UNA VUELTA AL MUNDO EN LA BNE

23/01/2020


 

 

Se cumple el aniversario de la primera vuelta al mundo y la Biblioteca Nacional de España (BNE), con la exposición Una vuelta al mundo en la BNE que inaugura hoy en la Antesala del Salón General (2ª planta), quiere contribuir a pensar qué significa rodear la Tierra y cuál es su relación con los mundos del libro.

Al penetrar por el Pacífico y conectar América con Asia, la circunnavegación de Magallanes y Elcano (1519-1522) demostró que los océanos estaban comunicados, desencadenó la globalización y trazó nuevos márgenes para la Ecúmene (oikouméne, la Tierra habitada).

Pero además de la gesta, a la BNE le interesa el gesto. A muchos les ha importado quién fue el primero en rodear nuestro planeta (Elcano seguramente, quizás un esclavo malayo que viajaba a bordo de la flota española), pero en esta exposición, comisariada por Juan Pimentel, se ha optado por poner el punto de atención en las implicaciones de un acto físico y simbólico reiterado desde entonces.

Si Magallanes y Elcano emularon al Sol en su itinerario circular, otros muchos siguieron su rumbo. Rodear el globo fue primero una hazaña náutica, después un gesto de la Ilustración y la edad del progreso, hasta llegar a los días de la aviación, el turismo, las órbitas espaciales e internet, cuando podemos navegar virtualmente por toda la superficie terrestre y por océanos de información.

Tan importante como rodear la Tierra siempre fue mostrarlo, contarlo. No por casualidad la edad de las circunnavegaciones fue la época de la imagen del mundo, pero también la de la imprenta y el libro. Hablamos pues de mapas, derroteros y atlas, pero también de cuadernos de bitácora, diarios, literatura de viajes y naturalmente bibliotecas.

Pensar en los libros del mundo es una ocasión para pensar en los mundos del libro. Al fin y al cabo ¿qué es una biblioteca sino un pequeño microcosmos, un lugar donde recorrer y perderse por estrechos y laberintos, un espacio también algo real y algo imaginario, tan esférico e incompleto como el propio mundo?

 

 

La muestra tiene lugar en la antesala y el vestíbulo, un espacio exclusivo y otro imponente. El visitante penetra así en ambos espacios, accede a la antesala donde admirar algunas joyas de la BNE y desde donde se contempla, al otro lado del cristal, la sala general de lectura, pero también se atreve a subir por la majestuosa escalinata de mármol, tal y como algunos hombres (y mujeres) audaces se atrevieron a rodear el globo.

En la antesala se exponen algunos testimonios de la primera circunnavegación (el diario de Ginés de Mafra, una edición de la relación de Pigafetta), unos pocos mapas del Estrecho más difícil, itinerarios e imágenes de otros grandes viajeros que rodearon la Tierra en barco (James Cook), en zepelín (Hugo Eckener) o en avioneta (Wiley Post). Estarán acompañados por cierto viaje al mundo en 80 días (Verne) y por otro al día en 80 mundos (Cortázar). Nos encontraremos también con el primer volumen de la Enciclopedia, un proyecto circular y pedagógico como la vuelta al mundo, así como con una edición de El Aleph, el cuento de Borges sobre el lugar donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe, vistos desde todos los ángulos.

En el vestíbulo y la escalinata se propone un paseo circular por las cuatro partes del mundo, la división que guiaba la cosmografía en el Renacimiento. Abajo, donde se encuentra el visitante nada más entrar, Europa es el lugar de referencia, en cuyo extremo occidental se sitúa la Península ibérica, de donde zarpa la flota de Magallanes. A la derecha se asciende hacia el Nuevo Mundo, recién incorporado al planisferio terrestre, una sorpresa y un obstáculo para llegar a las Islas de la Especias y Catay, el objetivo de los europeos de entonces.

Cruzado el estrecho de Magallanes, esperan en el piso de arriba el Pacífico y las antípodas, las Islas Filipinas y el Moluco. El visitante regresará o descenderá por el otro lado, completando la vuelta a la BNE y doblando el Cabo de Buena Esperanza, en el extremo meridional de África, la punta de un continente secularmente marginado y explotado. Es el lado oculto de las hazañas exploradoras y la expansión europea, la otra cara de una historia que antes se contaba en clave heroica y nacional pero que hoy sabemos compleja y global.

Una vuelta al mundo en la BNE podrá visitarse hasta el 16 de abril de 2020 en el siguiente horario: lunes a viernes, de 09:30 a 20:00 horas; sábados, de 09:30 a 14:00 horas; domingos y festivos, cerrado. La entrada a la exposición es gratuita, con un último pase al público media hora antes de cada cierre.

 

 

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