LA MEDIDA DEL TIEMPO

15/11/2011


 

 
     
     

Reloj de Sobremesa Bracket

John Ellicott
Hacia 1757
Ébano, bronce, oro, cristal, porcelana, plata y metal
Palacio Real de Madrid, Patrimonio Nacional

Fernando VI adquirió este reloj, fabricado en Londres por relojero inglés John Ellicott, junto a otro de características similares. Uno representaba el globo celeste y, el otro, el terrestre. Los dos relojes de sobremesa se acabaron separando años más tarde y solo uno de ellos se conserva actualmente en las colecciones de Patrimonio Nacional.

 

Alegoría de las Artes

Felipe Santiago y Pedro Charost
Hacia 1771-1774
Bronce, oro, cristal, porcelana y metal
Palacio Real de Madrid, Patrimonio Nacional

El reloj representa una alegoría cuyo emblema es la protección que Carlos III dispensó a las Artes. Uno de los niños representa el Arte y la mujer, la Astronomía. Los hermanos Charost lo realizaron para el rey en señal de gratitud por confiarles la dirección de la fábrica-escuela de relojería que éste les permitió establecer en Madrid.

 

La Medida del Tiempo. Relojes de Reyes en la Corte Española del Siglo XVIII reúne algunos de los más bellos ejemplos del valioso conjunto de piezas pertenecientes a la colección de relojes de Patrimonio Nacional, que fueron adquiridos por los monarcas españoles a los más afamados maestros relojeros europeos. La exposición recorre la adquisición de obras a lo largo de los reinados de Felipe V, Fernando VI, Carlos III y Carlos IV. Debido a su interés personal hacia la perfección técnica, Felipe V optó por conseguir relojes de la escuela inglesa cuyas fabricaciones contaban con los mayores avances técnicos. Además, se hizo con ejemplares franceses que destacaban por sus decorativas cajas.

Todos los relojes atesorados por los monarcas de la casa de Austria que se salvaron de los incendios que asolaron las residencias reales fueron heredados por Felipe V, primer monarca de la dinastía borbónica y sucesor de Carlos II. El nuevo rey demostró desde su llegada a España gran interés por los relojes y, en especial, por piezas inglesas. Los adquirió para su uso personal, para decorar sus palacios y residencias regias, y para entregar como regalo a príncipes, embajadores extranjeros y personal a su servicio.

Las adquisiciones de este tipo de maquinaria en los primeros reinados del siglo XVIII fueron escasas porque Felipe V sufrió la Guerra de Sucesión y el incendio del Alcázar. Centró su vida en la construcción del Palacio de La Granja de San Ildefonso, lugar al que había pensado retirarse después de su abdicación, algo que la temprana muerte de su primogénito le impediría. Allí fue donde se concentraron los objetos artísticos que compró durante los últimos años de su reinado y allí fue donde reunió, por ejemplo, los objetos franceses heredados de su padre, el Gran Delfín de Francia.

El monarca, a pesar de nacer y educarse en Francia, optó por la perfección técnica inglesa y seleccionó para decorar sus palacios y para distraer sus días, relojes fabricados en Inglaterra, principal escuela relojera del momento. Su relojero de cámara, que incluso le acompañó en el Trienio sevillano, fue el relojero inglés Thomas Hatton. Al final de su reinado, se instauraron las bases para la creación de una fábrica de relojería española a imitación de las europeas. Tanto el mencionado Hatton, como Daniel Quare, Guillaume Poulton y George Graham construyeron importantes relojes para la Corte española. En la testamentaría del rey destaca un reloj de cuatro fachadas, de planta cuadrada, con una columna en cada esquina conservado en el Palacio del Buen Retiro. Se desconoce el momento de su llegada a la Corte, pero se atribuye al jesuita Thomas Hildeyard, profesor de Matemáticas y Teología del Colegio inglés de Lieja, quien lo inventó en 1725.

 

 
     
     

Reloj de Sobremesa Diana

Anónimo
Hacia 1796
Bronce, mármol, oro y porcelana
Real Casa del Labrador, Patrimonio Nacional

Este reloj, cuya caja reproduce el tema de Diana cazadora, responde a las características de los relojes de escuela francesa de finales del XVIII. Las cajas que combinaban mármol y bronce fueron sustituidas a comienzos del siglo XIX por otras en bronce dorado. Nos recuerda otro reloj, firmado por Godon, destinado también a decorar uno de los salones de la Casa del Labrador, cuya caja representa el tema de Deméter enseñando a Triptólemo el arado.

 

Reloj de Sobremesa Astronómico Las Cuatro Fachadas

Thomas Hildeyard
Hacia 1725
Bronce, plata, acero, oro, vidrio y metal
Palacio de la Zarzuela, Patrimonio Nacional

Felipe V, gran apasionado de la relojería inglesa, adquirió El reloj de las cuatro fachadas, realizado por el prestigioso Thomas Hildeyard. Cada una de las fachadas muestra distintas informaciones tales como: un planetario, las fases de la luna o los signos del zodiaco en la fachada principal; la hora universal, las constelaciones o la temperatura en la segunda fachada; la edad de la Luna o la humedad y sequedad en la tercera, y un globo terrestre en la cuarta.

 

La colección reunida por el primer monarca de la dinastía Borbón, pasó a manos de su hijo Fernando VI, quien continuó con la tradición iniciada por su padre encargando desde su juventud, sobre todo a John Ellicott y George Graham, importantes ejemplares de caja alta, de sobremesa y de bolsillo. Tal fue el interés del monarca por los relojes que el maestro relojero Pierre Jaquet-Droz viajó desde Suiza para presentarle seis relojes, uno de ellos conocido como "El Pastor" por el grupo de autómatas que decora su caja. Durante el reinado de Fernando VI comenzaron a llegar también a la Corte ejemplares procedentes de Francia, escuela relojera que sustituirá a la inglesa en el gusto de los sucesivos monarcas.

Para ver los primeros relojes realizados por artífices españoles, hubo que esperar al reinado de Carlos III. El rey aprobó el 28 de noviembre del año 1771, por Real Decreto, las ordenanzas que establecían la creación de una escuela-fábrica de relojería en Madrid. Se eligieron como directores a Felipe y Pedro Charost, aspirantes a convertirse en relojeros reales. Al mismo tiempo, el español Manuel Gutiérrez solicitó la ayuda del monarca para abrir otra escuela en Madrid, aunque no lo consiguió. La que sí se estableció en la capital fue otra fábrica de relojería en la calle Fuencarral, dirigida por el presbítero Vicente Sión, entre cuyos maestros se encontraba el suizo Abraham Mattey y el sevillano Manuel de Rivas.

La colección real se completó a finales del siglo XVIII gracias al entusiasmo coleccionista de su hijo, Carlos IV, y su esposa la reina María Luisa. Gran aficionado a la mecánica y los relojes, Carlos IV tenía su propio taller en palacio y la reina, a su vez, adquirió numerosos relojes de sobremesa y de bolsillo. Ambos reunieron excelentes ejemplares destinados a decorar el Palacio Real Nuevo de Madrid, las casas de campo de El Pardo, El Escorial y la Casa del Labrador en Aranjuez. Uno de sus mayores proveedores fue el marchand-mercier François-Louis Godon, que vendió a los monarcas un elevado número de piezas, algunos de ellos firmados por él y otros, por los relojeros franceses Furet, De Belle y Bourdier. Al mismo tiempo, otros relojeros como Lépine y Abraham Louis Breguet enviaron a la Corte española ejemplares de sobremesa y, sobre todo, de bolsillo. Los reyes continuaron adquiriendo relojes durante su exilio en el Palacio Barberini de Roma, que legaron a su hijo Fernando VII.

La visita a la muestra La Medida del Tiempo. Relojes de Reyes en la Corte Española del Siglo XVIII comienza por un paseo visual por los principales salones del Palacio Real de Madrid, donde habitualmente están expuestos los relojes que se contemplan en la exposición, pudiendo admirar el espectador el funcionamiento, la sonería y la complejidad de los mecanismos al detalle.

 

 
     
     

Reloj de Sobremesa La fragua de Vulcano

Jean François de Belle
Hacia 1802-1804
Bronce, porcelana, oro, acero y metal
Palacio Real de Madrid Patrimonio Nacional

Jean François de Belle, que estableció vínculos comerciales con la Corte española gracias a François-Louis Godon, realizó este jarrón mecánico para Carlos IV representando la Fragua de Vulcano, así como otro representando la Barca de Aqueronte. Ambos se colocaron en la Casa del Labrador en el Real Sitio de Aranjuez. Se conservan en la colección real y forman parte de la decoración del Salón de Carlos III en el Palacio Real de Madrid.

 

Reloj de Sobremesa Astronómico El Pastor

Pierre Jaquet-Droz
Hacia 1754-1758
Madera, bronce, oro, carey, nácar, porcelana y metal
Palacio Real de Madrid, Patrimonio Nacional

La caja de madera de este reloj, en el que también se ha empleado para su ejecución vidrio y tejido, se halla recubierta con plantas de metal dorado y embellecida con incrustaciones. También está decorada con un conjunto de autómatas. Fue una importante adquisición realizada por el rey Fernando VI al relojero suizo Pierre Jaquet-Droz. Destaca por este original diseño con autómatas e inauguró una nueva etapa en la relojería suiza.

 

Hasta el 15 de enero de 2012 en las Salas de Exposiciones Temporales del Palacio Real
(Calle Bailén, s/n, Madrid) Horario: de lunes a domingo, de 10:00 a 18:00 horas.

 

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