JUAN DE MESA. LA IDENTIDAD CONFIADA

José Carlos Pérez Morales (20/01/2022)


 

 

Los estudios monográficos dedicados a los grandes representantes de la Historia del Arte universal han sido una constante en la historiografía tradicional. Abordar la figura concreta de uno de ellos implicaba una pormenorizada revisión bibliográfica y documental a la par de establecer su contexto creativo, tanto geográfico como artístico, acudiendo a las manifestaciones propias de un lugar o a las interpretaciones específicas de otros creadores. El pilar fundamental en que se basan la mayoría de estos estudios es el catálogo de obras, la labor productiva del artista en cuestión, por lo que de su fiabilidad dependía, en parte, el éxito de las pesquisas que se llevaban a cabo así como las hipótesis que se configuraban para su propuesta.

En el caso que abordamos, la figura del escultor cordobés afincado en Sevilla, Juan de Mesa y Velasco (Córdoba, 1583 - Sevilla, 1627), tales particularidades se materializaban de un modo especial. Si a esto sumamos cierta escasez de datos documentales en cuanto a su biografía y la reducida horquilla cronológica en la que se desarrolla su obra conocida, la dificultad de su análisis se hace patente.

Es práctica común en los estudios monográficos el estructurar los catálogos de obras con etiquetas que, con el paso de los años, se han ido desgastando y que hoy, a la luz de nuevas perspectivas y métodos de investigación, deberíamos de poner en tela de juicio. Existen unas obras indiscutibles en cuanto a su autoría al poseer felizmente documentación acreditativa de ello. Otras, por el contrario, no tienen la suerte de poseerla o los avatares históricos han provocado su pérdida e, incluso, su destrucción, un particular que difícilmente seremos capaces de averiguar. Este grupo -de grandes proporciones en algunos casos- componen el catálogo atribuido. Por definición, el acto de atribuir se basa en conjeturas. Algunas de ellas se erigirán, sin embargo, como elementos férreos en las consideraciones y adjudicaciones de autoría. Otras, por el contrario, quedarán en un espacio baldío donde su aceptación o rechazo vendrán determinados por el buen ojo del especialista en cuanto a su cercanía pura y estrictamente estética.

Con la conferencia La identidad confiada. Un recorrido multidireccional a través del catálogo atribuido a Juan de Mesa, que tendrá lugar el próximo 8 de marzo a las 20:00 horas en la Casa Hermandad de los Estudiantes (Calle San Fernando 4, Sevilla) dentro del ciclo de conferencias El Barroco y Juan de Mesa: 400 años de la hechura del Cristo de la Buena Muerte, se pretende, atendiendo a una selección de casos especialmente identificativos, dotar a este grupo de obras "indocumentadas" de una cierta coherencia justificando aquellos elementos de su contexto como pilares fundamentales en la adjudicación de autoría.

La diversidad de estos es considerable pues el nombre de un mecenas, las beatificaciones y canonizaciones de santos, las crónicas de una orden religiosa o una serie de documentos y textos paralelos pueden convertirse en el punto de apoyo y jalón fundamental en ese proceso de investigación que culmina con una atribución fundamentada. Por ende, en otros casos tendremos la oportunidad de imbricar dos realidades distintas pero indisolublemente unidas en su origen, la documental y la física, donde el resultado cambia de denominación y pasa a designarse como "obra identificada" y engrosar el catálogo documentado del maestro.

Este será el recorrido que llevaremos a cabo en la conferencia titulada La identidad confiada. Un recorrido multidireccional a través del catálogo atribuido a Juan de Mesa, donde las propias piezas serán las que nos hagan divagar a través de un catálogo donde la cronología pasa a un segundo plano en pos de ensalzar el vínculo estético, los rasgos definitorios y la identificación de caracteres y grafismos concretos de unos modos de hacer, los del escultor Juan de Mesa y Velasco, quien se convirtió, a pesar de su omisión en la historiografía posterior, en el gran impulsor y bisagra estilística entre el dilatado clasicismo montañesino y la irrupción plenamente barroca de las gubias de José de Arce y Pedro Roldán.

 

 

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