NUEVAS OBRAS DE PINTURA SACRA

10/06/2014


 

 
 
 
 

 

Pintura para el cartel oficial que anuncia las Fiestas y Cultos en honor de Nuestra Señora del Carmen Coronada, que tiene su sede en el Barrio del Perchel. El cartel anunciador de estos actos goza de gran tradición y prestigio dentro del panorama artístico malagueño, y cada año es encargado por la Archicofradía a un artista de reconocida trayectoria profesional. Así, entre el elenco de artistas plásticos que han participado en este cartel, cabe destacar por ejemplo a José Antonio Jiménez, Pedro de la Rúa, Almaro o Raúl Berzosa, entre otros. La obra del pintor y restaurador sevillano Antonio Díaz Arnido, realizada en técnica mixta sobre tabla (120 x 60 cm), constituye una visión personal e intimista del autor, vinculado a la ciudad de Málaga, sobre la devoción carmelita. El formato panorámico, típico de las marinas pictóricas, es una representación subliminal del mar y una mirada al horizonte del Mediterráneo. La imagen mariana se sitúa a la izquierda de la composición y el sugerente escorzo del Niño, agarrado a la Virgen, traza una diagonal descendente que mueve la mirada del espectador en su recorrido hasta llegar al texto. No solo el mar aparece en la obra de forma simbólica; lo mismo ocurre con el escapulario, realizado a base de retazos literales de devoción y de oración.

 

 
     
     
 

 

Con motivo de los actos promovidos a raíz del cincuentenario de la coronación canónica de Nuestra Señora de la Esperanza Macarena (ver enlace), el pintor Jonathan Sánchez Aguilera ha reproducido con carácter fotorrealista un primer plano de la singular Dolorosa sevillana, paradigma de la devoción popular suscitada en el barroco hispano. La técnica empleada en la obra, cuyas medidas son 42 x 29 cm, ha sido el óleo sobre tabla.

 

     
     
 

 

Natural de Vélez-Málaga con residencia en Sevilla, Martín España busca generar imágenes como medio publicitario, de ahí la realización de diversos carteles de temática tradicional. Como referentes, los grandes cartelistas franceses de finales del siglo XIX y figuras nacionales como Gustavo Bacarisas, Josep Morell, Luis Ramos Rosa o Eugenio Chicano, entre otros. Estas tres obras de su mano están realizadas en acrílico sobre tabla: el motivo central de El Legado de Nuestra Fe (superior, 120 x 60 cm) es un fragmento de la imagen del Resucitado malagueño, obra de Capuz que se inscribe en una composición vertical en la que se añade el lema de la exposición a la que da título. En la composición se altera la morfología natural de la imagen alargando los brazos de la cruz hacia el infinito, dividiendo la lectura compositiva en dos momentos verticales que, a modo de metáfora, hablan de lo terrenal y lo celestial: a la derecha, Cristo hombre asido a la cruz de la Fe, a la izquierda, Cristo divino, eterno y metafísico; el motivo principal de Huerto. Málaga 2014 (inferior izquierda, 160 x 90 cm) es el discurrir de la Virgen de la Concepción por la Alameda Principal de Málaga. La técnica diferencia las partes. El cromatismo de una imagen pixelada a base de pinceladas frente a la línea cerrada y tinta plana, así como el uso de colores fríos y cálidos que juegan para conseguir espacios y distancias mediante sus contrastes; por último, El Pobre, Jueves Santo 2014 (inferior derecha, 150 x 100 cm) invita a formar parte de la procesión veleña y lo hace mediante la perspectiva y el contraste. El uso de colores cálidos junto a colores fríos otorga profundidad a la perspectiva así como la variación entre la línea cerrada y tinta plana versus pincelada suelta.

 

 
     
     
 

 

Por último, hablamos nuevamente de una obra del prometedor artista Jonathan Sánchez Aguilera, de Coria del Río (Sevilla). Se trata de otro óleo sobre tabla (27 x 20 cm) con resultados fotográficos; en el presente caso de Nuestra Señora del Rocío, patrona de Almonte (Huelva), realizado con motivo de la pasada romería. Ambas obras que presentamos del autor poseen la cualidad de su tamaño: unas medidas que raramente utilizan los artífices del hiperrealismo y el fotorrealismo a la hora de elaborar sus retratos por la dificultad de plasmar en tan reducido espacio detalles como el cuarteado de la policromía, en este caso, o el ligero estrabismo ocular, en el cuadro de la Virgen de la Macarena, más fáciles de plasmar en formatos de mayor amplitud.

 

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