EL BBVA CEDE DOS TABLAS OSCENSES AL MUSEO DIOCESANO DE HUESCA
15/10/2020
Las tablas San Orencio y Santa Paciencia, propiedad de BBVA, se encuentran depositadas en las salas del Museo Diocesano de Huesca desde el pasado viernes 9 de octubre tras el acuerdo alcanzado por la entidad y el Obispado de Huesca por el que las cede en depósito temporal. Estas dos tablas formaron parte del retablo mayor del primitivo templo gótico de san Lorenzo de Huesca, labrado hacia 1500 y dedicado al santo titular, que fue reemplazado por el retablo actual para la nueva iglesia barroca que se construyó entre 1608 y 1625. Del conjunto del retablo de finales del siglo XV únicamente se conservan cuatro tablas: estas dos dedicadas a san Orencio y santa Paciencia, padres de san Lorenzo, pertenecientes a la Colección BBVA, y otras dos de pequeño formato con escenas del "Lavatorio de Pilatos" y el "Ecce Homo", pertenecientes a la basílica de san Lorenzo y que se exponen en el Museo Diocesano de Huesca. San Orencio y Santa Paciencia permanecieron en la basílica de san Lorenzo hasta 1910, guardándose empotradas en la antesacristía. Un año después estaban en posesión de la duquesa de Parcent, que las expuso, junto con toda su colección de arte, en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1911. Sus herederos las pusieron a la venta en 1979, junto a otras obras que poseían en la finca familiar "El Quexigal" de Madrid. Las tablas fueron adquiridas en una subasta por el Banco de Huesca, que las expuso en el vestíbulo de su sede en Huesca en el Coso Alto. Al ser absorbida dicha entidad por el Banco de Bilbao, fueron trasladadas a su sede de Huesca en la calle Zaragoza, donde han permanecido expuestas hasta 2018, cuando fueron trasladadas al taller de restauración de arte que BBVA posee en Madrid. Al remodelar su sede bancaria, los responsables de la Colección del BBVA ofertaron al Museo Diocesano de Huesca la cesión en depósito de ambas obras. Tras las negociaciones oportunas se firmó el contrato de comodato entre BBVA y el Obispado de Huesca el pasado 11 de agosto. El Museo Diocesano de Huesca agradece a BBVA esta iniciativa, ya que mediante esta cesión en depósito se incrementa la exposición de pintura del siglo XV expuesta en la Sala Gótica del Museo Diocesano, y así los oscenses tienen la oportunidad de apreciar los tesoros culturales que a lo largo del tiempo han enriquecido los sentimientos religiosos a nuestros santos oscenses. Esta será la primera vez que se reunificarán las únicas cuatro tablas que se conservan hoy en día del retablo original de San Lorenzo. Desde la Diócesis de Huesca esperan que al superar esta epidemia del COVID-19, que nos crea tantos problemas sanitarios y que obstaculiza agendas y programas, más adelante puedan llevar a cabo unas jornadas de puertas abiertas para contemplar estas obras. Las tablas están atribuidas por el historiador Alfonso Pérez Sánchez al pintor hispanoflamenco Pedro Díaz de Oviedo, quien las elaboraría entre 1497 y 1500. Autor del retablo de Santa María de Tudela, Díaz de Oviedo está documentado en Huesca en 1498 cuando estaba dorando algunas claves de las bóvedas de la catedral de Huesca, entre otras la mayor dedicada al obispo de la época don Juan de Aragón y Navarra. Antes de la referida atribución, las tablas, como el resto del retablo, se asignaban al pintor aragonés Pedro de Aponte, pero más tarde se descarta esta autoría. Posteriormente, se atribuyó a un tal Maestro de Huesca, formado seguramente con Miguel Jiménez (documentado entre 1462 y 1505), del que toma los halos dorados decorados con círculos concéntricos en relieve, y aunque perdure en las tablas conservadas el gusto flamenco por los pliegues quebrados y la minucia decorativa, ambas muestran rasgos de un incipiente Renacimiento en el tratamiento volumétrico de las figuras y en ciertos pormenores decorativos. Aunque aparentemente tenían un buen estado, para garantizar una mejor conservación de las tablas han sido sometidas recientemente a una rigurosa restauración tanto en la policromía como en el soporte y parte posterior de las tablas, que tenían serias deficiencias, decisión que fue tomada por el BBVA con el fin de que esta cesión en depósito no crease dificultades al Museo Diocesano de Huesca al ser expuestas. San Orencio y Santa Paciencia fueron expuestas en la exposición "Signos, Arte y Cultura en el Alto Aragón Medieval", una muestra que tuvo lugar en la sala de la Diputación Provincial de Huesca, en el año 1993, y con estudio adjunto de la catedrática María del Carmen Lacarra. San Orencio (imagen superior) aparece como un noble caballero sentado en un rico trono, con una elegante indumentaria de variado cromatismo y pliegues acartonados, y una palma florida en su mano derecha. A ambos lados del trono dos ángeles con libros abiertos en sus manos solemnizan la composición junto a dieciséis figuras de profetas que embellecen el sitial. Todo este relato quiere resaltar la fuerza y belleza del bien frente al mal simbolizado por un demonio maniatado en la parte inferior de un lado del trono. Esta pieza de óleo sobre tabla tiene unas dimensiones de 146 x 114 cm. Respecto a la otra pintura paralela, Santa Paciencia (imagen inferior) es un óleo sobre tabla de 157 x 114 cm. La santa está entronizada en un rico sitial destacando su dignidad, leyendo un libro litúrgico manifestando un semblante de oración. La acompañan a ambos lados los santos diáconos Vicente y Esteban, que portan en su mano derecha la palma del martirio y en la otra sus atributos, la rueda de molino y las piedras con que murió lapidado, respectivamente. En los laterales del trono se van encaramando catorce angelotes desnudos que manifiestan la influencia del arte italiano en la representación anatómica de Pedro Díaz de Oviedo. |
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