PINTURA LIBERADA EN MÁLAGA
31/03/2025
![]() |
Escena. Personajes a la salida de un concierto de rock Guillermo Pérez Villalta |
El Museo Carmen Thyssen Málaga presenta Pintura liberada. Joven figuración española de los 80, una exposición de producción propia que, a través de una treintena de obras de más de veinte artistas, compone un mosaico heterogéneo y colorista de la pintura figurativa que en la década de 1980 se convirtió en símbolo de la nueva modernidad nacida con la transición y la llegada de la democracia. Abren el recorrido Eduardo Arroyo y Luis Gordillo, ejemplos ambos de la pintura narrativa de la década anterior que, especialmente en el caso de Luis Gordillo, sirvió de referente y anuncio de la pintura desarrollada en los 80, colorista, onírica y tremendamente subjetiva. La figuración de los 80 en gran parte fue también la consecuencia de lo desarrollado en los 70 por los llamados esquizos de Madrid, la radical modernidad de unos jóvenes Carlos Alcolea, Chema Cobo, Carlos Franco, Herminio Molero, Guillermo Pérez Villalta o Manolo Quejido, que plantearon cuestiones inusitadas en el ámbito figurativo contemporáneo, como la intelectualización del hecho artístico o la exigencia de una pintura como parte de la alta cultura. Así, un personaje fundamental para el desarrollo de la plástica en los 80 fue Guillermo Pérez Villalta, el autor de la pintura más singular de todos ellos, significada por una luz matizada, el ritmo sosegado y la importancia de los elementos arquitectónicos, de la narración y de los recursos ópticos. Otro lugar preeminente lo ocuparon los coloristas más exaltados e irónicos, como Carlos Alcolea, maestro en la composición de espacios ilusionistas y la ambigüedad inteligente, Carlos Franco, con un gusto particular por la deformación y la alegoría, o Chema Cobo, interesado por los juegos de perspectiva y la distorsión. La brillantez cromática y la pintura como gozo fueron las señas de identidad de Juan Antonio Aguirre, Alfonso Albacete y Juan Navarro Baldeweg, también presentes en la exposición. Miguel Ángel Campano fue un caso aparte, un madrileño informalista (seguidor de José Guerrero) que residió en París en los 70 y que en los 80 también formó parte de la rebelión figurativa. Con una obra esencial y contenida, que mezclaba las referencias clásicas francesas con la pintura gestual contemporánea, la severidad y el encanto. |
![]() |
Los borrachos Carlos Alcolea |
![]() |
Mapa de carne Miquel Barceló |
Alfredo Alcaín ejemplifica la vertiente más irónicamente pop del grupo. En Pintura liberada comparece con uno de sus característicos homenajes a las naturalezas muertas de Cézanne, a base de colores ácidos, saturados y vibrantes. En su caso, la referencia no se halla en la obra original del francés, sino una versión popular bordada en petit-point. En una estela similar, pero menos mordaz, el pop colorista de María Luisa Sanz, con una pintura muy madrileña y alusiones al universo visual del cómic típicamente norteamericano de un Roy Lichtenstein. Casi toda esta pintura se produjo en Madrid, que funcionó como un imán para las expresiones periféricas. Pero, como se advierte en la selección de obras de la exposición Pintura liberada, la denominación de origen andaluza fue fundamental. De Tarifa procedían las figuraciones "manieristas" de Chema Cobo y de Pérez Villalta, en los año 70 marcados por el pop de Hockney, Hamilton o Katz. De Málaga, Joaquín de Molina, agitador cultural y militante neoexpresionista tras su paso por Alemania, y Alfonso Albacete, un pintor mediterráneo con un estilo de raigambre abstracta. De Sevilla, además de Manolo Quejido, procedían Alfonso Fraile y Luis Gordillo, exploradores del subconsciente y de una figuración limítrofe con la abstracción. También Pepe Espaliú, quien a su vuelta de París se instaló en la capital andaluza, colaborando en la revista Figura y en las actividades de la galería La Máquina Española, y Juan Fernández Lacomba, vinculado a la galería de Juana de Aizpuru. De Cataluña, donde tuvo mayor predicamento la abstracción y la pintura-pintura propuesta por el grupo Trama, surgió una nueva figuración de carácter expresionista a través de dos mallorquines fundamentales en este relato: Ferrán García Sevilla y Miquel Barceló. El primero, procedente de la escena conceptual barcelonesa, se expresó a través una pintura radical, componiendo imágenes y signos como en un collage. Barceló oficializó su imagen de joven prodigio cuando fue seleccionado para participar en la Documenta de Kassel en 1982. El artista, que dominaba la vertiente primitivista de la pintura figurativa, alcanzó su consagración en 1985, con su exposición individual en el Palacio de Velázquez del Retiro. Muy jóvenes fueron también los miembros de Atlántica en los primeros 80, los gallegos Antón Patiño y Menchu Lamas. Pintores que concitaron la vertiente expresionista y la conceptual en sus obras, mediante el intenso cromatismo, el esquematismo de las figuras y la potente síntesis entre lo autóctono y lo foráneo. Tan impetuosas como las imágenes mestizas y posmodernas de Patricia Gadea y Juan Ugalde. En definitiva, la exposición Pintura liberada. Joven figuración española de los 80 trata de confrontar sin prejuicios la reivindicación pictoricista de los artistas mencionados, estableciendo un diálogo muy ilustrativo para el espectador, pues se ponen de manifiesto afinidades y disonancias entre las distintas tendencias figurativas coetáneas. Jóvenes y no tanto poseídos por los dioses de la pintura, por el placer de pintar. La muestra puede visitarse en la Sala de Exposiciones Temporales, en la tercera planta del Palacio de Villalón (Calle Compañía 10, Málaga) hasta el próximo 14 de septiembre. Horarios de visita: martes a domingo de 10:00 a 20:00 horas, lunes cerrado (excepto lunes festivos). |
![]() |
Viaje al Monte Negro Patricia Gadea |
www.lahornacina.com