"DE-FORMACIÓN MARIANA": UN COMPÁS DE 3 X 4

Genoveva Gallardo Martín (14/08/2021)


 

"Cuando, Cristo, haya de irme, concédeme que tu Madre me guíe a la palma de la victoria. Cuando el cuerpo sea muerto, haz que al ánima sea dada del Paraíso la gloria."

Stabat Mater

 

 

Dentro de la producción del artista malagueño José Antonio Jiménez Muñoz, esta obra incorpora un nuevo estilo experimental y diferente dentro de su trayectoria artística. La obra titulada De-formación mariana incluye el retrato frontal de la titular de la Hermandad de la Palma, María Santísima de las Penas, realizado para una exposición colectiva en Cádiz titulada PENAS, La Mirada Contemporánea (ver enlace), organizada por la propia cofradía con motivo de la Coronación Canónica.

Una ciudad que es considerada de las más antiguas de Europa ("trimilenaria") atesorando un amplio patrimonio histórico que refleja su vinculación con el mar y las diferentes culturas que la han poblado a lo largo de los siglos. Un entorno marítimo que ha configurado la vida, el comercio, la forma del transporte e incluso sus fiestas, estrechándose lazos de tradiciones y culturas creando una ciudad cosmopolita.

 

 

 

José Antonio ha querido contar el pigmento de azul ultramar para enmarcar este retrato y construir las facciones de una Mujer con tonalidades nacaradas, grises y anaranjadas, despojándola de todo elemento religioso o sagrado. Este tipo composición y efecto pictórico nos puede retrotraer a algunas pinturas de la época del Romanticismo, en el que algunos personajes flotan o emergen de una superficie acuosa, es el caso del prerrafaelista John Everett con la pintura de "Ofelia".

El carácter puramente carnavalero de este barrio, cuna y origen de esta gran fiesta, y del que han salido grandes figuras y genios, convierten desde febrero a este enclave en un escenario continuo de cuartetos, chirigotas, comparsas y coros. El autor ha querido hacer un pequeño guiño a este gran festejo añadiendo con las capas finales del barniz, al estilo collage, brillantinas y papelillos, envolviendo a la imagen en un aura carnavalera.

 

 

 

Del mismo modo, José Antonio Jiménez Muñoz le ha incorporado unos exvotos en forma de corazón, como promesas u ofrendas cumplidas hacia Ella, que asemejan conchas de lapas adheridas a la roca, al igual que los devotos se aferran al consuelo de una Madre.

El artista toma de referencia la imagen de la Virgen de las Penas e incide de forma explícita en el material utilizado y sin esconder sus componentes matéricos, siendo algo característico e intrínseco de este pintor. Busca con este lienzo captar la esencia del rostro, permitiendo al espectador anclarse en una identidad, pero a la misma vez busca su destreza más abstracta, con soltura, fuerza y control del pincel, dejando libre la pincelada, permitiendo con ello la contemplación de la obra en su dimensión estética y autosuficiente.

 

 

 

El título de la obra hace alusión no sólo al carácter devocional del propio autor hacia la Madre del Señor, sino a la concepción y síntesis plástica de la propia obra. En la deformidad hay divinidad y es una manera diferente de concebir la estética, dejando entrever lo que parece que es, sin llegar a contemplarlo tal y como es.

José Antonio ha conseguido aunar dos grandes fiestas de esta ciudad; Carnaval y Semana Santa, antagónicas entre sí, pero que en la creación del artista logra fusionar, además de ser una obra que respira mar, como si el rostro de la Virgen de las Penas saliese de las mismas arenas y aguas de la playa de la Caleta.

 

 

 

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