ESPACIOS OLVIDADOS
Francisco Benavides Vázquez (12/06/2012)
El olvido quizá sea una de las grandes amenazas para los hombres y mujeres de todos los tiempos. O quién sabe, probablemente sea necesario olvidar para poder seguir caminando. Mucho sabe de todo esto Joshua Foer y así en su libro Los Desafíos de la Memoria, se empeña en facilitarnos ejercicios y técnicas que nos permitan aferrarnos a datos, imágenes y recuerdos que fijen la memoria, que eviten el olvido. Se olvidan los espacios pero sobre todo se olvidan las vidas. Los espacios olvidados de Jesús han sido lugares vividos por gentes sencillas que han sufrido y gozado. Que han trabajado creyendo y defendiendo sus ideales y, que hoy nada sabemos de ellos, ubicados en el Albaicín, en la Alpujarra o en el norte de África. ¿Pueden estos espacios olvidados refrescar nuestra memoria o tal vez deberíamos tan solo arrancarles su valor estético? ¿Dónde se puede hablar mejor de espacios olvidados que en un museo o en un archivo, ellos que son verdaderos templos de la memoria? La obra de Jesús Conde Ayala hoy nos hace preguntas, nos genera interrogantes, nos hace plantearnos e imaginar el pasado vivido entre muros convertidos en refugios, que un día tuvieron que ser abandonados a su suerte al tiempo que se rasgaban corazones apasionados que en ellos habían vivido. Por todo esto no queremos olvidar que Jesús Conde "entró vivo" en este Museo allá por el año 1978 cuando él empezaba en esta tarea de contar cosas, de fijar ideas, de revelarse contra el olvido. En aquel tiempo, fray Ernesto Ruiz, que nos precediera en la responsabilidad de dirigir este Museo, confió en él y le pidió que con su pintura hiciera inolvidable al más desprendido de Granada: San Juan de Dios. Un Jesús Conde despierto, inquieto y profundamente apasionado, se reveló y comenzó a manchar un lienzo de considerables dimensiones. Él quería descubrir, refrescar, desempolvar, trasmitir... Y así se atrevió a plasmar a un San Juan de Dios olvidado. Aquel santo que no vestía hábito negro sino de estameña burda y ajada. Aquel que en su mirada no había conformidad sino inquietud y desconcierto ante tanta desigualdad. Aquel que en sus manos no llevaba un crucifijo sino al mismo Cristo sufriente. Aquel que en sus brazos no portaba a un enfermo, ni a un niño sino a una mujer presa de la locura y rostro desencajado. Aquel cuadro Jesús, también tuvo que ser olvidado. Porque cuando las verdades nos ruborizan las escondemos… las olvidamos. Hace bastantes años que nos conocemos gracias a tu relación con esta Casa. Has seguido atento los cambios que se han ido produciendo en el edificio, en la museografía… en definitiva, en la consolidación de este lugar como un sólido centro cultural y siempre has contribuido a su difusión desde la complicidad y el afecto. Por todo ello muchas gracias Jesús. Nunca fue fácil que un artista "entrara vivo" en un museo pero Jesús lo consiguió hace bastantes años, en este y en otros muchos y, queremos que siga vivo, muy vivo. Por eso hoy la Casa de los Pisa se abre para que pasado el tiempo nos deleite con su obra, con su nueva obra y así no nos olvidemos de él, sino todo lo contrario, que recordemos y manifestemos su gran aportación a la iconografía contemporánea de san Juan de Dios; del que sí que no nos podemos olvidar. Los Espacios Olvidados que hoy y en este museo podemos gozar no son solo arquitecturas desaliñadas y tapizadas de desconchones, manchas ocres y verdes, son el recuerdo elocuente de aquellos lugares que también transitó San Juan de Dios olfateando la necesidad y dando respuesta a ella. Él no distinguió espacios, él buscó y respondió con alivio a moros y cristianos. Sin detenerse en hacer diferencias. Respuestas ágiles y determinantes. Y lo hizo con tanta determinación que hasta hoy, pasados los siglos, cuando caminamos imaginariamente por los laberintos que Jesús nos trae lo adivinamos con la capacha, descalzo, obsesionado con hacer el bien desde el corazón. Abramos nuestro corazón y dejemos que la pintura de Jesús Conde nos enseñe caminos cargados de principios y valores de hospitalidad para este nuestro espacio concreto de hoy... sin olvidar. |
Del 14 de junio al 14 de julio de 2012 en el Archivo-Museo San Juan de Dios de Granada (Casa de los Pisa)
Horario: lunes, de 10:00 a 14:00 horas; martes a sábado, de 10:00 a 14:00 y de 18:00 a 20.30 horas.
Nota de La Hornacina: Francisco Benavides Vázquez es Director del Archivo-Museo San Juan de Dios.
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