URBS BEATA HIERUSALEM
24/09/2017
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La exposición Urbs beata Hierusalem. Los viajes a Tierra Santa en los siglos XVI y XVII, que puede verse en la sala Hipóstila de la Biblioteca Nacional de España (BNE) hasta el 7 de enero de 2018, tiene por objeto dar a conocer la importante colección de libros de peregrinación que atesora la BNE, como instrumento para rescatar este género que, sin dejar de ser el del libro de viajes, se leía como obra de devoción. Estos ejemplares permiten conocer lo que percibían los lectores de los siglos de oro: las facetas de la convivencia entre cristianos, musulmanes y judíos en Oriente próximo. Para el lector de hoy, además, estos relatos son testimonios privilegiados para comprender las conflictivas relaciones históricas, económicas, sociales, morales y religiosas entre estos pueblos del Mediterráneo hace 500 años, cuando se produjo la conquista de Tierra Santa, la reforma de Lutero o la llegada al poder en España de Carlos V. El año 2017 constituye una fecha fundamental para evocar tanto acontecimientos como protagonistas de gran trascendencia en la Europa moderna: la conquista de Tierra Santa, la llegada al poder en España de Carlos V y la reforma de Lutero son sucesos que tienen en 1517 su punto de partida, pero que ofrecen también un buen número de vínculos e implicaciones, tanto sociales como artísticas y religiosas. Entre las alrededor de 80 piezas que componen Urbs beata Hierusalem. Los viajes a Tierra Santa en los siglos XVI y XVII, el comisario de la exposición, Victor de Lama, destaca un manuscrito iluminado, muy lujoso, para uso y disfrute del Marques de Tarifa, resultado de su viaje a Tierra Santa entre 1518 y 1520. Es el códice más valioso de la muestra. También podemos recalcar tres obras muy trascendentes, ya que fueron auténticos superventas. En primer lugar, La verdadera información de la Tierra Santa, de Antonio de Aranda, después, El viaje a Jerusalem, de Francisco Guerrero, y El devoto peregrino, de Antonio del Castillo. |
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En 1517 el sultán Selim I arrebataba Jerusalén y los Santos Lugares de Palestina a los sultanes mamelucos de Egipto, quienes los poseían desde 1250. Durante los cuatro siglos siguientes el imperio otomano sería su único administrador. En ese mismo año llega a España Carlos V para hacerse cargo de un inmenso imperio que inevitablemente iba a chocar con la expansión de los turcos en el Mediterráneo y en la Europa Oriental. También por aquellas fechas las proclamas de Lutero empiezan a abrir una zanja que provocaría, además de sangrientas consecuencias, la división religiosa de Europa. Desde entonces, en el mundo protestante son desacreditadas las peregrinaciones como medio de ganar indulgencias. En este contexto no fueron muchos los españoles que cada año se aventuraban a visitar los lugares de Tierra Santa donde se obró la Redención. En palabras de un alemán que viajó con Ignacio de Loyola desde Venecia, el peregrino debía llevar bien llenas tres bolsas: la del dinero, pues lo necesitaría a cada paso; la de la fe, para no dudar de nada que le contaran; y la de la paciencia, para sufrir todo tipo de ofensas. A lo largo de los siglos XVI y XVII unos 30 peregrinos españoles dejaron constancia de su peregrinación en otros tantos libros. Casi todos se imprimieron, la mayoría se reeditó y algunos como los de Antonio de Aranda, Francisco Guerrero o Antonio del Castillo, alcanzaron numerosas ediciones, compitiendo en el favor del público con ficciones sentimentales, libros de caballerías o libros de pastores, que tan populares llegaron a ser. |
Dirección y horarios: Sala Hipóstila. Paseo de Recoletos 20, Madrid.
Martes a sábado, de 10:00 a 20:00 horas; domingos y festivos, de 10:00 a 14:00 horas.
www.lahornacina.com