconografía Mariana. La Esperanza se muestran algunos ejemplos muy interesantes- eligen como motivo principal el momento del abrazo de las dos primas a modo de saludo. Ambas llevan en el vientre una cavidad oval en la que se alojan las representaciones del Niño Jesús y de San Juan Bautista Niño, respectivamente. |
El paso de la Virgen de la Esperanza posee orfebrería plateada de los talleres de Angulo (1953-1962), a excepción de otras piezas como los varales y
los candelabros de cola, cincelados por Jesús Domínguez (1982), y una
miniatura de la Virgen del Pilar labrada por Alfonso Luque, con manto de guadamecí realizado por Cerrillo. El manto fue bordado en oro
y sedas de colores sobre terciopelo verde de Lyon por las Madres Adoratrices
(1966-1670). Lleva también saya con bordados en oro y sedas de Antonio Pozo y
Francisca Aguayo (1987) según un diseño de Rafael Rueda. El palio está
confeccionado en malla, con antiguos bordados y guadamecíes del antiguo que fueron rescatados en el año 2005. |
La sede de la exposición -que podrá verse hasta el próximo lunes 9 de noviembre en horario de 11:00 a 14:00 y de 17:00 a 19:00 horas-, es el antiguo Oratorio de San Felipe Neri, un centro cultural que actualmente es propiedad del Ministerio de Defensa. Antaño sirvió de iglesia, actualmente desacralizada, cuya construcción barroca se debe al Cardenal Belluga en el siglo XVII y está atribuida a Francisco Hurtado Izquierdo. De cruz latina, tiene una gran cúpula en su crucero y presenta dos fachadas: una barroca a la Calle San Felipe, y otra que corresponde al antiguo Palacio de los Venegas de Henestrosa, de estilo renacentista -atribuida a Juan de Ochoa, 1586-1589-, con dos portadas gemelas y sendos escudos de esta familia. Junto a las piezas reseñadas se pueden ver un revival del taller de Cerrillo, un busto de la Virgen del Esperanza del escultor cordobés propiedad de María Isabel Gómez Pérez -modelado es escayola policromada sobre peana de madera dorada (imagen inferior izquierda)-, una talla dieciochesca de la Virgen de la O -Capilla de Santa Inés de la Mezquita-Catedral (imagen inferior derecha)-, varios bocetos en barro de las figuras del misterio de Antonio Bernal -autor, además, del cartel de la muestra- e interesantes piezas pictóricas y de bordado. |
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