A WORLD OF FRAGILE PARTS

29/05/2016


 

 
 
Vista de la exposición
(Fotografía: Andrea Avezzu)

 

En la muestra A World of Fragile Parts (Un mundo de piezas frágiles), la Bienal de Arquitectura de Venecia y el Museo Victoria y Alberto de Londres (V&A) exploran las amenazas que afronta la conservación de los sitios del patrimonio mundial y cómo la producción de copias puede ayudar a preservar los bienes culturales.

La incertidumbre ecológica y el cambio climático, las guerras y otros ataques violentos, el turismo masivo y los desastres naturales son solo algunos de los factores que ponen los sitios del patrimonio mundial y los bienes culturales en riesgo de destrucción y pérdida. En la exposición A World of Fragile Parts el público asistente puede contemplar cómo las copias y los escaneados han surgido como instrumentos para mitigar el riesgo, proporcionando valiosos documentos culturales y ofreciendo alternativas a un público exigente que quiere experimentar de primera mano con los sitios y los objetos históricos.

Es la primera vez que el V&A de Londres participa en la Bienal de Arquiectura de Venecia, el evento más importante del mundo en el ámbito de la arquitectura. En su XV edición, que tiene lugar del 28 de mayo al 27 de noviembre de 2016, el comisario, el chileno Alejandro Aravena, pidió ideas a los participantes con el propósito general de mejorar la calidad de vida de los seres humanos.

Objetivo por tanto de A World of Fragile Parts son los más de 800 lugares declarados Patrimonio de la Humanidad que la UNESCO considera que están en peligro, junto con otros bienes en riesgo, como los archivos digitales físicos o en internet, que pueden desaparecer para siempre.

 

 
 
Busto femenino. Copia en yeso del año 1899, creada en el Victoria and Albert Museum de Londres a partir de un original renacentista. V&A.

 

Los museos atesoran ya una larga historia en lo que se refiere a la producción de copias. En el siglo XIX, el propio V&A llevó a cabo con su proyecto Cast Courts un gran esfuerzo para fabricar y exhibir copias en yeso de varias de las obras de arte más significativas del mundo (ver enlace inferior) con el fin de que los estudiantes de arte y el público local que no viajaba disfrutasen de algún modo de ellas.

El fruto de dicho proyecto, que sigue vigente, fueron unas colecciones que a partir del año 1867, fruto de un convenio de intercambio internacional, proliferaron entre Europa y América como una herramienta educativa. Sin embargo, a principios del siglo XX la opinión hacia el valor de las copias cambió y muchas de estas colecciones fueron rechazadas y descartadas.

Para las colecciones que, sin embargo, sobrevivieron, surgió un nuevo valor: la preservación. Gracias a décadas de cuidadosa conservación, muchos yesos del V&A sobrevivieron a sus originales, que o bien fueron destruidos por las guerras, o degradados como consecuencia de circunstancias humanas o medioambientales. Estos moldes son ahora los principales transmisores del conocimiento y la cultura.

Con la aparición de los nuevos escáneres y productos tecnológicos, hay un esfuerzo renovado para preservar a través de las copias. Con ello han surgido preguntas difíciles: ¿Qué copiamos y cómo? ¿Qué distingue una copia mala de otra con valor duradero? ¿Cuál es la relación entre copia y original en una sociedad que privilegia la autenticidad? ¿Cómo puede tal esfuerzo coordinarse a una escala realmente global e inclusiva?

 

 
 
Mesa Knole. Copia en cobre electrolítico, creada en 1868 por Franchi y Son, a partir de un original en plata de Gerrit Jensen (hacia 1680). V&A.

 

A World of Fragile Parts exhibe algunas de las copias en yeso de fragmentos de monumentos clásicos por los que es conocida el V&A, así como de otros objetos más recientes; caso de la reproducción en piedra sintética a escala 1:1 de uno de los refugios del campamento de Calais (Francia) en los que miles de personas esperan la oportunidad de cruzar el Canal de la Mancha. Con dicha pieza la exposición plantea que la copia de una construcción tan efímera y frágil como ese refugio, puede ser la única manera de que, en el futuro, se puedan conocer detalles precisos de la actual crisis de refugiados que atraviesa la Unión Europea (UE).

La muestra exhibe también parte del Arco de Triunfo de la ciudad siria de Palmira, destruido parcialmente por los miembros del Estado Islámico que ocupó el yacimiento arqueológico, reproducido en mármol egipcio con la ayuda de un cortador de piedra computerizado por el Instituto de Arqueología Digital (IDA) y recientemente montado en la plaza londinense de Trafalgar (ver enlace superior). Esta copia fue posible a partir de un modelo digital que utilizó la técnica de la fotogrametría, que consiste en utilizar cientos de imágenes para generar un archivo en 3D que luego se utilizó para tallar el mármol.

Otro ejemplo de la utilidad de la copia lo traslada la reproducción en yeso de un busto creado en torno a 1470 por el escultor renacentista Francesco Laurana y cuyo original fue destruido en 1945 con motivo de la Segunda Guerra Mundial. Solo la existencia de un molde ha permitido volver a apreciar su volumen y sus detalles.

La muestra exhibe otro tipo de copia, la de los archivos digitales, de cuya durabilidad parece no dudarse hasta que se piensa en los sitios en Internet que ya no existen, como Second Life.

 

 
 
La Otra Nefertiti. Copia en resina de poliéster, creada el pasado año 2015 por Nora Al-Badri and Jan Nikolai Nelles, a partir del original de Berlín.

 

Del artista griego Andreas Angelidakis se exhibe en Venecia la reproducción en 3D, utilizando un material sintético mullido y similar al empleado para las superficies de descanso, de "ruinas falsas", que procede literalmente de un objeto que había sido creado para el mencionado sitio de realidad virtual.

El comisario de la exposición A World of Fragile Part, Brendan Cormier, que cuenta con la asistencia en sus tareas de Danielle Thom y Charlotte Churchill (todos ellos miembros del V&A), aclara, por si existen dudas, que una copia no es lo mismo que un original, ya que la copia tiene sus limitaciones.

No obstante, los organizadores de la muestra estiman que los esfuerzos por proteger la herencia cultural no tienen límites. Su naturaleza global reconfigura nuestra valoración de lo que merece copiarse, ya sea un edificio, un objeto, el citado refugio para inmigrantes e incluso los sonidos de la naturaleza.

Según Cormier, la creciente disponibilidad de los escáneres e impresoras en 3D que podemos ver en A World of Fragile Part llega en el mejor momento para la humanidad, en el contexto que vivimos de la protección de la cultura, mientras aumenta la amenaza de la destrucción del patrimonio material mundial.

 

 
 
Vista de la exposición
(Fotografía: Andrea Avezzu)

 

Opinión Relacionada en este

Escrito Relacionado en este

 

Volver          Principal

www.lahornacina.com