ZURBARÁN Y LA SERIE DE JACOB Y SUS DOCE HIJOS
28/05/2018
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Judá Francisco de Zurbarán |
Cuando en 1645 concluyó la serie de trece lienzos dedicada a Jacob y sus Doce Hijos, Zurbarán estaba en la cima de su carrera y muy ocupado con importantes encargos, muchos de los cuales dieron como fruto retratos a tamaño natural de santos, monjes y mártires, por los que es más conocido. Estos encargos llegaron a su gran estudio no solo desde España, sino también desde Perú, México y Buenos Aires. Zurbarán, devoto cristiano, comenzó a trabajar en la serie en 1640, y tardó cinco años en completar este ambicioso proyecto. Cada uno de los hijos de Jacob -fundadores de las Doce Tribus de Israel- está representado ante paisajes que recuerdan parajes flamencos, con sus atributos personales basados en las bendiciones de Jacob recogidas en el libro del Génesis (49: 1-27), invitando al espectador a contemplar el significado de sus intrigantes diferencias. Más allá de su poética belleza, dichos versículos bíblicos revelan los pensamientos y sentimientos más íntimos del anciano patriarca acerca de sus doce hijos: cuáles eran sus favoritos, en los que no podía confiar, y aquellos que veía como una amenaza para ellos mismos y para los demás. Los rostros parecen retratos de conocidos de Zurbarán, que los representó vestidos de diferentes modos y modas, indicando su condición social. Así, se presenta a Judá como un rey, a Zabulón como un pescador, a Neftalí como granjero, a Leví como sacerdote, y a Gad y a Simeón como un violento matón y un feroz guerrero, respectivamente. Los tejidos más simples se yuxtaponen con las telas más suntuosas que, con toda probabilidad, fueron traídas al estudio del pintor por viajeros que regresaban de la lejanía de México y Perú. |
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Simeón Francisco de Zurbarán |
Hay razones para creer que esta serie de Francisco de Zurbarán, maestro del Siglo de Oro español, fue pensada para un cenobio de las Américas, antes de tener su hogar permanente en el Castillo de Auckland, al norte de Inglaterra, donde los cuadros fueron colgados hace más de 250 años y siguen siendo en la actualidad un símbolo perdurable de tolerancia, libertad religiosa y esperanza. Durante el siglo XVII, había interés en el Nuevo Mundo en el tema de los patriarcas, porque la gente creía que los indígenas de América Latina debían ser las tribus perdidas, los niños de Israel esparcidos por el mundo, convertidos en paganos, a los que había que traer de nuevo al Cristianismo. Sea como fuere, en el otoño del pasado año 2017, con motivo de las obras de renovación del Castillo -que durarán hasta diciembre de 2018-, los trece patriarcas cruzaron el Atlántico para exhibirse en el Museo Meadows de Dallas (del 17 de septiembre de 2017 al 7 de enero de 2018) y en la Frick Collection de Nueva York (del 31 de enero de 2018 al 22 de abril de 2018). Ahora se exhiben en el Museo de Israel, en Jerusalén (del 25 de mayo al 2 de octubre de 2018), con motivo de la muestra Zurbarán. Jacob y sus doce hijos. Pinturas del Castillo de Auckland, justo a tiempo para celebrar el LXX aniversario del nacimiento del Israel moderno. Después de su paso por Israel, los cuadros volverán a su residencia del castillo de Auckland, el palacio episcopal de Inglaterra donde han estado expuestos desde que el príncipe obispo de Durham, Richard Trevor, los adquiriera a un mercader judío en Londres, en el año 1756. |
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Leví Francisco de Zurbarán |
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