CASPAR DAVID FRIEDRICH: ARTE DE DIBUJAR
14/10/2009
Dedicada a la obra sobre papel del pintor alemán Caspar David Friedrich (1774-1840), esta exposición nos acerca a la sustantiva belleza de sus obras al tiempo que ofrece, por vez primera, una perspectiva privilegiada acerca de la función de sus dibujos en su proceso creador. Se trata de dibujos de delicada belleza, ejecutados en plena naturaleza con minucioso detalle y, después, utilizados por el artista como las piezas de un moderno sistema de arquitectura pictórica con las que construir, lejos ya de la naturaleza -en el taller-, los paisajes sublimes que han hecho de él el pintor más célebre del Romanticismo alemán.
La exposición Caspar David Friedrich: Arte de Dibujar incluye 70 obras sobre papel en diversas técnicas -lápiz, gouaches y acuarelas- y en estados que van desde los bocetos y estudios realizados al aire libre y durante sus viajes, hasta algunas obras “finales”, agrupadas todas según los motivos y temáticas más recurrentes en su trayectoria artística: edificaciones y arquitecturas, ruinas, árboles, plantas y los más variados paisajes. Los préstamos proceden de los más importantes museos estatales de Alemania y el norte de Europa, así como de algunos coleccionistas de todo el mundo cuyas obras nunca o muy raramente han sido expuestas.
Tres piezas excepcionales de Friedrich -Primavera, Verano y Otoño, de la serie Las Estaciones del Año (1803)-, tres dibujos a la sepia que, perdidos durante decenios, se habían encontrado en 2004, pudieron contemplarse en primicia mundial (poco después de su presentación en una pequeña muestra organizada en 2006 en Berlín) abriendo la exposición La Abstracción del Paisaje. Del Romanticismo Nórdico al Expresionismo Abstracto, organizada por la Fundación Juan March en 2007. Esta institución se propuso entonces dedicar una exposición a una figura tan significativa para el arte universal como la de Friedrich, a quien en España sólo se le ha dedicado una muestra monográfica, la del Museo del Prado en 1992, y hacerlo desde una perspectiva que recogiese la investigación más actualizada y supusiera también un acercamiento novedoso e interesante para el público.
El resultado es este proyecto, llevado a cabo con la asesoría científica de quien es hoy la máxima especialista en la obra sobre papel de Friedrich, Christina Grummt. La idea de la exposición es, pues, mostrar la sustantiva belleza de su obra sobre papel, que ha quedado a la sombra de sus grandes obras, los paisajes sublimes que han convertido a Friedrich en una cima del Romanticismo. Y, además, desvelar la peculiaridad del “arte de dibujar” del artista, la función que cumplían los pequeños dibujos de nuestro artista -y, en concreto, sus curiosos bocetos y sus pormenorizados estudios "nach der Natur" (“según la naturaleza”), mayoritarios en esta exposición-, en la economía de su trabajo artístico, en relación a sus pinturas “acabadas”, a sus grandes y célebres paisajes al óleo.
Las casi 70 obras de esta exposición son creaciones de delicada belleza, minuciosamente ejecutadas en plena naturaleza. Y además, muchas de ellas fueron, más tarde, utilizadas y reutilizadas por el artista como las piezas de un moderno sistema de arquitectura pictórica con el que construir, lejos ya de la naturaleza -en el taller-, los sublimes paisajes que han hecho de él el pintor más célebre del Romanticismo alemán.
Dibujados en cuadernos o en hojas sueltas, a lápiz o pluma, durante largas sesiones de trabajo o durante sus viajes, al hacerlos no tenía en mente una pintura definida; de modo que, estrictamente, no son dibujos “preparatorios”. Más bien son fragmentos dibujados de la naturaleza, de la misma naturaleza que Friedrich “leía” como un libro escrito por Dios el día de la Creación, una convicción sin la que, como escribe Helmut Börsch Supan en el catálogo de la exposición, no se puede entender la obra de Friedrich. Éste organizó con esos fragmentos dibujados un auténtico “depósito” de recursos pictóricos, un “Baukastensystem” (Werner Busch), “un sistema modular” con el que componer unos paisajes que, como tales, no eran la exacta figuración de su modelo natural.
El interés de este sistema de trabajo no es sólo el de sorprender esa especie de bricolaje con fragmentos, que casi estamos tentados de llamar “contructivista”, que Friedrich practicaba. Sus estudios y dibujos “según la naturaleza” -minuciosos, detallados, perfectamente datados en día y hora y llenos de anotaciones que le permitieran después recordar exactamente las condiciones en las que había hecho cada uno- atestiguan, además de su peculiar proceso de trabajo, la devoción pietista por la naturaleza que guió su vida, y que le llevaba a ver, incluso en el fragmento más ordinario de vida, la huella de lo sobrenatural. Una huella que debía ser cuidadosa, piadosa y fielmente registrada. Y de ahí obtienen los dibujos de Friedrich su significado. Friedrich no pintaba en plena naturaleza; en la naturaleza solo dibujaba; y es en sus dibujos, por tanto, donde se produjo el trato primordial del artista con una naturaleza cargada de significado, donde encontramos la huella inmediata del sentimiento que le inspiró.
El Caspar David Friedrich que emerge de las obras presentadas en esta exposición es, además del adusto artista romántico que nos ha legado la tradición, un pintor y dibujante con un modo de trabajar muy “contemporáneo”.
Desde el 16 de Octubre de 2009 hasta el 10 de Enero de 2010 en la
Fundación Juan March (Castelló, nº 77, Madrid) Horarios: lunes a sábados,
de 11:00 a 20:00 horas; domingos y festivos, de 10:00 a 14:00 horas.
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