INTERVENCIÓN PICTÓRICA DE SANTI MOIX EN UN TEMPLO BARROCO DE LLEIDA

18/11/2018


 

 

 

En 2015, después de varias intervenciones de conservación y restauración en la iglesia de San Víctor de Saurí (Sort, Lleida), el pueblo de Saurí afrontaba la intervención pictórica de su interior. Los revestimientos que presentaba antes la iglesia es encontraban muy malogrados por pérdidas, grietas y ataques de humedades, que daban un aspecto de dejadez y abandono al interior que había que solucionar con una nueva pintura. Esta nueva pintura abría la posibilidad de volver a pintar manteniendo los colores y la escasa decoración pictórica de mediados de siglo XX o bien hacer un proyecto innovador.

Así, en esta línea, los vecinos pensaron en el artista Santi Moix, vinculado estrechamente a Saurí. Junto con el Ayuntamiento de Sort, el artista presentó una propuesta al obispado de Urgell y al Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya. Después de varias entrevistas con el artista, se decidió emprender la intervención pictórica en el interior de la iglesia de Saurí, que se ha desarrollado entre el otoño de 2015 y el otoño de 2018.

Esta intervención, centrada en una nueva pintura al fresco en el interior de la iglesia, pretende poner en valor el patrimonio arquitectónico del templo, a partir de fomentar el diálogo entre el legado barroco del edificio y la acción pictórica contemporánea del artista Santi Moix en su interior. Es una actuación innovadora que crea un diálogo entre el arte actual y el patrimonio cultural en un contexto religioso. Un nuevo registro pictórico contemporáneo de elevado interés artístico, tanto por el reconocido estilo del artista, como por el interés de una técnica tradicional ligada a una estética contemporánea. Todo el interior ha adquirido una nueva dimensión y nos aproxima a la sensación que debían de tener los habitantes de los valles pirenaicos cuando entraban a unos templos enlucidos de pinturas murales coloreadas. Se pretende pues con esta obra recuperar la esencia de estos espacios desde una óptica contemporánea que pueda ser un reclamo más para los visitantes de la zona.

Se trata de una intervención compleja, que ha contado con más de 20 profesionales de distintas disciplinas, entre pintores, estucadores, conservadores-restauradores, albañiles, ceramistas, electricistas, iluminadores, arquitectos y profesionales del ámbito audiovisual). El proyecto ha sido asesorado técnicamente desde sus inicios por el Centro de Restauración de Bienes Muebles de Catalunya (CRBMC), así como por el Servicio de Patrimonio Arquitectónico de la Dirección general del Patrimonio Cultural. Asimismo, se ha contado con la colaboración prioritaria de la Diputación de Lleida. El grupo promotor del proyecto -el Ayuntamiento de Sort, la Asociación de Vecinos de Saurí, y el Obispado de Urgell- prevé la apertura de la iglesia, de forma habitual, a partir del mes de marzo del próximo año 2019 durante los fines de semana y a demanda para grupos. No obstante, los próximos días 22 y 29 de diciembre se llevarán a cabo unas jornadas de puertas abiertas.

 

 

 

Con unos primeros estudios y una premaqueta de la obra, Santi Moix se instaló en la iglesia de Saurí en otoño de 2015, junto con un equipo formado por el albañil y los estucadores. Con los muros ya repicados y la ayuda de un pintor se pintan al fresco los muros del sotocoro, la parte baja de los muros laterales y dos de las tres capillas de la iglesia. Más allá de la tarea de policromar las paredes, se llevó a cabo un intenso trabajo de documentación de todos los procesos, desde el principio hasta su fin. Paralelamente a estas tareas de ejecución, los arquitectos del Ayuntamiento de Sort y del Obispado de Urgell, acompañados de técnicos del CRBMC, evaluaron las necesidades del edificio, tanto desde el punto de vista arquitectónico, como desde el punto de vista de las mejoras de los elementos interiores que requerían una intervención de conservación y restauración.

En 2016 finalizó el trabajo pictórico del artista, de nuevo junto a un equipo coordinado -albañil, estucadores y ayudante de pintura- que actuó en el presbiterio, capilla lateral norte, lunetos y pilares de la parte central de la nave, y dos de las claves de vuelta del techo. Por otro lado, se acabó de pintar la totalidad de la nave -con el trabajo de un pintor de paredes-: techo de la nave y del coro, escalera de acceso al coro, coro, cancel de entrada, escalera de la trona y altares de dos capillas laterales. El artista también instaló una serie de elementos florales decorativos, que complementan la intervención pictórica en un material sintético llamado Tyvek. Además, se limpió la sacristía y el interior de la iglesia, y con la colaboración de restauradores del CRBMC, se limpiaron las imágenes de los santos, y se intervinieron los elementos interiores que necesitaban un tratamiento de conservación y restauración (puertas de las sacristías, barandilla del presbiterio y del coro, barandilla de la trona, policromía de la trona, altares, etcétera).

Durante 2017 se realizaron en el interior del edificio una serie de tareas para completar su adecuación definitiva: colocación de un nuevo pavimento de madera, tanto en la nave como en el presbiterio, e instalación de luminarias para la correcta visión de las pinturas y del conjunto del interior del edificio. Por otro lado, con el asesoramiento del Servicio de Patrimonio Arquitectónico del departamento de Cultura, se procedió a realizar una intervención de mejora estructural del edificio, con el refuerzo de la vuelta de la nave. También se realizaron otras intervenciones para el acondicionamiento general del edificio, como un repaso general de la cubierta, y la realización de un drenaje perimetral en una parte del muro norte del edificio para eliminar las humedades y poder asegurar la correcta conservación de las pinturas del interior.

Para acabar la obra, este otoño de 2018 se ha procedido a la instalación de una majestuosa flor de porcelana elaborada un año antes por el ceramista Joan Raventós, de La Bisbal de l'Empordà (Girona) y su equipo de colaboradores, a partir de maquetas previas, fruto de un estrecho trabajo con Santi Moix.

 

 

 

La iglesia de San Víctor de Saurí, como otras del Pirineo, es un exponente de la sensibilidad artística a través de los siglos. Ha sido un referente para sus habitantes y guarda algunos de los mejores recuerdos y vivencias de la comunidad. El reto ha sido hacer posible que una pequeña iglesia de montaña, a través de la intervención pictórica del artista Santi Moix, nos haga disfrutar de una belleza que nos interpele. La naturaleza, el paisaje, los animales, el ruido del río, las noches estrelladas, las nubes, las tormentas de verano, el reflejo de la luz blanca en los tejados, el fluir de agua que no cesa, las truchas... De la mano del arte, la fuerza del exterior entra y se transforma en el interior del templo. El artista ha sido capaz de tomar los colores del entorno, plasmándolos en su creación, haciendo de este espacio un lugar privilegiado para la admiración y la contemplación, donde parece que la materia ha desaparecido y únicamente esté la armonía el color, la belleza, la luz, y el misterio.

La iglesia es lugar de recogimiento y celebraciones litúrgicas. El arte de su interior eleva hacia lo trascendente y hacia la belleza infinita. Este nuevo conjunto pictórico busca unir espiritualidad y naturaleza y reinterpretar escenas de la tradición cristiana desde el prisma de la belleza del entorno y del paisaje de la iglesia.

La técnica de la pintura al fresco es la que domina buena parte de la intervención artística que se ha llevado a cabo. Para realizar algunos de los elementos, fundamentalmente flores y elementos vegetales, se ha utilizado un material sintético adherible al mortero de cal. Por otro lado, también se han realizado cuatro medallones con esgrafiados, representando los cuatro evangelistas. Finalmente, como hemos apuntado antes, la flor central colocada en el muro del presbiterio de la iglesia se ha realizado con terracota y porcelana.

La pintura al fresco requiere el trabajo conjunto del artista y el estucador. Esta técnica pictórica se realiza sobre una superficie cubierta con dos capas de mortero de cal: una más gruesa con cal apagada, arena y agua, y una segunda capa más fina, de polvo de mármol, cal apagada y agua. Los pigmentos se aplican sobre esta última capa cuando todavía conserva la humedad. Es decir, obliga el pintor a trabajar con rapidez, al poco de aplicar el mortero. La principal dificultad de la técnica radica en que no admite correcciones, puesto que una vez se han aplicado los pigmentos, estos se absorben inmediatamente por la superficie. Además, el pintor tiene que anticipar el color resultante, puesto que al secarse, la tonalidad cambia. La pintura al fresco ha sido la técnica escogida para asegurar la perdurabilidad de la obra y como un tributo a los grandes maestros del románico, que dieron luz y color a buena parte de las iglesias del Pirineo.

Respecto al artista, Santi Moix (Barcelona, 1960) es un creador polifacético, que ha trabajado en numerosas disciplinas: escultura, dibujo, pintura... Su obra es atrevida, enigmática y a veces inquietante. Navega entre la abstracción y la figuración, ocupando un papel relevante la naturaleza y su relación con el hombre. A los 26 años viaja a Nueva York, donde se acaba instalando. Ha realizado exposiciones en todo el mundo, y su obra ha entrado a formar parte de las colecciones de relevantes museos de arte contemporáneo.

 

 
 
 
 

 

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