MIRAR Y PENSAR BALENCIAGA

21/06/2012


 

 

Esta exposición, organizada por la Subdirección General de Promoción de las Bellas Artes del Ministerio de Cultura, Educación y Deporte y Kutxabank, muestra sesenta fotografías realizadas por el reconocido fotógrafo de moda Manuel Outumuro (Orense, 1949) a modelos creados por Cristóbal Balenciaga entre 1935 y 1968. Los modelos retratados pertenecen a la colección de la Fundación Cristóbal Balenciaga y constituyen un magnífico ejemplo de la mejor creación del modisto de Getaria (Guipúzcoa), desde la destacada influencia parisina de sus primeros años hasta la calidad arquitectónica de sus diseños de los últimos años 60.

Las imágenes nos permiten recrearnos en las más brillantes características de la obra de Balenciaga: su audacia en la concepción de nuevas siluetas, su innovador sentido cromático, la impecable construcción de sus modelos, la extraordinaria calidad de los tejidos que empleó o la exquisitez de los bordados que adornan sus creaciones. Más allá de contemplar algunos de los más espectaculares modelos creados por Balenciaga, la muestra nos ofrece la oportunidad de conocer la interpretación que el gran fotógrafo Outumuro realiza de dicha obra.

A través de su lente Outumuro logra captar la esencia de cada modelo, la calidad escultórica de las siluetas de Balenciaga creadas sobre patrones técnicamente perfectos con tejidos de gran cuerpo y calidad. Sin duda, un modo excepcional de abordar la obra de uno de los más grandes creadores del siglo XX.

Los vestidos realizados por destacados diseñadores captan la mirada y la retienen en la mera contemplación de lo observado por el disfrute sensorio-visual que proporcionan a cuantos las observan, pero las creaciones de Balenciaga incitan a superar ese nivel epidérmico y retiniano para instalarnos, tras el goce de su visión, en un plano más personal y reflexivo, trenzado por sutiles interrogantes y próximo a la conceptualización filosófica.

Manuel Outumuro ha sido consciente de esa lectura ulterior y nos transmite por medio de sus imágenes fotográficas tanto la posibilidad de disfrutar del personalísimo estilo de Cristóbal Balenciaga, plasmado en formas, volúmenes, colores y texturas, como la certeza de que existe un Balenciaga más allá del creador suntuoso orientado sólo hacia la mirada, y que pensaba con las manos y las tijeras, con los tejidos y los complementos, y así, con penetrante sensibilidad, plasmó un imprescindible retrato de su época. En justa correspondencia, las fotografías de Outumuro son también pensamientos visuales.

 

 

SHOOTING BALENCIAGA

Manuel Outumuro

Fotografiar los trajes de un gran maestro, como fue Cristóbal Balenciaga, supone un reto para cualquier fotógrafo. Hay en su obra algo imperceptible, algo difícil de captar con una cámara y que va más allá de las formas, las texturas y los colores. Algo que, partiendo de patrones innovadores, nos revela el concepto que él tenía de la silueta femenina: un concepto de mujer escultura, nunca escultural.

Me imagino a las mujeres que vestían un Balenciaga sobrias en su silueta y controladas en sus movimientos. Mujeres pioneras en el arte del vestir, orgullosas de compartir con el creador de su traje, formas y conceptos vanguardistas que anticipaban las tendencias de la historia de la indumentaria.

Hay muy pocos vestidos vaporosos en esta colección, de esos que hacen flotar una figura en el aire. Todo lo contrario, proliferan los tejidos recios y gruesos que confieren al traje una sofisticada armadura, un elegante caparazón. Por eso, al plantearme cómo fotografiar estas piezas siempre pensé que su rigidez, unida al condicionante museístico de disparar sobre un soporte y no sobre una persona que vistiese el traje, aportaría a estos diseños una apariencia demasiado estática.

Desposeídos de anatomía, situados en un decorado e iluminados adecuadamente, descubrí que precisamente esa rigidez era la que dotaba a estos trajes de una gran fotogenia. A través del objetivo, disparo a disparo, tuve el enorme placer de observar en profundidad auténticas obras de arte, evocadoras esculturas capaces de emocionar y de transportarnos al misterio del cuerpo que un día envolvieron.

El cine, la ficción, es su último experimento. Después de una trayectoria profesional en la que durante cuarenta años ha explorado los límites entre géneros y disciplinas, Mariscal disfruta de su último reto como si se tratara del primero: una película de animación para público adulto, titulada Chico & Rita, que ha sido creada y producida conjuntamente por Estudio Mariscal y Fernando Trueba.

Vislumbrar un ejército de maniquís inmóviles, vestidos con sus mejores galas, almacenados haciendo cola a la entrada del plató que construimos en San Sebastián, fue inspirador y emocionante. Un enriquecedor recorrido, no solo a través de la historia de la indumentaria en la sociedad europea de mediados del siglo XX, sino también a través de la vida y la obra de un gran creador, de un gran maestro.

 

Del 30 de junio al 16 de septiembre de 2012 en el Museo del Traje de Madrid
(Avenida de Juan de Herrera, nº 2) Horario: martes a sábado, de 09:30 a 19:00 horas;
domingos y festivos, de 10:00 a 15:00 horas; lunes y día 9 de septiembre, cerrado.

 

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