GRANDES MAESTROS NOVOHISPANOS
15/04/2016
Varias obras inaccesibles a la mayoría del público y de innegable valor estético pueden ser apreciadas por primera vez en el Museo Nacional de San Carlos (MNSC) de Ciudad de México, en la exposición Grandes Maestros Novohispanos. La Colección del Museo de San Ignacio de Loyola Vizcaínas. En esta exhibición integrada por 30 piezas el objetivo es mostrar el diálogo que se estableció entre el arte barroco europeo y los artistas de la Nueva España. Su auge en Europa se dio al ser utilizado por la iglesia como una forma de acercarse a los fieles y afianzar de manera contundente los principios de la fe, luego del conflicto de credibilidad que padeció el clero a mediados del siglo XVI, el cual derivó en la pugna entre la Reforma Protestante y la Iglesia Católica. En la Nueva España, el barroco favoreció la conquista espiritual de los indígenas a través de escenas llenas de dramatismo y fervor religioso. Las 12 obras provenientes del acervo del Museo del Colegio de San Ignacio de Loyola Vizcaínas para ser vistas en el MNSC son un tanto difícil de contemplar para el público. Aunque siempre están abiertas sus puertas, hay que pedir una cita, porque actualmente es un colegio en funciones. De ellas, 11 nunca habían salido de ese recinto localizado en el centro histórico de Ciudad de México. La exposición, comisariada por Paloma Jiménez Vega, se complementa con 18 obras de la colección del Museo Nacional de San Carlos, entre ellas el cuadro La Cena de Emaús, de Francisco de Zurbarán, una de las joyas de la colección de ese recinto, al igual que Nuestra Señora de Belén, de Bartolomé Esteban Murillo. Muchas obras procedentes del Museo del Colegio de San Ignacio de Loyola Vizcaínas no han sido restauradas por el alto costo de este tipo de trabajos y por el difícil acceso al sitio en el que se ubican: colgadas en los muros del colegio a varios metros de altura. Sin embargo, para fines de investigación, es más valioso analizar una obra que no está restaurada que una que sí lo está, y este es un rasgo muy interesante de la muestra. Muchos de los cuadros del Colegio de Vizcaínas son de autoría anónima, pero los que se presentan en esta exposición son de algunos de los artistas más notables del periodo novohispano, como José de Ibarra y Juan Sánchez Salmerón. Otros artistas que concurren son Francisco Martínez, Juan Rodríguez Juárez, Miguel Cabrera y Juan Patricio Morlete Ruiz, algunos de los máximos representantes de la pintura europea y novohispana que trabajaron temas religiosos y barrocos. Entre las obras prestadas por el Museo de San Ignacio de Loyola se encuentran Nuestra Señora de Aránzazu, de Cristóbal de Villalpando (imagen superior. Fue bajo esta advocación que los cofrades de Aránzazu fundaron el Colegio de San Ignacio de Loyola Vizcainas); Cristo conducido al Sepulcro, de Juan Rodríguez Juárez; Santísima Trinidad, de José de Ibarra, y San Ignacio de Loyola, obra de Juan Correa. La exhibición está dividida en tres núcleos: el núcleo de Escenas Cristianas está conformado por pinturas que muestran pasajes de la vida de Cristo como símbolo de la redención de pecados -cuando es llevado al sepulcro o despojado de sus vestiduras-, así como la presentación de María y el Niño en el templo; en Escenas Marianas se incluyen imágenes de la Virgen como madre protectora de los desamparados y de los pecadores arrepentidos; por último, en Santos y Mártires el público podrá apreciar, entre otras piezas, la citada de Murillo. Las 12 piezas del Colegio de Vizcaínas y las 18 del acervo del MNSC establecen un diálogo entre creaciones artísticas europeas con las novohispanas. La muestra Grandes Maestros Novohispanos. La Colección del Museo de San Ignacio de Loyola Vizcaínas estará abierta hasta el 12 de junio de 2016 en el MNSC. |
Dirección y horario: Puente de Alvarado, 50 (Colonia Tabacalera). Martes a domingo, de 10:00 a 18:00 horas.
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Pieza del Mes del Museo Nacional de San Carlos Trasladada de España a México para enriquecer la colección de la Academia de San Carlos, la obra titulada Las Siete Virtudes (hacia 1550) posteriormente fue cedida al acervo; probablemente por José de Alcíbar, maestro de esa institución. Representa a las siete virtudes: tres teologales y cuatro cardinales, en la forma de siete mujeres que ocupan distintos planos. Al centro de la composición se encuentra la Caridad, que amamanta a dos niños. Detrás de ésta, en el extremo izquierdo, aparece la Fe que porta una cruz, mientras que en el derecho la Esperanza levanta la mirada al cielo. Al fondo se localizan las virtudes cardinales con sus respectivos atributos, indicados en las tiaras que llevan sobre la cabeza: los leones simbolizan la Fortaleza; el espejo, la Prudencia; un querubín con los ojos vendados para la Justicia, y el vaso de agua de la Templanza. Durante algún tiempo este óleo sobre tabla estuvo atribuido a Rafael y después a Leonardo, lo que resulta comprensible en tanto que su autor, Pieter de Kempener (castellanizado Pedro de Campaña. Bruselas, hacia 1505-1580) se encontró muy inmerso en el ambiente italiano, pues en 1529 trabajó en Boloña, posteriormente trabajó en Venecia y al llegar a España no perdió la influencia de su estilo italiano. Kempener trabajó en Sevilla, ciudad donde fue ejecutada la pieza, hasta 1562. |
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