NI ANIMAL NI TAMPOCO ÁNGEL
22/11/2015
"Trato de crear en mi contexto mi propio código de imágenes, intentando estructurar con ellas mi identidad, es decir -mi ser en el tiempo- como si todo lo externo lo imprimiera o lo transpirara hacia mi adentro con la intención de construir un universo o hábitat paralelo" Marina Vargas |
El Centro de Arte Contemporáneo (CAC) de Málaga presenta la primera exposición individual en un museo andaluz de la joven artista granadina Marina Vargas. En Ni Animal ni Tampoco Ángel, título de esta muestra comisariada por Fernando Francés, se pueden ver hasta el domingo 10 de enero del próximo año 2016 un total de trece obras, doce esculturas y una fotografía, la mayoría creadas expresamente por Mariana Vargas, que vive y trabaja en Madrid, para la exposición en el CAC Málaga. En este proyecto, Marina Vargas dialoga sobre las nuevas visiones de los conocimientos heredados, la belleza y el concepto de liberación. La temática principal que aborda es la reflexión sobre un nuevo planteamiento de belleza y libertad, además de la crítica de los modelos clásicos. Marina Vargas es considerada una artista multidisciplinar que trabaja la escultura, el dibujo, la instalación, la fotografía y el vídeo. El espectador no se siente indiferente ante la obra de una artista que se rebela ante la pasividad de su tiempo rompiendo con la funcionalidad del placer o el gusto mediante el cuestionamiento de los modelos clásicos, que pervierte con la adhesión de volúmenes orgánicos y gibosos que le otorgan humanidad. La forma deja de tener interés, siendo la imagen o la percepción individual del espectador las que adquieren el protagonismo. Las doce esculturas presentes en Ni Animal ni Tampoco Ángel están compuestas por polvo de mármol y resina, recubiertas todas ellas con poliuretano expandido. La escultura, como soporte principal, es utilizada como herramienta para cuestionar lo heredado histórica y simbólicamente. Vargas trabaja con formas ya existentes y se las pone en duda mediante una deconstrucción orgánica, modificando por completo el concepto inicial de las mismas. La artista recurre a esculturas que son utilizadas en escuelas de Artes y Oficios o Bellas Artes para enseñar a dibujar, modelar o estudiar anatomía. Sus obras se caracterizan por el uso de líneas curvas o "entrañas", como las denomina la artista: son formas imprecisas que surgen del diálogo entre los pensamientos y emociones de la artista que plasma como grafía sobre las obras. Además de por el uso de una paleta de colores restringida como el rojo, el blanco, el negro, el dorado y el plateado. La elección de estos colores evocan lo sagrado, una gama cromática procedente de la estética bizantina y otros referentes. Sus obras comprenden temas como su visión particular de la vida y la muerte, la fe y el agnosticismo o el orden y el caos de nuestro tiempo y nuestro pasado. |
La artista se encuentra muy influenciada por diferentes corrientes artísticas como el clasicismo, el arte del periodo grecorromano, el renacimiento o el barroco, donde recurre como fuente de inspiración. En la exposición Ni Animal ni Tampoco Ángel, la artista recupera los modelos de escultura, propias de la cultura occidental, a las que les aplica la teoría de Paracelso, médico y alquimista del Renacimiento que cultivaba intereses como el arte, la ciencia, la magia, la astrología o la anatomía. Los 3 elementos que conforman el paradigma de Paracelso son: el cuerpo elemental (la gula y la lujuria), el cuerpo sideral (el ánimo, el arte y la sabiduría) y el cuerpo eterno (la tendencia hacia el conocimiento de Dios) muy presentes en las obras de Vargas. El uso del poliuretano expandido y la modulación del mismo para recubrir o descubrir las esculturas es otro de los objetivos que utiliza la artista para sacar lo "de dentro a fuera y lo de fuera a dentro". Ello reside en la necesidad de tener que cuestionarse el canon de belleza clásica y la perfecta proporción tal y como se entiende en la actualidad. La forma deja de tener interés, siendo la imagen o la percepción individual del espectador las protagonistas. La artista crea un interrogante al espectador sobre el origen, lo sagrado y lo profano. Haciendo referencia a sus obras, La Piedad Invertida -de la que ha realizado varias versiones y una de ellas fue presentada en La Hornacina el 10 de septiembre del año 2013- es el punto de inflexión del que parte la artista hacia la búsqueda de un nuevo concepto de belleza, donde la ayuda a cuestionarse otros parámetros de la escultura clásica y evoluciona hacia otra perspectiva en su trabajo. Otros de los temas recurrentes en las obras de Marina Vargas son las esculturas clásicas, un concepto abierto a múltiples interpretaciones como en sus creaciones Diadúmeno (Materia Prima), Venus de Canova o Venus Limbus, o Venus Esquilina o Arcana, entre otras, todas ellas de 2015. La fotografía presente en la exposición, titulada El Modelo y la Artista (2015), es un autorretrato con El Torso Belvedere, una obra con una gran carga erótica y sensualidad que hace alusión a la etapa "performativa" de la artista, simbolizando el sometimiento dentro de la práctica artística de la mujer al hombre. Marina Vargas (Granada, 1980) estudió Bellas Artes y amplió sus conocimientos con el máster en Producción e Investigación en Arte en la Universidad de Granada. Es una artista polifacética: aborda las diferentes ramas del arte como el dibujo, la pintura, la pintura-escultórica, la escultura, la fotografía, el videoarte, la instalación... Su trabajo explora la relación entre sentimientos enfrentados: amor-odio, atracción-rechazo, empatía-apatía, cercanía-distancia, además de lo absurdo de la existencia humana y la muerte, entre otros temas. |
Fotografías de José Luis Gutiérrez
Dirección y Horario: Calle Alemania, s/n, Málaga. Martes a domingo, de 10:00 a 20:00 horas.
www.lahornacina.com