FASCINADOS POR ORIENTE
19/12/2009
El Museo Nacional de Artes Decorativas presenta la exposición Fascinados por Oriente, que analiza las relaciones culturales entre Extremo Oriente y Europa desde el punto de vista occidental. Fascinados por Oriente está organizada por el Ministerio de Cultura, Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales: Subdirección General de Promoción de las Bellas Artes y Museo Nacional de Artes Decorativas; y comisariada por el equipo técnico del Museo donde se celebra desde el pasado 17 de Diciembre.
La exposición no se limita a mostrar de manera ordenada los objetos y las imágenes que la conforman, sino que los pone al servicio de la narración de una serie de temas: cómo han ido evolucionando las relaciones entre Occidente y Oriente a lo largo del tiempo hasta nuestros días, qué hemos traído de allí, cómo y por qué, qué hemos hecho con esos productos y qué valor les hemos dado, qué imagen del Lejano Oriente hemos ido configurando durante ese tiempo, cómo esa imagen tradicional y tópica sigue formando parte de la que ahora tenemos.
Organizada como una cadena de relatos, la exposición trata de descubrir cómo Oriente ha seducido a Europa entre la Edad Media y el siglo XXI. Primero, Oriente fue un misterio; en la era de las colonizaciones, un almacén de productos exóticos; allí la Ilustración encontró un territorio para la investigación; y las Vanguardias un referente para renovar el arte occidental. Hoy, Oriente está entre nosotros. Pero ¿lo comprendemos mejor?
Estos temas se desgranan a través del relato de historias que resultan significativas para entender cómo han sido nuestros intercambios con el Lejano Oriente: ¿por qué los Reyes Magos vienen de Oriente?, ¿qué sucedió para que se hundiera el galeón San Diego con un cargamento de porcelanas?, ¿cómo consiguió el señor de Asteguieta su vajilla china?, ¿qué mensaje se ocultaba en las vestiduras que el emperador de la China regaló a Carlos III?, ¿por qué en Coria del Río hay gente que se apellida “Japón”?...
Fascinados por Oriente tiene, pues, también un sesgo emotivo, empático e imaginativo que contribuye a explicar mejor sus contenidos científicos; además, es la primera de una serie de exposiciones experimentales cuya intención es dar a conocer los fondos ocultos del Museo Nacional de Artes Decorativas, revalorar las colecciones del propio museo, mostrar su riqueza, demostrar que pueden ser objeto de una mirada nueva, diferente y moderna.
La muestra se compone de más de 300 piezas, procedentes en su mayoría de las colecciones del Museo Nacional de Artes Decorativas, así como de otras instituciones entre las que se encuentran el Museo Nacional del Prado, Patrimonio Nacional (Palacio Real), la Biblioteca Nacional, el Museo Nacional de Antropología, el Museo Cerralbo, el Museo Naval, el Real Jardín Botánico, y colecciones particulares, entre otras. Se podrán contemplar principalmente objetos de cerámica, porcelana, marfil, mobiliario, tejidos, pinturas y estampas. Entre todos ellos destacan: una copa de cuerno de rinoceronte, el cargamento del barco chino Vung Tau, el cuadro María la Guapa, del valenciano Joaquín Sorolla, tejidos de Fortuny, etcétera.
¿Qué es y ha sido Oriente, el Lejano Oriente, para Occidente? ¿Un mito o una realidad? De Alejandro Magno al restaurante chino de la esquina han transcurrido más de 2.000 años de relaciones entre ambos mundos, de misterio, fascinación y atracción a lo largo de los que se ha ido fraguando un mito cambiante, un mito que se ha ido transformando en función del mayor conocimiento de la realidad oriental y de la evolución de los intereses y valores de Occidente. Sin embargo, buena parte de esa visión mítica sigue vigente o se ha renovado. La primera parte de la muestra está dedicada a repasar las principales claves de la formación de ese mito y de las relaciones entre ambos mundos -y de sus dos miradas- desde el pasado remoto a nuestros días, claves que son el eje de la exposición.
Las riquezas de Oriente, encarnadas en figuras simbólicas como los Reyes Magos, constituyeron un poderoso estímulo para todas las sociedades situadas al oeste de ese vasto territorio entre la Antigüedad y la Edad Media. En busca de esas maravillas, se encaminaron hacia el sol naciente desde Alejandro a Marco Polo. Y, para traer los productos maravillosos, milagrosos, como la seda, la porcelana o las especias, se organizaron vías comerciales como la Ruta de la Seda o la Ruta de las Especias. Por ellas llegaron, innovaciones y maravillas técnicas como la brújula o la pólvora, llamadas a cambiar el mundo. Pero también amenazas como los hunos y los mongoles.
El establecimiento, a finales del siglo XV, de rutas marítimas directas controladas por las potencias occidentales y la fundación de colonias en Asia supusieron un cambio radical en las relaciones con el Lejano Oriente. Se organizó un flujo regular desde los puertos orientales, primero en embarcaciones locales como el Vung Tau y luego en naves europeas como el San Diego, que cubrirán la ruta conocida como la Nao de la China. Al principio, las mercancías de Oriente constituyeron aún importaciones exóticas, valoradas en las cortes europeas por su rareza y como símbolo de prestigio. Con el tiempo, se adaptaron a los gustos europeos, dando lugar a un exotismo por encargo. Su influencia se traducirá en imitaciones y en una moda: las chinerías. El exotismo oriental se puso también al servicio de la fe católica, al servicio de Dios. Y, para garantizar las relaciones comerciales, las cortes europeas y orientales intercambiaron regalos exóticos, tan exóticos los orientales para los occidentales, como a la inversa.
Desde finales del siglo XVIII, la mirada de Occidente hacia otros mundos evolucionó a la luz de las ideas de la Ilustración y en función de los intereses y el modo de vida de una clase social emergente: la burguesía. La nueva mirada científica, racionalista, enciclopédica se plasmará en instituciones llamadas a condensar y clasificar todas las realidades, también las orientales. Instituciones como las que formaron parte del proyecto de la Colina de las Ciencias de Madrid: la Real Casa de Fieras, el Real Gabinete de Historia Natural y el Real Jardín Botánico. La nueva mirada burguesa se traducirá en espacios domésticos decorados con un lujo oriental más confortable y delicado, sinónimo de distinción: rincones femeninos cotidianos y fumoirs masculinos. El toque oriental también aportará su elegancia en la indumentaria. Y en todas las actividades del ocio burgués, especialmente en el teatro.
Un paso fundamental en la evolución de la valoración de Oriente en Occidente es la influencia ejercida por el arte japonés en el proceso de renovación del arte occidental a finales del siglo XIX. El Impresionismo, el Modernismo y las vanguardias buscaron en el arte de otras culturas sistemas de representación y visiones de la naturaleza con los que zafarse de los corsés academicistas. Owen Jones, Fortuny, Beckert, Gallé, Toulouse Lautrec, Monet... se fijaron en las formas y los valores del arte oriental para plantear una alternativa a la tradición occidental. El arte japonés contribuyó poderosamente a renovar el arte europeo.
Hoy Oriente está entre nosotros. Siempre lo ha estado, pero, en un mundo globalizado, los límites y fronteras culturales se están desdibujando rápidamente. Y los productos y valores de origen oriental están penetrando en nuestras vidas con más fuerza que nunca. Y llegan a todos. Oriente ha conquistado el cine -el séptimo arte- y nuestra mente gracias a los juegos digitales, los dibujos japoneses nos enganchan en la televisión, hay un diseño con acento oriental, Oriente está en nuestra dieta, pasamos nuestra luna de miel bajo el sol naciente, tenemos hijos chinos y nuevos vecinos orientales... Ahora, más que nunca, estamos Fascinados por Oriente.
Hasta el 20 de Junio de 2010 en el Museo Nacional de Artes Decorativas (Calle Montalbán 12, Madrid)
Horarios: martes a sábados, de 09:30 a 15:00; jueves, viernes y sábados, de 17:00 a 20:00, domingos y festivos de
10:00 a 15:00 horas; cerrado, los lunes, 1 y 6 de Enero, 1 de Mayo, 24, 25 y 31 de Diciembre, y un festivo local.
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