RESTITUYEN LA AUTORÍA DE UN LIENZO DEL XIX A UNA PINTORA CASI DESCONOCIDA
04/11/2021
La conservadora del Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (RABASF. Madrid), Rosa María Recio, ha identificado un cuadro de la pintora Antonia Bañuelos Thorndike (Roma, 1855 - Bournemouth, 1921), hasta ahora atribuido a José Benlliure Gil (Valencia, 1855/1937). Los estudios que se están llevando a cabo en la colección del Museo de la Academia han permitido documentar la nueva catalogación de este óleo sobre lienzo del año 1897, de reducidas dimensiones (22 x 22 cm). Hasta ahora llevaba por título "Retrato del prelado Bernelos"; sin embargo, se ha podido reconocer al retratado como el Conde Pedro Vay, abad mitrado de San Martín de Budapest, un aristócrata húngaro que donó dicha obra a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en el año 1926. En el catálogo del Museo de la Academia del año 1929, así como en "La visita a las colecciones artísticas de la Academia" publicada por la Revista de la Sociedad Española de Excursiones, también de 1929, figura este cuadro como una obra de Benlliure. En el primero, se titula "El Prelado Bennelos (A.)" y se precisa que había sido donado por el conde Pedro Vay, abad mitrado de San Martín de Budapest. El segundo dice: "Un prelado doméstico: Barnulos (¿)". El lienzo en su reverso conserva una etiqueta que dice: "Donativo del Sr. Conde Pedro Vay, Abad mitrado de San Martin de Budapest / Expediente archivado en sesión de 29-Novbre-1926". En el mencionado expediente se conserva una carta del secretario general del Ministerio de Estado dirigida al director de la Academia fechada el 22 de noviembre de 1926. En ella traslada un despacho remitido por la legación de España en Budapest a dicho Ministerio en el que se informa de la carta recibida del Museo de Artes Decorativas de Budapest. Dicho Museo participaba de la donación realizada por el conde Pedro Vay, abad mitrado de San Martin, a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de "un retrato del propio conde Vay pintado por Bañuelos" que se encontraba depositado en el Museo de Bellas Artes de Budapest. En la misma carta se informaba de que el conde Pedro Vay era "persona perfectamente honorable y conocida... Pertenece a la aristocracia húngara y ha vivido siempre en este medio o en peregrinaciones y viajes constantes, hasta que, hace unos años, se retiró a vivir en Forencia (sic). Poseedor de una buena fortuna, lo era también de una notable colección de obras de arte que dejó depositadas en diferentes Museos de esta Capital". El secretario general de la Academia contesta al secretario general del Ministerio de Estado aceptando la donación y manifestando la intención de la Academia de asumir los gastos generados por el transporte en la forma que fuera procedente. Posteriormente, el 9 de julio de 1927 le volvía a escribir confirmando que la Academia había recibido el citado cuadro y hacía constar el agradecimiento por el interesante donativo. Por todo lo anterior, se ha cambiado la autoría del cuadro. Queda justificado que no se trata de una obra de José Benlliure y Gil sino de la pintora Antonia de Bañuelos Thorndike, tal y como consta en la mencionada carta y como se puede leer en la firma que figura en el ángulo superior derecho del lienzo. Bañuelos, marquesa de Alcedo, fue una de las mujeres aristócratas de su época que trazó de encauzar sus inquietudes en los campos de expresión artística, principalmente a través de las Exposiciones Internacionales de Bellas Artes que se celebraron en España desde 1856 hasta 1968, presentando trabajos de extraordinaria calidad y logrando premios en varias de ellas. Además consiguió que su obra, especialmente dedicada a la pintura de niños, obtuviese una amplia difusión en publicaciones extranjeras en las que colaboró como ilustradora. |
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Sin movernos de la RABASF, y aprovechando el traslado temporal del Hércules Farnese al patio del edificio, se ha podido realizar una completa captura de imágenes incluyendo la parte posterior. El modelo 3D ha sido elaborado por Emanuel Sterp Moga. Este yeso (317 cm de altura), vaciado por Girolamo Ferreri en 1652 por encargo de Diego Velázquez en su segundo viaje a Italia, estuvo en la Galería del Cierzo del Alcázar de Madrid. Fue una de las esculturas que se salvaron del incendio de 1734 y fueron llevadas en 1744 a la Casa de la Panadería para la enseñanza en la Academia de las tres Nobles Artes. Se trata de una copia realizada con anterioridad a la restauración realizada en el siglo XVIII, en la que, además de muchos otros pequeños detalles, le fueron cambiadas las piernas, como describe con grandes elogios Goethe en su "Italienische Reise" realizado entre 1786 y 1788. El original es un mármol del siglo III del escultor ateniense Glykon, que copia a su vez un bronce atribuido a Lisipo del siglo IV a.C. Fue hallado en las termas romanas de Caracalla en 1546, siendo trasladado al Palacio Farnesio hasta que pasó en 1787 al Museo Arqueológico Nacional de Nápoles. |
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