EXPOSICIONES EN LA FUNDACIÓN LÁZARO GALDIANO

30/05/2014


 

 

Biblias en la Biblioteca Lázaro Galdiano (hasta el 15 de septiembre de 2014)

La exposición Biblias en la Biblioteca Lázaro Galdiano pretende dar un merecido reconocimiento a la gran tarea que supuso la edición de la Biblia Políglota Complutense en el año en que se cumple el V Centenario de su publicación. Cuando en julio del año 1936 José Lázaro quiso mostrar al público francés lo que para él representaba la estética del libro español en los siglos XV y XVI, expuso en París el primer volumen de la Biblia Políglota Complutense. En el catálogo de dicha exposición Lázaro destacaba este ejemplar porque la consideraba como la obra "que mejor refleja nuestra cultura de aquel tiempo" y veía en ella "el más grande monumento tipográfico salido de las prensas españolas".

Han transcurrido casi 80 años y ahora se muestra de nuevo el primer volumen y también el que contiene el Nuevo Testamento, con la primera traducción impresa en griego, que vio la luz en 1514, y cuyo V Centenario se conmemora. Junto a estos dos volúmenes están otras copias manuscritas y ediciones de la Sagradas Escrituras que se conservan en la Biblioteca Lázaro, y que destacan, además, por alguna de las tres circunstancias que hacen que un libro sea atractivo para cualquier bibliófilo: el interés, la rareza o la belleza.

La primera parte de la exposición Biblias en la Biblioteca Lázaro Galdiano recuerda el complejo e incompleto proceso que supuso el intento de descubrir el eslabón primitivo de los textos bíblicos, que ha resultado un obstáculo, en ocasiones insalvable, para aquellos que pretendieron lograr un texto irreprochable filológicamente a lo largo de la historia. Así la Vulgata -finales del siglo IV y principios del V-, en la que se planteó la necesidad de depurar el texto de las primeras versiones latinas, se muestra en tres códices medievales. Junto a ellos, se exponen las dos ediciones políglotas del siglo XVI, la Complutense y la de Amberes, en las que, con el deseo de difundir la versión más fiel de las Sagradas Escrituras, se tradujeron los textos en griego y arameo, incluyendo además el texto hebreo y la versión latina de San Jerónimo.

En la segunda parte de la muestra Biblias en la Biblioteca Lázaro Galdiano se exhiben otros ejemplos notables de manuscritos e impresos que José Lázaro reunió, bien por tratarse de traducciones a lenguas vernáculas, algunas únicas en bibliotecas españolas, bien por ser ediciones ilustradas.

 

 

Coleccionar, una Pasión compartida (hasta el 6 de julio de 2014)

Exposición en la sala Arte invitado. Se trata de una selección de dibujos, estampas y manuscritos procedentes de la Real Academia Española -Legado Rodríguez-Moñino/Brey- gracias a la colaboración de Acción Cultural Española (AC/E). La muestra se inscribe en una de las líneas estratégicas de la Fundación Lázaro Galdiano, que invita a coleccionistas institucionales o privados a presentar sus obras en el museo para compartir miradas y dialogar con la Colección Lázaro. Es esta una ocasión especial ya que las obras expuestas proceden de la colección reunida por el bibliógrafo, bibliófilo y filólogo Antonio Rodríguez-Moñino (1910-1970) y su esposa María Brey Mariño (1910-1995), bibliotecaria y también bibliógrafa, amigos ambos de José Lázaro.

Para la exposición Coleccionar, una Pasión compartida, se han elegido doce espléndidas obras pertenecientes al Legado Rodríguez-Moñino/Brey: cinco dibujos realizados por los pintores españoles Antonio de Pereda, Matías de Arteaga, Claudio Coello, Francisco Bayeu y Leonardo Alenza; cinco estampas que muestran el virtuosismo de Durero, Rembrandt, Van Dyck, Adriaen van Ostade y José de Ribera; y dos valiosos manuscritos, una copia de La Vida del Buscón de Francisco de Quevedo, realizada por varias manos en el siglo XVII, y un cuaderno de Pablo Neruda con el manuscrito de Una Casa en la Arena (1965).

José Lázaro y Antonio Rodríguez-Moñino se conocieron hacia 1940 y desde entonces compartieron sabiduría bibliográfica y pasión por el arte y la bibliofilia. En 1945, el matrimonio Rodríguez-Moñino/Brey se instaló en Parque Florido con el fin de ayudar a Lázaro a organizar sus colecciones artísticas y bibliográficas. Tras la muerte de Lázaro en diciembre de 1947, Rodríguez-Moñino trabajó con diligencia como albacea testamentario, junto al marqués de Aledo, en la Comisión Administradora de la herencia de José Lázaro y, posteriormente, como Bibliotecario de la Fundación hasta 1969. Será en estos años cuando surja su afición por el dibujo y el grabado, consiguiendo reunir casi 1.000 dibujos y cerca de 4.000 estampas, además de un centenar de planchas de cobre de temática religiosa y popular, depositadas en la Calcografía Nacional.

El generoso Legado Rodríguez-Moñino/Brey a la Real Academia Española (1995), de gran valor artístico, se completa con documentos, impresos, pliegos de cordel, autógrafos, archivo personal y una espléndida biblioteca de más de 16.000 volúmenes, buena muestra de su amor hacia los libros a los que consideraba "una expresión material de pensamiento y sensibilidad". Dámaso Alonso dijo de su amigo Rodríguez-Moñino que en su colección nunca importó el número sino la selección y que estaba dotado de una poderosa inteligencia, un conocimiento y una actividad puestos, ante todo, al servicio de la bibliografía y de la cultura española.

 

Dirección y horario: Calle Serrano 122, Madrid. Lunes, de 10:00 a 16:30 horas;
miércoles a sábado, de 10:00 a 16:30 horas; domingo, de 10:00 a 15:00 horas; martes, cerrado.

 

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