GOYA. OBRA GRÁFICA

17/01/2017


 

 

GOYA. Obra gráfica muestra por primera vez al público una selección de más de una treintena de estampas en la Sala VI del Museo Lázaro Galdiano (Serrano 122, Madrid) hasta el 12 de febrero de 2017. Con esta muestra se pretende descubrir al público una de las mejores y más valiosas colecciones de obra gráfica de Francisco de Goya y Lucientes, y la más completa e importante reunida por un coleccionista.

El interés que José Lázaro profesó a Goya nació probablemente cuando en 1900 se presenta al público la primera exposición de Goya en Madrid organizada por el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes. Esta admiración se manifestó no sólo en las magníficas pinturas que logró adquirir -El Aquelarre, Las Brujas o los bocetos de La Era, Santa Isabel y San Hermenegildo, que se exhiben en la Sala XIII del Museo-, sino también en una extraordinaria colección de obra gráfica, estampas que muestran la evolución de Goya desde sus primeros ensayos en el grabado hasta las últimas litografías realizadas en Burdeos. Esta fascinación de José Lázaro hacia el artista aragonés en su faceta de grabador, le hizo también escribir en el prólogo de la muestra que él mismo organizó para conmemorar el I centenario de su muerte en la casa de Blanco y Negro y ABC.

La exposición GOYA. Obra gráfica quiere mostrar, por primera vez en el Museo Lázaro Galdiano, una parte de la extraordinaria colección de estampas reunida por José Lázaro que, de manera puntual, han formado parte de importantes proyectos expositivos nacionales y, sobre todo, internacionales.

El 18 de abril de 1928 José Lázaro inauguró su Exposición de diversas obras de Don Francisco de Goya, sus precursores y sus contemporáneos, mostrando a la sociedad madrileña en las salas que Blanco y Negro y ABC tenían en la calle Serrano, en aquellos momentos espacios culturales de referencia, una gran parte de las estampas de Goya que ya se encontraban en su Colección. Después, en 1935, seleccionó veinte estampas y las cedió para la exposición Goya, organizada en la Biblioteca Nacional de París. Posteriormente, y ya creado el Museo Lázaro Galdiano, la obra gráfica de Goya ha estado presente en proyectos expositivos en Madrid, Londres, Washington, Rotterdam, Boston, Ottawa o Núremberg.

En GOYA. Obra gráfica, las más de 30 obras escogidas entre una colección de 966, pertenecen a diferentes épocas en la trayectoria vital de Goya; desde 1778, fecha de la primera entrega de las copias de las pinturas de Velázquez, hasta 1825, con las afamadas litografías taurinas de Burdeos.

Comisariada por Carmen Espinosa -Licenciada en Historia del Arte por la Universidad Complutense (UCM) y Conservadora-jefe del Museo Lázaro Galdiano-, la muestra GOYA. Obra gráfica incluye dos series grabadas por Goya -los Caprichos y la Tauromaquia-, estampas sueltas de las copias de las Pinturas de Velázquez, el Agarrotado, Desastres de la guerra, Los prisioneros; las excepcionales pruebas de estado de los Disparates de El cantor ciego o del Viejo columpiándose; y una selección de litografías.

 

 

Goya fue uno de los primeros artistas, sino el primero, en interesarse por la litografía en España. Realizó sus primeros ensayos en el Establecimiento Litográfico del Depósito Hidrográfico de Madrid, dirigido por José María Cardano, obras como La Lectura, Toro acosado por perros o El Sueño.

De las escasas litografías realizadas por Goya, el Museo Lázaro Galdiano atesora tres de las ocho ejecutadas en Madrid, y todas las que dibujó en Burdeos, El Vito, El duelo y la serie los Toros de Burdeos, sin duda la obra maestra de la historia de la litografía, encargada por el célebre litógrafo e impresor Cyprien Gaulon, a quien Goya retrató en una espléndida litografía que también podemos ver en esta exposición.

Además, algunas de las estampas se acompañan en GOYA. Obra gráfica del dibujo preparatorio, como en el caso del Retrato ecuestre del Conde duque de Olivares o el del célebre Disparate Modo de volar, ofreciendo la posibilidad al espectador de percibir una parte del proceso creativo del artista.

La serie Caprichos reúne 80 estampas que muestran, como señala el Prospecto que se publicó con motivo de su venta en febrero de 1799, todas las "preocupaciones y embustes vulgares, autorizados por la costumbre, la ignorancia o el interés, aquellos que [Goya] ha creído más aptos a suministrar materia para el ridículo". Se exponen dos ediciones: un ejemplar de la primera, editado por el propio Goya y puesto a la venta en el número 1 de la madrileña calle Desengaño, y otro, de la tercera, impreso por la Calcografía Nacional en 1868.

Los Desastres de la Guerra, no editados en vida del artista, constituyen un auténtico grito contra la violencia, un testimonio del sufrimiento humano que, por desgracia, sigue lamentablemente vigente. Se exhiben dos estampas, seleccionadas de las 80 que componen la serie, pertenecientes a la primera edición realizada en el taller de Laurenciano Potenciano y publicada por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1863. Una, de la primera parte, donde se muestra la violencia provocada por la guerra, y otra, de la tercera, conocida como Caprichos enfáticos, en los que Goya refleja distintos aspectos de la represión absolutista tras la finalización de la Guerra de la Independencia y la esperanza que depositó en el nuevo gobierno liberal, instaurado tras el triunfo del levantamiento del general Riego en 1820.

En una de las vitrinas de GOYA. Obra gráfica se presenta la segunda edición de la Tauromaquia o Colección de las Diferentes Suertes y Actitudes del Arte de Lidiar los Toros con el fin de ilustrar dos enfoques diferentes: el arte de la lidia y la fiesta popular. Junto a la Tauromaquia, edición que al estar encuadernada solo permite ver una de las 33 estampas que la componen, se muestra una de las siete composiciones que fueron desechadas por Goya para esta serie, la conocida como Tauromaquia B [Caballero derribado por un toro], de la que solo existe esta prueba de estado. Conviene anotar que José Lázaro no solo consiguió esta única prueba, sino que se hizo con otras tres, las denominadas Tauromaquia A, E e I.

Mención especial requiere la exhibición de las 13 pruebas de estado de los Disparates fechadas entre 1815 y 1816, estampas realizadas por Goya cuando aún está inmerso en el trabajo de creación sobre la lámina. Las pruebas de estado están consideradas de gran valor por los investigadores y coleccionistas por ser únicas. Los Disparates se publicaron por primera en 1864, treinta y seis años después de la muerte de Goya. Es una serie hermética donde todas las interpretaciones que se han realizado  parecen ser válidas pero ninguna concluyente. De esta serie, Lázaro logró adquirir uno de los dibujos preparatorios, el del Modo de volar, realizado en sanguina. No tiene las características de un dibujo para grabar, pues carece de la exactitud de líneas que aparecerá luego en la estampa, sino que está dibujado con una técnica libre donde la mancha se impone al trazo.

 

 

Coincidiendo con la inauguración de la exposición GOYA. Obra gráfica, se ha presentado, gracias al patrocinio de la familia Autric-Tamayo, la remodelación y nueva iluminación, con tecnología LED, de la Sala XIII del Museo Lázaro Galdiano, dedicada a "Goya y sus contemporáneos", de la Sala de Arte Invitado y de la Sala VI que acoge esta extraordinaria muestra sobre Goya. La iluminación LED permite alcanzar mejores niveles de eficiencia energética por su menor consumo y casi nula emisión de calor, mejora la conservación de las obras expuestas por la ausencia de rayos infrarrojos y ultravioletas, aumenta la percepción cromática, la nitidez e intensifica el color, permitiendo ver las piezas en unas condiciones más próximas a la luz natural. Así mismo reduce los costes de mantenimiento al tener una vida útil más prolongada.

La remodelación que se ha llevado a cabo en la Sala XIII, denominada "Goya y sus contemporáneos", ha consistido en la reubicación de las obras, el cambio del color de la pared y la sustitución de la iluminación por proyectores de tecnología LED. Carmen Espinosa ha ideado una nueva disposición en la que, junto a las obras de Goya, El Aquelarre y Las Brujas -también conocido como El conjuro-, los bocetos de La Era, San Hermenegildo y Santa Isabel, la Magdalena penitente, el Entierro de Cristo... todos ellos tesoros del Museo Lázaro Galdiano, estarán las de pintores y personajes coetáneos al pintor aragonés. Es el caso del Retrato de Pedro de Alcántara Téllez-Girón, IX Duque de Osuna, amigo y mecenas de Goya, el de la reina María Luisa de Parma y el del rey Carlos IV, todos ellos personalidades fundamentales en la vida de Goya, pintados por Agustín Esteve que destacó en el género del retrato -estas obras sustituyen a los retratos de la duquesa de Veragua, a los de las marquesas de Sástago y San Andrés y al pequeño boceto de Fernando VII-.

Se mantiene en la Sala XIII la obra maestra de Luis Paret, La tienda, la pintura más representativa del rococó español, y se incorpora a dicha sala el retrato de Gaspar Melchor de Jovellanos, buen amigo de Goya, atribuido a Antonio Carnicero que por primera vez se expone en el Museo.

Además, se exhiben obras de José del Castillo, con quién coincidió en la Real Fábrica de Tapices, como el boceto de Los santos niños Justo y Pastor; de Mariano Salvador Maella, Santo Tomás de Villanueva dando limosna a los pobres; y de Ramón Bayeu, cuñado de Goya, su Autorretrato y la pintura Virgen del Pilar.

La conocida pintura de Juan Gálvez, Agustina de Aragón, acaso la imagen pictórica más atractiva de cuantas ha dejado la iconografía decimonónica de la famosa heroína del Sitio de Zaragoza que se exponía en esta sala, se traslada a la Sala XIV, que está dedicada al arte español del siglo XIX; y el retrato del Marqués de Astorga, atribuido a Luis Meléndez, ocupará desde ahora un lugar en el salón de baile (sala 12).

 

 

Horarios: martes a sábado, de 10:00 a 16:30 horas; domingo hasta las 15:00 horas; lunes, cerrado.

 

Volver          Principal

www.lahornacina.com