MIRADAS CONTRA EL OLVIDO
José Alberto Andrés Lacasta (05/07/2010)
11 de octubre de 1917. Las tropas británicas entran en Palestina finalizando un largo período de opresión de las grandes fortunas otomanas; un nuevo período de vaga esperanza parecía abrirse a los habitantes de aquellas tierras. El espejismo sólo duró hasta principios del mes de Diciembre, el tiempo que tardó Sir Balfour en enviar una carta al banquero Rothschild de parte de Su Majestad, reconociendo las aspiraciones judeo-sionistas proclamadas en 1896 por Theodor Hertzel en su libro Judenstaat sobre la tierra de los palestinos. Noventa y dos años más tarde, casi coincidiendo con las mismas fechas de la declaración Balfour, el ejército del Estado de Israel lanza un despiadado ataque sobre la franja de Gaza: el resultado fue de 1.455 muertos (casi 500 de ellos niños/as), 5.350 heridos (4.400 de ellos incapacitados de por vida), 2400 casas destruidas y más de un millón de toneladas de explosivo lanzadas sobre el pueblo palestino, es decir, cinco kilos de explosivo por cada metro cuadrado de los 360 kilómetros cuadrados que forman la franja. Veintidós días de sangre y fuego no dejan de ser un episodio más en la triste historia de un conflicto que puede convertirse en centenario. Un conflicto concentrado en un pequeño espacio de tierra sometido, por un lado, a un brutal bloqueo militar que ha convertido la franja de Gaza en un ingente campo de concentración a cielo abierto, así como Cisjordania, por otro, en un archipiélago de pequeños espacios confinados y maquiavélicamente asediados, donde los palestinos escasamente pueden desarrollar los actos básicos para su supervivencia cotidiana. Evidentemente, en estos noventa y dos años, este tipo de actos y situaciones no han sido únicas. La luctuosa historia del asedio y ocupación de Palestina empezó a escribirse en letra mayúscula finalizado el citado mandato británico sobre este territorio, cuando después de varios años de revueltas, ocupaciones, subdivisiones territoriales e insurrecciones, la brecha entre los judíos colonos y los palestinos resultaba insostenible. El 29 de noviembre de 1947, Naciones Unidas vota a favor del reparto del territorio Palestino en dos estados, pero el 15 de mayo de 1948 el Consejo Nacional Judío en Tel Aviv proclama unilateralmente la formación e independencia del Estado judío de Israel sobre la tierra Palestina, siendo inmediatamente reconocido tal acuerdo por el presidente Truman (hecho este denominado por los palestinos como Al Nakba -el desastre-). Esta situación recrudecía la guerra declarada en 1947. En octubre de este año, con la guerra arabe-israelí decantada a favor de los sionistas, y al calor de la enorme conmoción que supuso la matanza de civiles palestinos en Deir Yasin, daba comienzo la operación Hiram que suponía la expulsión definitva de más de un millón de palestinos de sus hogares. Ciudadanos/as que jamás han podido volver a su lugar de origen y que en la actualidad suman casi cinco millones de refugiados repartidos entre Palestina (Gaza y Cisjordania) y los países del entorno (Siria, Jordania, Líbano) en 59 campos de refugiados. Se iniciaba así el asentamiento definitivo de un modelo de ocupación progresiva y defenestración de los derechos fundamentales de los palestinos que no ha parado hasta nuestros días. |
El conflicto ha presentado momentos realmente significativos y transcendentales hasta ahora, que dentro de una línea de violencia continua, en escasas ocasiones han supuesto tímidos y decepcionantes momentos de acercamiento, (Guerra de los Seis Días, la Matanza de de Septiembre Negro en 1970 y la Guerra de 1973, la Guerra del Líbano y la Caída de la OLP en 1982, la Declaración de la Primera Intifada entre 1987 y 1992, Conferencia de Madrid -1991- y los Acuerdos de Oslo -1993-, Camp David y las Conversaciones de Taba, los Atentados de Nueva York, la Segunda Intifada -2001-, el triunfo de Hamas en las elecciones palestinas de 2006, la Guerra del Líbano del mismo año, el Sitio de Gaza, la Masacre de Gaza 2009...). En definitiva, y a pesar de los esfuerzos llevados a cabo, al hecho que venimos asistiendo es el de un desigual conflicto sumido en una inercia de alienación y desprecio sobre el que cada día observamos y vivimos una actuación más indigna que la del día anterior; donde los mitos de tierra, historia, agua, religión, diáspora, etcétera, continuamente aparecen como elementos propagandísticos que no han hecho más que acrecentar esta vorágine de desprecio a la condición humana, con la triste aquiescencia y beneplácito de buena parte del resto del mundo que come manjar mientras escucha breves noticias de televisión como sordina; donde un muro de 750 kilómetros aísla y estabula a unos/as ciudadanos/as de otros en tierra que no es propia de frontera, sino que es tierra para cultivar olivos, cítricos y paz; donde más de 400.000 colonos judíos han decidido irse de su casa y vivir en un espacio usurpado y con unos recursos que nunca les ha pertenecido, sin que el remordimiento parezca que les haga reflexionar ni sufrir; donde el derecho internacional y las resoluciones de la ONU no son más que papel emborronado e inútil ni siquiera considerado como elemento de segundo uso; donde cientos de check points militares condicionan la vida de miles de personas induciendo una pobreza que no es natural ni propia de la tierra donde viven, alimentando una longeva, sorda, progresiva y cansina crisis humanitaria que ya no inmuta; donde el derecho al alimento, la educación, la sanidad, la vivienda están a merced de unos bullodozers de ojos rojos llenos de ira que no conocen del amor, de las flores, de Darwix, del dolor, del falafel...; donde los/as militantes de la paz, del arte, de la poesía, del cine, de la justicia y de la verdad con mayúsculas viven cautivos de sus ideas, ninguneados y amenazados, deportados, huídos... siempre dignos... Desde esta terrible atalaya sólo queda espacio para la palabra, para la investigación, para el arte, para la imaginación, para la esperanza, para el trabajo conjunto, para volver la vista al sitio del que nunca debió de dejar de mirar, para unir fuerzas. En el año 1948, el cineasta italiano Roberto Rossellini rueda en el maltrecho Berlín, finalizada la guerra, Alemania, Año Cero, una historia de cruel supervivencia, pero también de esperanza; Alemania, Año Cero es una película por rodar, donde la sobreexplotación y la perversión que guían los pasos del personaje Edmund en el film de Rossellini, serán una historia ya contada y ya vivida durante los largos años de la ocupación; la nuestra será una historia de futuro, será un reencuentro con el ser humano por fin, será un relato de justicia, de retorno, de convivencia y de dignidad. |
Exposición homónima del pintor Jan van Eden en el Centro Cultural de Castejón de Sos (Huesca)
(Plaza Valle Sositana, nº 2) Hasta el 28 de agosto de 2010. Horario: todos los días, de 19:00 a 21:00 horas.
Nota de La Hornacina: La exposición va acompañada de un documental de
27 minutos, titulado "Check Point" (2007), con guión y dirección de Sonia Llera.
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