RESTAURADOS LOS MURALES DE ANDRÉS DE VARGAS EN LA CATEDRAL DE CUENCA
07/08/2021
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Estado final |
Tras largos años de deterioro, gracias a la colaboración del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE) y al importe de las entradas por las visitas turísticas, desde hoy ya se puede disfrutar de la restauración de las pinturas murales de la bóveda de la antecapilla de la Virgen del Sagrario tras año y medio de trabajos de restauración. Los murales fueron realizados por el pintor conquense Andrés de Vargas (hacia 1610-1674). El deterioro de los murales era mucho mayor del pensado, de ahí que la prioridad al principio fuese que no hubiesen más pérdidas de las que ya existían, pues la capa de pintura estaba muy deteriorada y pulverulenta debido en parte a antiguas filtraciones, ya desaparecidas. La primera actuación, por tanto, fue fijar y conservar la policromía subsistente, y a partir de ahí consolidar y recuperar lo mínimo posible, de cara a su reintegración cromética, para poder volver a contemplar las pinturas lo máximo posible en su estado original. En estas pinturas, de gran calidad pese a la rapidez con la que fueron ejecutadas, sorprende la delicadeza del trazo del artista. Es un trabajo muy abocetado que juega mucho con las luces y las sombras. Las líneas están muy cuidadas y los colores son muy primarios, sin tonalidades excesivas. Muchos de los detalles y elementos se repiten, pero todos siempre con su personalidad y con una mano muy especial. |
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Estado final |
La obra más importante llevada a cabo en la Catedral de Cuenca durante el siglo XVII es la capilla dedicada a la Virgen del Sagrario, fundada en el año 1629. Para su traza se llamó a uno de los más importantes arquitectos de la Corte, fray Alberto de la Madre de Dios, el "iniciador de las nuevas formas barrocas en Castilla" en palabras del historiador Chueca Goitia. La capilla del Sagrario es de planta de cruz latina y luce una hermosa cúpula sobre pechinas con lucernario en el crucero pintada por el conquense Andrés de Vargas. Es de estilo herreriano y está decorada con mármoles, pintura al fresco y tres altares. El más importante de los tres se encuentra en el presbiterio y está consagrado a la Virgen. A los brazos del crucero vemos el retablo de San Julián a la derecha y el retablo del Nacimiento de la Virgen a la izquierda. En el programa iconográfico de la cúpula podemos ver sobre las pechinas cuatro escenas sobre la vida de la Virgen María: la Anunciación, la Visitación, el Nacimiento de Jesús y la Adoración de los Reyes Magos. Sobre las ocho vidrieras realizadas por el prestigioso maestro vidriero francés Henri Déchanet (1930-2019) encontramos representadas las tres Virtudes Teologales -Fe, Esperanza y Caridad- y las tres Virtudes Cardinales: Fortaleza, Templanza, Justicia y Prudencia además de la figura de la Humildad. El altar del presbiterio acoge la imagen de la Virgen del Sagrario, patrona de la Catedral de Cuenca. Según la tradición, esta imagen de origen románico fue entregada por el rey Alfonso VIII junto con el estandarte o pendón real. Cuentan las crónicas que el monarca llevaba la talla de la Virgen a todas las batallas atada a la silla de su caballo y que, cuando entró a la ciudad recién conquistada, en el lugar que ocupa hoy la catedral y que por aquel entonces era mezquita, mandó construir un altar donde la depositó para que pudiese recibir culto y proteger a todos los habitantes de la ciudad. La Virgen de las Batallas, que es cómo se conocía la talla, representaba a María sentada en Majestad sobre una silla con el Niño Jesús sentado sobre sus rodillas. Poco se corresponde esa imagen con la que actualmente preside la capilla, pues en el siglo XVII y con motivo de su traslado a la nueva capilla se convierte en una imagen vestidera, más acorde con la sensibilidad del Barroco. Para su transformación la talla fue cortada por la mitad, se construyó un armazón o cuerpo, se añadieron brazos a la Virgen y al Niño, se policromaron los rostros y se confeccionaron vestidos, camisas y bordados para la nueva indumentaria. La talla medía casi tres cuartas y estaba recubierta de chapería de plata. Todavía conserva parte de la chapería bajo los vestidos, lo que permite conocer la riqueza ornamental de la talla original. Parece que en la trasera de la silla de la Virgen había dos hebillas que se usaban para sujetar la talla al arzón de la silla de montar del rey. |
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Fotografías de la Catedral de Cuenca
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