ACTIVIDADES DE LA CONSEJERÍA DE CULTURA DE LA JUNTA DE ANDALUCÍA
09/09/2015
La consejera de Cultura de la Junta de Andalucía, Rosa Aguilar, ha presentado esta mañana, en la sede del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH), la restauración del conjunto pictórico atribuido al pintor Alonso Vázquez (1601) y formado por 21 lienzos del antiguo techo de la casa del poeta Juan de Arguijo, en Sevilla. En el momento de su llegada a los talleres del IAPH, la obra procedía del Palacio de Monsalves, lugar en el que ha estado ubicada desde el año 1860. La intervención de estos lienzos ha sido posible gracias a una encomienda de la Consejería de Cultura al IAPH, realizada entre mayo de 2013 y marzo de 2015. En ella ha participado un amplio equipo, formado por una decena de profesionales entre conservadores-restauradores, historiadores, fotógrafos y químicos. Una comisión técnica de carácter mixto -compuesta por profesionales de la Dirección General de Bienes Culturales y Museos, el IAPH y el Museo de Bellas Artes de la capital hispalense- ha realizado de forma permanente un seguimiento de la ejecución de los trabajos. "El Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico se ha convertido, en sus 25 años de vida, en un centro de referencia internacional en la investigación del Patrimonio por su excelencia científica y la calidad de los trabajos que realiza", ha indicado la consejera de Cultura. Este conjunto pictórico de Alonso Vázquez está constituido por obras de diverso formato, pintadas al óleo sobre lienzo, y por molduras doradas, a modo de marco, que sujetan las obras a la armadura de la techumbre de la sala. Configuran una composición de temática mitológica: en el centro se sitúa el lienzo de mayor tamaño con la Asamblea de dioses olímpicos, presidida por Zeus. La obra tiene además una función alegórica, puesto que su temática principal y dedicatoria al Genio y las Musas hacen referencia a la formación humanística de su propietario, de los artistas de la época y mecenas. Todas las piezas presentaban un estado de conservación aceptable en relación con los soportes, que fueron consolidados en una anterior restauración realizada en 1983. En cambio, el estado de los bastidores no era bueno debido a añadidos de madera que habían hecho más patentes los deterioros de la película pictórica. La conservación-restauración de esta singular y valiosa pieza se suma al conjunto de obras emblemáticas que han pasado por el IAPH: los bienes de la Capilla del Palacio de San Telmo o del Conjunto Arqueológico de Madinat al-Zahra. Además de la conservación material, este proyecto ha supuesto una interesante oportunidad para profundizar en el conocimiento de este tipo de techo plano desconocido hasta ese momento en Sevilla, al ser el primero de los tres conocidos que, en torno a los primeros años del siglo XVII, surgen en la ciudad auspiciados por las denominadas "academias". Gracias a este proyecto ha sido posible también la formación práctica especializada de jóvenes titulados universitarios, en el marco del Plan de Estancias del IAPH bajo la tutorización permanente de Amalia Cansino, conservadora-restauradora responsable de la ejecución de los trabajos. Complementariamente a la restauración, el IAPH ha firmado un convenio de colaboración con la Universidad de Sevilla (US) para la localización y estudio, a través de su biblioteca universitaria, de fondos bibliográficos y documentales relacionados con la figura histórica del poeta Juan de Arguijo y su entorno humanístico. La conservación material y la recuperación de sus significados y valores culturales va a permitir la puesta en valor y musealización de un conjunto pictórico que, por su singularidad y valor patrimonial, será una de las piezas claves en el discurso museológico del Museo de Bellas Artes de Sevilla, en cuyo proyecto expositivo la Consejería de Cultura de Junta de Andalucía está trabajando en estos momentos. |
Por otro lado, el pasado 4 de septiembre tuvo lugar el levantamiento del depósito de la imagen del Crucificado de la Vera Cruz tras su restauración en el IAPH y el traslado a la localidad sevillana de Gelves. Esta imagen procede de la iglesia parroquial de Santa María de Gracia, de la que fueron patronos los condes de Gelves y donde tienen su panteón familiar. Son muy escasos los datos referentes a esta obra cuya advocación remite a la antigua cofradía del mismo nombre de la cual hay constancia en el templo parroquial desde 1544. La talla presenta unos caracteres técnicos y morfoestilísticos que permiten situar su adscripción crono-cultural en el contexto de la imaginería barroca sevillana, coincidiendo con el periodo de esplendor que adquirió la villa de Gelves durante el siglo XVII. Es una obra escultórica de bulto redondo con hueco interno en el torso, realizada en madera (cedrela) y policromada al óleo. Sus dimensiones totales son 150,5 x 123 x 39 cm. La obra está conformada por piezas de madera ensambladas al hilo, excepto en los brazos, que se unen al cuerpo mediante un ensamble por "testa", reforzado con espiga de madera interna y puntas metálicas. Se fija a una cruz arbórea en manos y pies por tres pernos roscados pasantes con cabeza de clavo piramidal al frente, y un tornillo enroscado a la imagen directamente como sujeción principal del peso, localizado a la altura del sudario, por la parte posterior. Dicha cruz es de reciente factura, con INRI de metal dorado y trabajo de orfebrería. Desconocemos cuántas intervenciones se han realizado sobre la obra a lo largo del tiempo, si bien es patente por las puntas metálicas industriales encontradas que en algún momento no muy lejano (años 50 ó 60 o más reciente) se consolida el soporte en ensambles de brazos y en la pierna izquierda, y se repolicroma la imagen, presentando en la actualidad una tonalidad que nada tiene que ver con la anterior. Esta intervención integral ha tenido como objetivos la eliminación de daños, la formulación y aplicación de los medios que eviten la reaparición de los deterioros existentes y la aplicación de los tratamientos de restauración que, teniendo en cuenta su carácter devocional, son necesarios para la lectura estética de la imagen. El principal daño que presentaba la obra era la separación de los ensambles de los brazos, por la pérdida de propiedades del adhesivo de unión. También cabe destacar una separación en un ensamble de la pierna derecha. Asimismo, se observó la presencia de dedos en ambas manos de pasta con estructura interna de alambre, realizados probablemente para sustituir en algún momento la pérdida de los originales. A esto habría que añadir el deficiente anclaje a la cruz. Además, durante la intervención se localizaron dos focos de pudrición parda (hongos de la madera) en la zona de la espalda. En relación con el estrato pictórico se confirmó tras los estudios analíticos que bajo la policromía actual se halla otra, realizada en una tonalidad más clara y con valoraciones azuladas. Igualmente se ha observado que ambas policromías presentan una imprimación muy fina. Los problemas fundamentales en la policromía era la falta de adhesión de estratos en zonas puntuales y la alteración cromática y falta de homogeneidad de la pátina artificial aplicada tras la policromía actual. La actuación en el soporte se centró en la consolidación de ensambles así como de los dedos de pasta de ambas manos, el sellado de grietas y fisuras con pasta y el resane y posterior tratamiento fungicida de las zonas afectadas con pudrición parda. Se encolaron algunos ensambles de la cruz y se sellaron algunas fendas con pasta epoxídica, se revisaron los anclajes de manos y pies y se sustituyó el del sudario por un perno roscado con casquillo (todo inoxidable) alojado en la imagen. La intervención en la policromía se ajustó a la consolidación y fijación de los estratos pictóricos, eliminación parcial de la pátina artificial, eliminación de estucos y reintegraciones alteradas y/o que sobrepasaban la zona reintegrada, reintegración del estrato de preparación y reintegración de color de las pérdidas de policromía. Desde el punto de vista del estudio histórico, realizado durante el proyecto de conservación, se aportan nuevos datos sobre su materialidad y factura así como sobre el alcance de las trasformaciones realizadas permitiendo un mayor acercamiento a su adscripción crono-cultural que sitúan la creación de la imagen en el contexto de la imaginería barroca sevillana. Junto con el valor histórico-artístico hay que destacar cómo el Cristo de la Vera Cruz simboliza el testimonio espiritual y cultural del aljarafe sevillano de la primera mitad del siglo XVII. |
Por último, la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, a través de la Dirección General de Memoria Democrática, inicia mañana los trabajos de exhumación de la fosa de la localidad sevillana de El Madroño, para los que ha sido fundamental la colaboración con los familiares de las víctimas del franquismo. Esta intervención se enmarca dentro de las actuaciones que se están llevando a cabo por toda Andalucía a lo largo de los últimos meses tras la publicación en el BOJA del pasado 24 de junio de una decena de actuaciones de localización y exhumación de fosas comunes de la guerra civil en distintas provincias andaluzas. Los trabajos, que tendrán una duración aproximada de dos meses, tienen como objetivo exhumar, individualizar y estudiar antropológicamente los restos de un mínimo de veintinueve víctimas y estarán coordinados por la arqueóloga Elena Vera Cruz con una amplia experiencia en este campo. La financiación corre a cargo de la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de El Madroño. La Consejería quiere destacar también la importancia de la colaboración de los ayuntamientos con la Junta para llevar a cabo estas actuaciones. En el caso de El Madroño, el consistorio ha cedido maquinaria, operarios de apoyo, materiales y dependencias municipales para la realización de los análisis antropológicos necesarios. |
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