RESTAURACIÓN DE LA VIRGEN DE ARRATE
El Correo Digital (08/05/2008)
La
imagen de la Virgen de Arrate, Patrona de Eibar (Gipuzkoa), es una escultura de
madera policromada, de estilo románico-gótico y que data del siglo XIII o
XIV.
De madera policromada, vaciada en su parte posterior, y sobre una peana, representa a la Virgen sentada y sosteniendo un fruto en su mano diestra. Sobre su rodilla izquierda el Niño Jesús porta un libro en una mano, mientras bendice con la otra.
La talla se encontraba en un estado de importante deterioro, por lo que el Ayuntamiento de Eibar, en su interés por conservar el patrimonio artístico del municipio, y con el consentimiento y la aprobación de la Iglesia, decidió financiar en su totalidad los trabajos de restauración. Los estudios previos se llevaron a cabo en julio de 2007 y en octubre de ese mismo mes la escultura fue trasladada al Taller CM, en Arrasate, donde se ha procedido a la restauración, labor finalizada en marzo de este año. El presupuesto ha ascendido a unos 8.200 euros.
La restauradora, Carmen Martín, es una profesional con casi 20 años de experiencia y que trabajó, hace ya unos años, en la adecuación del retablo del propio Santuario de Arrate, así como en los de las parroquias de Deba, Itziar, Arrasate, Berastegi y la donostiarra de San Vicente.
La experta expone que los criterios que se
siguen en la actualidad para la restauración de imágenes son «más
respetuosos» con las obras de arte que los que se ponían en práctica con
anterioridad. Históricamente, lo que ha imperado ha sido «que diese la
impresión de ser nuevas. Se las 'vestía' para engalanarlas y que tuvieran una
presencia fastuosa, llegándose incluso a modificar sus estructuras, como en el
caso de la de Arrate. Eran intervenciones burdas que causaron mucho daño».
El tributo pagado ha sido alto: la renovación de su policromía, los repintes,
los retallados y la acumulación de aditamentos desfiguraron y cambiaron su
aspecto. Martín recuerda que «en una intervención más reciente, en el
siglo pasado, el escultor eibarrés Carlos Elgezua intentó devolver a la
imagen su aspecto original». La talla había sufrido antes alguna mutilación
e incluso se modificó la posición del Niño y el costado y la mano derecha de
la Virgen.
Carmen Martín explica que «hay que tratar en todo momento que la
intervención tienda a la conservación, evitando restauraciones profundas que
perjudiquen a los materiales originales. Se trata de detener los procesos de
alteración y recuperar la unidad visual del conjunto». En este contexto,
para conocer la estructura interna de la obra y su estado de conservación, se
realizaron una serie de exámenes físico-químicos: análisis estratigráficos,
rayos X, catas con apoyo de microscopio óptico y lentes de aumento. «Se
constató que las zonas estudiadas en la imagen presentaban un estado de gran
deterioro. Las pérdidas de policromía, el número irregular de
intervenciones, la mezcla entre adhesivos de fijación, restos de
recubrimientos y aglutinantes originales, así como el estado extremadamente
removido de las capas internas, recomendaban que el tratamiento de limpieza y
eliminación de repintes se realizase con suma cautela», aclara la
restauradora.
Con las conclusiones de las pruebas realizadas se decidió no abordar la recuperación de la policromía original debido al estado de deterioro en que se encuentra y lo arriesgado de este tipo de intervención. Se optó entonces por otras medidas como la consolidación del soporte, la eliminación de repintes, la fijación de elementos sueltos o mal colocados, la limpieza de elementos metálicos, el estucado y la reintegración cromática y la protección final.
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