RESTAURACIÓN DEL CRBMC
14/01/2017
Portalada del Monasterio de Ripoll La restauración de la portalada de la iglesia del Monasterio de Santa María de Ripoll finalizó ayer tras cuatro meses y medio de trabajos llevados a cabo por un equipo de cinco profesionales, conservadores y restauradores, bajo la dirección del Centro de Restauración de Bienes Muebles de Cataluña (CRBMC). La intervención se ha centrado, sobre todo, en la limpieza general de las capas de superficie alteradas de la portada y en la consolidación puntual de la piedra descohesionada. A largo plazo, esta limpieza dará a la portalada más estabilidad, así como una imagen estética más adecuada a su realidad. Además, esta actuación ha permitido recuperar la definición del trabajo escultórico, que con la degradación y la suciedad acumulada había perdido legibilidad. Ahora, se hace evidente el trabajo de calidad de los relieves escultóricos en muchas zonas de la portalada. El CRBMC ha velado para garantizar el cerramiento y control climático de la portalada para su conservación preventiva en el futuro. Una de las aportaciones más significativas de la restauración ha sido el descubrimiento y estudio de la policromía original. En el caso del pantocrátor, se le ha podido retirar la pintura negra aplicada en época moderna, y ha quedado a cuerpo descubierto la pintura medieval de la figura: la doradura de la barba y de los cabellos, y las carnaciones de la cara del pantocrátor y de los ángeles que lo rodean. La actuación ha consistido en una limpieza superficial en seco, con pinceles suaves y aspiración de los depósitos de polvo superficial, seguida de una limpieza con láser para la remoción de los restos de resina envejecida que oscurecían la superficie. También se ha hecho una limpieza controlada de los restos de policromía original y se han eliminado las costras negras superficiales. Paralelamente, todas aquellas zonas que lo requerían se han consolidado con la aplicación de productos específicos de conservación y restauración. Uno de los trabajos más delicados de la intervención ha sido retirar un grueso importante de la resina que se aplicó a la portalada en 1964, que era uno de los elementos que actualmente perjudicaba la estética de la portalada. Se ha constatado, sin embargo, que la resina ha hecho, y todavía hace, una función de consolidación del material pétreo, de tal manera que no se ha considerado oportuno retirarla del todo. La empresa Arcovaleno Restauro, SL ha sido la que ha ejecutado la intervención, que ha tenido un coste total de 125.000 euros, financiados por el Patronato del Monasterio de Ripoll, la Diputación de Girona y el Departamento de Cultura de la Generalitat de Catalunya.
El proyecto de conservación y restauración ha sido dirigido por el CRBMC con el consenso de una comisión de expertos formada por Lorenzo Lazzarini, director del Laboratorio di Analisi dei Materiali Antichi de la Università IUAV de Venezia; Concha Cirujano, conservadora y restauradora del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE); Manuel Iglesias, conservador, restaurador y profesor perteneciente a la Universitat de Barcelona (UB); Pere Rovira, conservador y restaurador, responsable de la especialidad de Escultura y Pintura mural del CRBMC, y los conservadores y restauradores Rudi Ranesi y Patri Amat. Los trabajos previos a la intervención hechos por el CRBMC se centraron en el conocimiento científico de los materiales de la portada y a tener un conocimiento integral y preciso del estado de conservación. Así, se hicieron análisis geológicos y fisicoquímicos para determinar el tipo de piedra, los tipos de resinas añadidas y los restos de policromía, y se identificaron múltiples depósitos de suciedad y costras negras puntuales. Paralelamente, se hicieron levantamientos planimétricos, con mapas de patologías al detalle, para identificar alteraciones mecánicas superficiales como descamaciones, fisuras, pequeñas pérdidas... y las alteraciones de las capas superficiales con resina. Todos los estudios han sido complementados con la fotografía analítica mediante la macrofotografía, la luz ultravioleta y un extenso estudio termográfico. Con el fin de poder elaborar un adecuado proyecto de conservación y restauración, sobre todo en la parte de la limpieza, se ha hecho un estudio para definir los sistemas de limpieza con láser, de limpieza química y con microproyección empleados en esta intervención de conservación-restauración, de la cual se han seguido y analizado todos los resultados y las posibles líneas de actuación. La monumental portalada de la iglesia de Santa María de Ripoll (Girona), situada en la fachada occidental del templo, fue construida a mediados de siglo XII y sustituye a la primitiva puerta del templo. Es una gran estructura rectangular adosada al muro, labrada en piedra de gres local y trabajada en relieve, con escenas bíblicas y motivos vegetales y geométricos. Se trata de una obra única que ha sido bautizada como la "Biblia esculpida en piedra". Se considera un referente indiscutible del arte románico a nivel internacional. Su singularidad deriva tanto de su forma, un gran arco de triunfo, como en la riqueza y complejidad del programa iconográfico, concebido muy probablemente dentro de la propia comunidad de benedictinos ripollesos. La portada mide aproximadamente unos 11 metros de ancho por 7 metros de alto, y forma un conjunto de unos 80 m2 de superficie esculpida visible y un volumen de 21 m3. Se calcula que puede alcanzar unas 11 toneladas de peso y está formada por sillares de gres de 25 cm de profundidad colocados por gravedad. |
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Estado inicial |
Estado final |
Retablo de Santa Catalina El CRBMC ha culminado también la actuación de conservación y restauración del retablo barroco de Santa Catalina, de la catedral de Girona, con el montaje, en el centro del retablo, de la gran pintura al óleo sobre lienzo que representa a la santa mártir con sus atributos. La restauración se ha llevado a cabo en dos partes: una para la pintura, que se llevó a cabo en las instalaciones del CRBMC para una mejor intervención, y la otra para la estructura de madera policromada y dorada, que por su propia naturaleza se restauró en su emplazamiento. Hay que señalar que el retablo no había sido nunca desmontado y se ha querido mantener esta característica durante la intervención. Por eso las tareas "in situ" han requerido de un andamio al anverso y al dorso del retablo, para poder llegar a todos sus rincones. El retablo es de madera dorada, con decoración de estofa al temple (decoraciones vegetales), y policromía al óleo (rostros de los personajes). En el centro hay una pintura al óleo sobre lienzo. El retablo está colocado sobre un basamento de piedra nummulítica de Girona. La pintura central es una obra del artista Joan Arnau Moret. En la parte inferior derecha del cuadro se encuentra su firma y fecha: "ARNAU 1678". Posiblemente, el retablo, por el tipo de decoración manierista que presenta, se podría datar a principios del siglo XVII. Hay que destacar, al dorso del mismo, la presencia de espigas de madera, clavadas directamente a la estructura del retablo, como protección del reverso de la pintura sobre tela. Todo el conjunto se encontraba en un estado de conservación deficiente, debido al envejecimiento de los materiales constitutivos; de las condiciones variables de humedad y temperatura, normales en un edificio de estas características; del propio uso del mueble, y de la acumulación de polvo en el reverso del conjunto. El envejecimiento de los materiales provocaba varias degradaciones, como los levantamientos de las capas de preparación y pictórica y el desprendimiento de las piezas. Las condiciones climáticas, además, provocaban movimientos del soporte, que se manifestaban en forma de fisuras y grietas. También, el humo de las velas utilizadas para los usos litúrgicos, había provocado el oscurecimiento generalizado de la capa superficial, y la acumulación de polvo en el reverso del retablo facilitaba la proliferación de insectos xilófagos. La pintura sobre tela, como hemos apuntado, se retiró de su lugar original para su restauración en el CRBMC. Este proceso ha consistido en la fijación de las capas de preparación y policromía, la limpieza superficial y química de la superficie pictórica, la limpieza superficial del reverso y la aplicación de estuco a las pérdidas con su posterior retoque cromático. Todo el lienzo se ha protegido, por el anverso, con un barniz de bajo peso molecular. Detrás, se ha colocado una tela sintética. Junto con el lienzo, también se llevaron al CRBMC las espigas de madera que la protegían por el detrás, para desinsectarlas, consolidarlas y devolverles su estabilidad estructural, muy debilitada por un severo ataque de insectos xilófagos. En cuanto a la estructura de madera, restaurada "in situ", y con una rica presencia de policromía y dorados, se ha fijado, limpiado, desinsectado y consolidado. Hay que destacar la fijación de la policromía, por la gran cantidad de levantamientos que tenía el retablo, y también, por su importancia estética, la limpieza de la superficie pictórica que, retirada la capa de humo y barniz oxidado, ha recuperado los colores originales. Finalmente, se han colocado las piezas desplazadas, pintura sobre tela y espigas de madera, en su lugar original, después de finalizar la restauración de la estructura. A continuación, el conjunto se ha podido presentar de forma adecuada y unificar estéticamente todas las partes. Por último, se ha mejorado la estabilidad del retablo con la colocación de cuatro perfiles de aluminio anodizado, anclados al muro de la capilla, al dorso del retablo y a la parte superior. Estos perfiles aseguran la correcta verticalidad de la pieza. El refuerzo se ha hecho sin retirar los anclajes de madera que ya tenía el retablo. También se han encontrado fragmentos del vitral medieval que tapaba la ventana de la capilla. |
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Pintura central del retablo. Estado inicial |
Pintura central del retablo. Estado final |
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