EL RENACIMIENTO GIENNENSE DESDE LA ARQUEOLOGÍA DE LA ARQUITECTURA

31/07/2015


 

 

A lo largo del pasado año 2014 se ha desarrollado un proyecto de investigación financiado por el Instituto de Estudios Giennenses, dependiente de la Diputación de Jaén, en el que se proponía una nueva forma de estudio del patrimonio construido conocida con el nombre de "Arqueología de la Arquitectura". El objeto de dicho proyecto de investigación se ha centrado en una serie de edificios de la provincia de Jaén que constituyen algunos de los ejemplos más singulares del Renacimiento.

Durante este momento histórico, la provincia de Jaén vivió su momento de mayor esplendor gracias a un auge económico que se manifestó en todos los ámbitos y especialmente en el artístico, adquiriendo en ciudades como Úbeda y Baeza una marcada relevancia cuya trascendencia ha superado el paso del tiempo. Sin embargo, la importancia de este momento no solo se mantuvo en estas urbes sino que superó sus límites gracias al mecenazgo de personajes ilustres, como Francisco de los Cobos, uno de los hombres más influyentes y poderosos de su época, que extendieron su poder e influencia a otras zonas en las que dejaron su impronta, desde un punto de vista político e ideológico, a través de una arquitectura financiada por ellos.

Junto a esta arquitectura oficial se desarrolló otra que también revestía un carácter civil aunque no llegó alcanzar los niveles de perfección y originalidad de la anterior. Esta nueva arquitectura era patrocinada por las familias importantes ligadas a localidades como Úbeda pero también a otras como Lopera, Villardompardo o la propia Jaén, que persiguieron dejar la huella de su linaje por medio de una serie de edificios que reflejaran la importancia del mismo una vez que el éxito militar dejó de ser un elemento representativo tras la finalización de la conquista cristiana y las luchas nobiliarias que protagonizaron el final de la Edad Media.

 

 

Los edificios de la provincia de Jaén seleccionados para su estudio fueron el Castillo-Palacio de Lopera, el Palacio de Rodrigo de Orozco de Úbeda, el Palacio de los Villalvos-Nicuesa en Jaén y el Castillo-Palacio de los Condes de Villardompardo, en la localidad homónima:

 

Castillo-Palacio de Lopera
Responde a la progresiva modificación de una iglesia fortificada de cronología medieval perteneciente a la Orden de Calatrava, la cual, después de una serie de transformaciones termina por convertirse en un castillo-palacio a instancias del comendador de la Orden, Juan Pacheco, en la primera mitad del siglo XVI.

Casa-Palacio de Villardompardo
Resultado de la transformación, tan frecuente a lo largo del siglo XVI, de un típico castillo medieval de aldea rural en palacio. Su construcción coincide con la configuración del condado de Villardompardo. Su peculiaridad reside en que se conforma mediante tres edificios que se articulan en torno a un patio central que podemos calificar como un amplio patio, que articularía tanto actividades de protocolo como agrarias.

Palacio de Rodrigo de Orozco de Úbeda
Este palacio inacabado presenta la peculiaridad de un temprano abandono que supone la no finalización de la obra. A pesar de ello, su ubicación, junto a sus dimensiones y la calidad de su fábrica, nos sitúan ante un edificio que, en su concepción, debió de haber sido llamado a convertirse en modelo y referencia para el futuro. El no haber sido terminado significó su pérdida definitiva hasta que la arqueología volvió a descubrirlo para una nueva ciudadanía.

Casa-Palacio de los Villalvos-Nicuesa de Jaén
Conocida también como del Conde-Duque, se construye entre finales del siglo XV y comienzos del XVI sobre un sustrato de huertas de origen medieval. No obstante, su configuración definitiva se produciría a comienzos del siglo XVII en torno a un patio central, con arquería y galería superior.

 

La elección de estos edificios vino motivada por constituir ejemplos singulares que se conforman mediante la modificación de un sustrato constructivo de época medieval que transforman con el fin de adaptarlo a unas nuevas necesidades que ya no se sustentan en lo militar. La envergadura de los conjuntos arquitectónicos seleccionados difiere en función de la importancia de sus dueños y del lugar en el que fueron construidos de forma que, en unos casos, se entroncaría con unas familias nobiliarias de mayor raigambre mientras que, en otros, cabría hablar de prototipos de una arquitectura, a la que podría adjudicársele el calificativo de "agraria", que fue erigida para la ocupación ocasional de su señor y para la gestión de sus bienes raíces.

 

 

Una vez finalizada la investigación se impuso la necesidad de transferir el conocimiento adquirido a la sociedad con el fin de hacer accesible a la misma el avance que han supuestos estos trabajos, en aras de una mejor comprensión del conjunto de estos edificios, al tiempo que se consigue atraer a los visitantes de la exposición a las localidades que acogen estos conjuntos arquitectónicos.

La muestra El Renacimiento Giennense desde la Arqueología de la Arquitectura, organizada por la Universidad de Jaén (UJA), exhibe este proyecto de investigación, financiado por el Instituto de Estudios Giennenses, en el que se propone una nueva forma de estudio del patrimonio construido. La exposición abarca toda una serie de recursos relativos tanto al proceso de investigación propiamente dicho como a la metodología empleada en el mismo. Consta de diferentes paneles explicativos de los resultados de la investigación, así como de materiales utilizados y encontrados durante el proceso de excavación.

La presente muestra, que ha pasado ya por el Museo Provincial de Jaén y por el municipio de Villardompardo, está organizada por la Unidad de Cultura Científica y de la Innovación (UCC) del Vicerrectorado de Relaciones con la Sociedad e Inserción Laboral de la UJA, en colaboración con el Instituto de Estudios Giennenses de la Diputación de Jaén, la Consejería de Cultura, a través del Museo de Jaén, y la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología del Ministerio de Economía y Competitividad.

 

Hasta el 4 de septiembre en el Castillo de Lopera (Calle Humilladero, s/n)

 

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