NUEVA OBRA DE MANUEL MARTÍN NIETO

25/05/2012


 

Galería de Fotos

 

La imagen de Cristo Crucificado se halla fijado a la cruz cilíndrica y arbórea por cuatro clavos. Todavía vivo, se dirige a su Madre en el Monte Calvario, venciendo al dolor incluso en los últimos momentos de su existencia terrena para ofrecer palabras de consuelo a María, que aparece de pie y con las manos unidas por las palmas a la altura de la cintura, implorando piedad para el Hijo agonizante.

El cuerpo de Jesús, de acusada composición triangular, se presenta ligeramente caído hacia la derecha, con la rodilla de dicho lado elevada, pues, aunque cada pie está perforado, el derecho se monta en parte sobre el izquierdo. Todo ello, unido al concienzudo trabajo del paño de pureza (que forma un nudo en el costado izquierdo) y la espesa cabellera, busca tanto el movimiento como el claroscuro.

La Dolorosa, de grandes ojos azulados que se clavan en el consumido rostro de Jesús, está concebida como una Virgen aniñada y doliente a los pies del madero. Posee tres lágrimas de cristal y, al igual que el Crucificado, finas pestañas superiores de pelo natural. Las carnaciones en ambos casos son pálidas, aplicadas a pulimento en la hechura mariana y de tonos más mates en la cristífera.

La tipología de este grupo escultórico, realizado por Martín Nieto para un nuevo templo de la ciudad venezolana de Valencia, es claramente neobarroca. Labrado en cedro, es de tamaño natural (la Virgen mide 165 cm y el Cristo 190 cm de altura), siendo la Dolorosa una imagen de candelero que en las fotografías, realizadas por el cordobés Manolo Gómez, aparece vestida por el almeriense Gabriel Martín Gázquez.

 

Nota de La Hornacina: acceso a la galería fotográfica de la obra a través del icono que encabeza la noticia.

 

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