UNA VISIÓN INÉDITA DE LA ALHAMBRA
23/06/2015
Una mirada íntima y personal de la Alhambra, una Alhambra inédita... Una visión diferente a través del objetivo del fotógrafo Fernando Manso (Madrid, 1961) que ha inmortalizado la fortaleza nazarí utilizando una máquina de placas, la misma que antecesores como Jean Laurent (1816-1886) utilizaban en el siglo XIX. El resultado: la exposición Una Visión Inédita de la Alhambra. Jean Laurent y Fernando Manso, que, desde el pasado 18 de junio, puede visitarse en el Palacio de Carlos V (Sala 10 del Museo de Bellas Artes de Granada), hasta el próximo 20 de septiembre. El horario de visitas es de lunes a domingo, de 10:00 a 20:00 horas. Organizada por el Patronato de la Alhambra y Generalife, el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y Promoción del Arte, la muestra, que llega a Granada tras su paso por el Museo Arqueológico Nacional (Madrid), está compuesta por 36 obras que reúnen un excepcional inventario de fotografías sobre la Alhambra de Granada, sus jardines, palacios y entorno del Conjunto Monumental. En la presentación, la directora general del Conjunto Monumental, María del Mar Villafranca, ha agradecido al artista Fernando Manso su capacidad para establecer un nexo entre la antigua y moderna fotografía del Monumento. La mirada de Manso, moderno romántico, recuerda la de aquellos pioneros como Jean Laurent, incansables en su búsqueda de consolidar la fotografía como opción estética. |
Durante varios meses, casi un año, la singular figura de Fernando Manso, cargado con el trípode y con la cámara de placas, se hizo popular en el día a día de la Alhambra. Y de un modo incansable recorrió cada rincón del monumento granadino en busca del mejor encuadre, de la luz más misteriosa o del detalle inadvertido que solo a través de su cámara de placas podía percibir. Para Manso "cada fotografía es lo que he visto y vivido. Me empapé de lo que olía, lo que sentía. He pasado un año entero llegando a la Alhambra entre las 6:30 y las 7:00 horas para así evitar la presencia de los visitantes y poder observar los espacios que he retratado únicamente con uno o dos disparos por cada lugar". María del Mar Villafranca ha explicado que este proyecto expositivo se planteó, en un primer momento en relación a los jardines, huertas y bosques del monumento, pero al final abarcó toda la Alhambra, incluyendo espacios edificados donde el agua y no siempre la vegetación, contribuyen a crear un ámbito para el sosiego o la meditación, un auténtico ryad en el que reposar la mirada. |
Acompañado por su inseparable cámara analógica, huyendo del uso de las nuevas tecnologías, Manso ha confesado que concibe la fotografía "como un arte. El mundo de lo digital ha hecho que la fotografía se popularice y vale todo. Me da pena". Asimismo, ha confesado que desconocía la obra de Jean Laurent antes de embarcarse en este trabajo: "Tenía la menta limpia, el paisaje me atrapaba". Una cuidada publicación, Jardines de la Colina de la Alhambra, una visión meditada, editada por el Patronato de la Alhambra y Generalife y TF, acompaña a esta exposición. En ella se incluyen más fotografías realizadas por Fernando Manso en otros espacios, como el Carmen Blanco de la Fundación Rodríguez-Acosta, o el Carmen de los Mártires, así como algún otro edificio de la Granada andalusí, hoy gestionado por el Patronato de la Alhambra y Generalife, como el Bañuelo (siglos XI-XIV). |
Durante el mes de junio, la exposición coincide con la apertura de la Torre de la Pólvora (imagen superior), un espacio público que habitualmente se halla cerrados, ya que su estructura y características no admite un elevado número de personas. La Torres de la Pólvora es un pequeño torreón medieval islámico que forma parte del sistema defensivo nazarí de la Alcazaba. Está situado en el extremo noroccidental y ligeramente avanzado en relación con la muralla, lo que le confería una situación estratégica para controlar a los atacantes que accedían por la vaguada situada a sus pies, actualmente Cuesta de Gomérez. En época cristiana, la Torre de la Pólvora fue incorporada como un importante elemento defensivo a las reformas llevadas a cabo a mediados del siglo XVI, tendentes a adaptar esa parte de la Alcazaba a la defensa mediante el uso generalizado de la artillería. Lo que hoy es el jardín de los Adarves, en aquel momento fue una potente plataforma artillera de la que esta torre fue su baluarte extremo. El horario de visitas (máximo 30 personas) es de 08:30 a 20:00 horas, los martes, miércoles, jueves y domingos. |
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