PRESENTADAS LAS NOVEDADES PATRIMONIALES SOBRE LA PIEDAD COFRADE DE GRANADA
26/09/2022
Como les informamos, el equipo de investigación del proyecto Análisis de las fuentes para el estudio de las realidades patrimoniales en torno a la piedad cofrade en Granada, impulsado y financiado por la Fundación CENTRA y coordinado por el Instituto Universitario de Historia Simancas, presentó el pasado 23 de septiembre sus líneas de trabajo y primeros resultados, vinculados a la hermandad de la Virgen de las Angustias, así como al origen de las diversas hermandades y cofradías granadinas a finales del siglo XVI. La piedad profesada por las primeras hermandades granadinas gira alrededor de temas marianos, junto al anicónico culto al Corpus Christi. La devoción hacia la Virgen María en Granada, enormemente arraigada, tiene su mayor expresión en la Archicofradía del Rosario, una de las más antiguas de todas las cofradías granadinas actuales. Otra de las devociones marianas que surge en momentos muy tempranos es la Hermandad de oidores de la Real Audiencia y Chancillería de Granada, y la de escribanos granadinos, radicadas en capillas de la Catedral, alrededor de imágenes como Nuestra Señora de la Antigua (imagen superior), primera patrona de la capital granadina. Por otro lado, se encuentra la devoción a la Virgen de Guía, estando unida a ella la llamada Cofradía de los Ciegos, nacida a mediados del siglo XVI. Posteriormente, surgen nuevas cofradías que tienen como centro de su devoción a la Virgen María: es el caso de hermandades como la de Nuestra Señora de la Candelaria, Nuestra Señora del Socorro o Nuestra Señora de la Salud, de San Cecilio. Está aceptado que la Hermandad de la Vera Cruz representa el germen de la Semana Santa granadina (antes del año 1540). Fórmula cofrade vinculada a la orden franciscana, se trata del paradigma de procesión de sangre y disciplina. Le siguió la Hermandad de Nuestra Señora de las Angustias (1545), transformada en cofradía de penitencia en 1556 y que se encontraba ligada a un fervor mariano popular profesado en una ermita extramuros. Finalmente, la devoción por la Virgen de la Soledad cristaliza en la corporación penitencial actualmente más antigua, unida en sus inicios (1548) a la también mariana devoción por la Virgen de la Cabeza. La disciplina pública marca el discurso procesional de estas corporaciones de Semana Santa. Paralelamente, se fragua un asociacionismo devocional laico, adscrito a determinados colectivos sociales, profesionales o grupales. En el último tercio del siglo XVI destacan las Hermandades gremiales de los zapateros de Granada, denominada de San Crispín y San Crispiniano, o la de los zurradores de Santa Lucía. Entre los años setenta y ochenta del seiscientos irán apareciendo una serie de cofradías de penitencia, radicadas esencialmente en el ámbito conventual (a excepción de la Cofradía de la Encarnación y Paciencia de Cristo, con sede en la Parroquia de los Santos Justo y Pastor): Humildad y Columna de Cristo, en el Convento de la Victoria, perteneciente a los mínimos; Oración del Huerto, en el Convento de San Antón, de terceros franciscanos; Santo Crucifijo, Sangre de Cristo, Ánimas y Santo Domingo, en el Convento de Santa Cruz la Real, de dominicos; Sangre de Jesucristo, en el Convento de la Merced, de mercedarios calzados; Sagrada Pasión de Cristo, en el Convento de la Trinidad, de trinitarios calzados; Jesús Nazareno y Santa Elena, en el Convento de los Santos Mártires, de carmelitas descalzos; y Santa Inspiración de Cristo, en el Convento de San Agustín, de agustinos calzados. Entre mediados del siglo XVII y el primer tercio del siglo XVIII se produce la desaparición de algunas de estas corporaciones penitenciales, junto con el más lento surgimiento de otras. Se llega así al período barroco, considerado el momento de esplendor para el mundo de las hermandades de Granada, con una efervescencia cofrade y devocional muy importante. El año 1616 marca un hito en la práctica penitencial granadina, con la Cofradía del Entierro de Cristo y Nuestra Señora de las Tres Necesidades. Esta corporación realiza una propuesta procesional renovadora: acompañamiento de la clerecía y hermanos de luz, profesión de elementos históricos y simbólicos, imágenes con acompañamiento ostentoso y representaciones escénicas en consonancia con los textos evangélicos (Descendimiento o Traslado al Sepulcro) o con personajes bíblicos y alegóricos (Arimatea, Nicodemo, La Muerte, etcétera). Esta práctica de procesión calará en otras cofradías penitenciales granadinas durante el Barroco. La ritualización del espacio urbano eclosiona en esta época barroca, a través de la consideración de Granada como "Nueva Jerusalén". Destaca como punto nodal la Abadía del Sacromonte, que daba cobijo a las reliquias halladas en la Torre Turpiana y en Valparaíso, vínculo con los primeros pasos del Cristianismo por tierras granadinas. La presencia de cruces, oratorios y capillas en el camino hacia el monte santo dio lugar a una nueva fórmula procesional: la Vía Sacra, con hermandades que recorrían en Vía Crucis los lugares del extrarradio granadino, en unos parajes que podían reconstruir el escenario original de la Pasión. Granada, por su orografía, se adecuaba de forma genuina al paisaje pasionista. El inicio de esta fórmula procesional se encuentra hacia 1633, con la Hermandad de los Trece, perteneciente a la Orden Tercera de San Francisco (Casa Grande). A la Vía Sacra del Sacromonte (con las Hermandades de Jesús Nazareno de la Victoria, de San Francisco de Paula o de Nuestra Señora de la Aurora), se unen la Vía Sacra de los Mártires (Hermandades del Santo Cristo de las Penas y Vía Sacra, del Cristo de los Trabajos y Vía Sacra o del Cristo de la Esperanza y Vía Sacra), la Vía Sacra del Santo Sepulcro de los Rebites (Hermandad de Terceros Franciscanos del Cristo del Pretorio), Vía Sacra de San Antonio y San Ildefonso (Hermandades de Jesús Nazareno de la Merced y del Cristo de la Expiración y Vía Sacra), Vía Sacra de la Ermita de San Miguel (Hermandad del Cristo Crucificado) y Vía Sacra de la Alhambra (Hermandad de Jesús de la Humildad y Santo Cristo de la Vía Sacra). De este modo queda conformado el panorama cofrade granadino que, con las oscilaciones determinantes del contexto socio-político, se mantendrá hasta el fin del Antiguo Régimen. A partir de la década de 1980, gracias al trabajo del profesor José Szmolka Clares, titular de Historia Moderna de la Universidad de Granada (UGR), va configurándose una corriente de investigación alrededor de la religiosidad popular granadina, de sus hermandades y cofradías, muy centrada en la Semana Santa. Actualmente, grandes contribuidores de esta perspectiva historiográfica son Miguel Luis y Juan Jesús López-Guadalupe Muñoz, catedrático de Historia Moderna y profesor titular de Historia del Arte de la UGR, respectivamente. Desde el año 2018, a través del Simposio de Historia de la Semana Santa de Granada, se viene auspiciando el desarrollo de estudios y publicaciones para el conocimiento cofrade granadino. Se trata de un punto de confluencia científica, impulsado por la Hermandad de la Soledad y Descendimiento, con el apoyo decidido del Ayuntamiento de Granada y del Arzobispado de Granada. La Real Federación de Hermandades y Cofradías de Semana Santa de la Ciudad de Granada acogerá esta iniciativa a través de su colaboración con el Centro de Estudios Cofrades, el cual surge como un organismo dependiente de la institución federativa para el estudio y la investigación del ámbito cultural y patrimonial de la Semana Santa, que, con sus proyectos, abre su espacio al encuentro y a la actividad de las hermandades, cofrades e investigadores. Sobre estas bases orgánicas y científicas, nace el proyecto Análisis de las fuentes para el estudio de las realidades patrimoniales entorno a la piedad cofrade en Granada. Surge bajo los imprescindibles auspicios de la Fundación Centro de Estudios Andaluces (CENTRA), en colaboración con el Instituto Universitario de Historia Simancas, para llevar a cabo un trabajo de investigación inédito en Andalucía, con el objetivo de recopilar y proporcionar una infraestructura informativa que permita construir análisis reflexivos relativos a los elementos patrimoniales del ámbito cofrade granadino. Para poder alcanzar estas ambiciosas aspiraciones, se ha constituido un equipo de trabajo multidisciplinar, formado por expertos de primer nivel. Bajo la coordinación de miembros del Instituto Universitario de Historia Simancas, colaboran profesionales pertenecientes a los campos de la Historia, la Historia del Arte, la Antropología, la Archivística y la Documentación, o la Musicología para recopilar datos históricos, artísticos, antropológicos o musicológicos, por medio de trabajo de campo e investigaciones en archivos y bibliotecas. De este modo, se pretende desentrañar, profundizar y difundir el conocimiento de la piedad cofrade en Granada desde sus orígenes hasta la actualidad. Todo ello por medio del impulso activo del CENTRA, fundación consagrada al fomento de la investigación científica y la generación de conocimiento sobre la realidad social y cultural de Andalucía, en donde la piedad popular, en torno a las hermandades y cofradías, forma parte intrínseca del ser andaluz. Las vías de investigación que se han venido desarrollando en estos años han comenzado a dar sus frutos, gracias al impulso recibido por medio del proyecto Análisis de las fuentes para el estudio de las realidades patrimoniales entorno a la piedad cofrade en Granada. En primer lugar, la profesora María Luisa García Valverde, del Departamento de Historia Medieval y Ciencias y Técnicas Historiográficas de la UGR, ha realizado el hallazgo de un impresionante conjunto de documentos en el Archivo de la Catedral de Granada, en el que se refleja la vinculación de las cofradías granadinas con el subsidio, imposición sobre rentas eclesiásticas recaudada en los territorios de la Monarquía Hispánica. Destaca esencialmente una relación de Hermandades de la capital granadina, fechada hacia los años ochenta del siglo XVI, en donde se recoge el nombre de cada corporación, su sede, año de fundación y fundadores, bienes y rentas que disfrutaba y número de hermanos. Así, se recogen Hermandades como Nuestra Señora de la Cabeza y Soledad, de los carmelitas calzados; Santa Vera Cruz, del Convento de San Francisco (Casa Grande); Sangre de Cristo, del Convento de la Merced; Santa Elena y Cruz de Jerusalén, de los descalzos del Convento de los Mártires; Nuestra Señora de la Candelaria, de la Iglesia de la Magdalena; etcétera. Por otro lado, el catedrático Miguel Luis López-Guadalupe Muñoz, junto con Francisco Javier Crespo Muñoz, archivero del Archivo General de Simancas, han rescatado una importante pieza documental alrededor de Nuestra Señora de las Angustias y los iniciales momentos de la hermandad que la venera (entre 1554 y 1561). La documentación, conservada en el archivo simanquino, corresponde a un proceso desarrollado ante el Consejo Real de Castilla, máximo órgano de gobierno del territorio castellano. El procedimiento judicial gira alrededor de la concesión de unos terrenos, en el extrarradio de Granada, junto al río Genil, para la construcción de una ermita en honor a la Virgen de las Angustias, raíz de la actual basílica. A través de los documentos peticionarios y testificales, se comprueba como la Hermandad de Nuestra Señora de las Angustias estaba ya conformada, en aquellos momentos, por un nutrido número de hermanos, que disciplinaban cada Jueves Santo con sus hábitos negros. Más allá de su estación de penitencia, la cofradía desarrollaba una importante labor benéfica y asistencial, a través del hospital radicado en la ermita, alimentando y curando enfermos, sacando de la cárcel a presos por deudas, dando limosna a viudas y pobres, o ayudando a casar a huérfanas. Todo ello alrededor de la devoción a una imagen de Nuestra Señora de las Angustias, que se muestra en la documentación con sus siete cuchillos (como la describiese Sánchez Sarabia), presidiendo la ermita en su altar, flanqueado por otros dos altares: uno correspondiente a otra advocación mariana, la de Nuestra Señora del Remedio, de bulto, y el otro a un Cristo crucificado, calificado de muy devoto y grande, lo que debe entenderse como de tamaño natural. Estas dos últimas imágenes, mostradas ya en la descripción de la ermita en 1561, están siendo objeto actualmente de análisis exhaustivo. El culto profesado en la ermita giraba alrededor de populosas misas y celebraciones por el alma de los monarcas castellanos y por la paz en el seno de la Cristiandad. Los interesantes hallazgos documentales reseñados son importantes jalones investigadores, que se unen a otras vías de trabajo que se están llevando a cabo. Así, tanto del Archivo General de Simancas como del Archivo de la Diputación Provincial de Granada, el estudio de una serie de documentos está arrojando luz sobre el estado de las hermandades y cofradías granadinas antes y después del proceso desamortizador de finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX. Desde la perspectiva artística, destacan los avances sobre el conocimiento de emblemáticas tallas de devoción de la piedad cofrade granadina, que pronto comenzarán a ver la luz. Finalmente, reseñar el impulso que va a recibir el trabajo de campo antropológico alrededor del ámbito de las hermandades de Granada, continuando por la fructífera senda iniciada por el Centro de Estudios Cofrades a través de su iniciativa de La Venia. En definitiva, un conjunto de resultados y perspectivas de investigación en el seno del proyecto Análisis de las fuentes para el estudio de las realidades patrimoniales entorno a la piedad cofrade en Granada que permiten considerar que nos encontramos en un momento crucial para los estudios cofrades granadinos. |
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