NUEVAS OBRAS DE PINTURA SACRA, CERÁMICA Y DIBUJO

Con información de sus autores (18/10/2016)


 

 

Pablo Flores Contreras

Una creación de este joven pintor sirve para ilustrar el cartel de los actos que, bajo el lema "Rostro de la Misericordia", la Agrupación de Cofradías de Málaga tiene previsto llevar a cabo entre los días 10 y 12 del próximo mes de noviembre de cara a la recta final del Año de la Misericordia.

El rostro no es otro que el del Crucificado de la Misericordia labrado en 2015 por el escultor malagueño José María Ruiz Montes para el templo de San Pedro de Miramar de su ciudad natal y que, como todos ustedes saben, ha sido premiado por los internautas de La Hornacina con el X Premio de esta plataforma digital, un galardón que será entregado al artista en las próximas semanas.

La obra, un óleo sobre lienzo de 162 x 97 cm, muestra al crucificado en tonos blancos, inmerso en una reducción de colores que nos conduce a una síntesis, a una manera de eliminar gestos, elementos superfluos, que nos hagan llegar a la esencia de Jesús en la cruz. Junto a la figura vemos el escudo de la institución malagueña.

 

 

Manuel Prados

Este óleo sobre lienzo de 73 x 54 cm representa a la imagen de la Divina Pastora de Motril (Granada). Se trata de una pintura con carácter historicista, en la que se narra la llegada de la imagen a la capital costera, el 24 de abril de 1747. La Virgen llegó en barco, siendo recogida por los frailes a orillas del mar.

El pintor granadino recrea fielmente la iconografía y la estética de una talla dieciochesca de Fernando Ortiz que fue muy restaurada en el siglo XX por Domingo Sánchez Mesa, debido a los serios daños sufridos en la Guerra Civil. Sánchez Mesa también labró los corderos y el entramado del cuerpo del que antes carecía.

 

 

Jesús Caballero

Se trata de un cartel realizado para la revista cofrade Pasión en Sevilla. La obra parte de unos versos de Gonzalo de Berceo integrados en la obra "Los Milagros de Nuestra Señora" -"Ella es dicha puerta en sí bien encerrada, para nos es abierta para darnos la entrada''- y está dedicada a Octubre, mes del Santo Rosario.

Por un lado, el cartel cuestiona el "¿Para qué?" del Santo Rosario como práctica piadosa; una pregunta que se intenta responder con las palabras de San Juan Pablo II en su carta apostólica Rosarium Virginis Mariae: "El Rosario nos transporta místicamente con María a experimentar la profundidad del Amor de Cristo". Por otro lado, explora el papel de la imagen -término que alude al objeto devocional- como nexo y vínculo, como única conexión tangible que apunta directamente a la dimensión celestial.

La traducción plástica del concepto del Santo Rosario se muestra con la realización del collage en papel, situado en la parte superior del formato y que se justifica artísticamente en los vestigios de los primeros artistas cubistas como Georges Braque, que rompieron la tradición académica incorporando nuevos materiales para explorar nuevas ideas. Dicho collage se compone de fragmentos de himnos, salmos, letanías, etcétera; en definitiva, oraciones que se contemplan en el Santo Rosario y que elogian a la Virgen María como vehículo de salvación y eslabón en esa contemplación del Amor de Cristo. Como puerta. El Santo Rosario como oración, presentado a través de este collage, evoca ese camino del que nos habla Juan Pablo II, y su traslación al papel sugiere una definición tangible y visual de la acción cristiana de orar.

Se presenta a la imagen de María Santísima del Rosario (anónimo sevillano del último tercio del siglo XVI) como foco principal de la composición, representada en primer plano y dibujada a grafito sobre una tabla superpuesta a la base. La proyección de la dolorosa sobre esta segunda tabla tiene una traducción simbólica: por un lado, incorpora tridimensionalidad a la pintura, haciendo un guiño a la magnitud humana capaz de percibir en su experiencia solo tres dimensiones; siendo la ''cuarta dimensión'' la extensión celestial o divina, la que se escapa de nuestra percepción y la que se representa de algún modo con el collage y su contenido. Siendo, por tanto, esta imagen y el resto a las que se le rinde culto, elementos tangibles que nos acercan a esa realidad celestial que por nuestra limitada percepción humana escapa a nuestro entendimiento.

 

 

Ignacio Pizarro Ortego

El motivo principal del cartel de la última Velá de San Marcos (Sevilla) es el escudo del Corazón de María atravesado por los siete puñales, atributo que porta la Virgen de los Dolores del escultor Montes de Oca en su pecho y que es icono indiscutible de la popular corporación hispalense de los Servitas.

El corazón se halla formado por dieciocho claveles rojos. El número alude a las "velás" realizadas hasta la fecha y la flor es símbolo de festejo y de carácter pasionista. El joven artista sevillano autodidacta ha sustituido los puñales por flores de Lys, que son emblemas de realeza y se encuentran bordadas en el manto de salida de Nuestra Señora de los Dolores. El corazón se encuentra bordeado por una ráfaga de luz que incluye una leyenda con el texto "En honor a Nuestra Señora de los Dolores, siete y ocho de Octubre de Dosmil dieciséis". A su vez, se encuentra coronado por la fuente de la plaza de Santa Isabel, el emplazamiento sevillano donde se realiza dicha "velá". La fuente sustituye a la corona que figura en el escudo original. De fondo y bajo el escudo, se puede apreciar un conjunto de seis azulejos de fondo blanco, los cuales llevan una lacería con los colores de la Hermandad Servita de Sevilla, el rojo y el negro.

En la rotulación vemos el número de "velás" en números romanos, y haciendo de "S" en la parte inferior, un roleo en color caoba, simbolizando el color y las formas que se encuentran en la canastilla del paso procesional del conjunto de la Piedad y que también refleja el carácter barroco de la corporación.

 

 

Emilio Espuny

Emilio Espuny Berral (Osuna, Sevilla, 1969) posee el título de Técnico Superior en Cerámica Artística por la Escuela de Arte de Sevilla y cuenta con más de 15 años de experiencia como ceramista. Su producción se centra en el diseño y la decoración de retablos cerámicos, zócalos, lápidas, jarrones, etcétera.

Una de sus especialidades son las placas y los platos de porcelana realizados a mano y decorados con retratos o imágenes religiosas pintadas a mano; obras como la que nos ocupa, realizada recientemente y en la que vemos un primer plano del inmortal nazareno del Gran Poder (Juan de Mesa, 1620), imagen que procesionará de forma extraordinaria los próximos días 5 y 6 de noviembre por las calles sevillanas por su traslado a la Catedral de la ciudad para presidir el jubileo de las hermandades en el Año de la Misericordia.

En este año 2016, Emilio Espuny ha iniciado su andadura con taller propio en su localidad natal, donde en sus creaciones cerámicas aplica, además de técnicas como la mayólica, otras aprendidas en la Escuela de Arte de Sevilla, como la utilización de pastas y esmaltes de alta, tercer fuego, modelado, etcétera.

 

 

José Manuel Sánchez Cabrera

Carboncillo de 30 x 42 cm. Bajo cánones fotorrealistas, el joven artista sanluqueño retrata a la imagen de Nuestro Padre Jesús en su Soberano Poder ante Caifás, titular de la hermandad sevillana de San Gonzalo, una de las creaciones más populares del escultor Luis Ortega Bru (1975).

Como ya saben, en 2016 celebramos el centenario de Ortega Bru. La Archicofradía de la Pasión de Málaga, cuyo nazareno es otra señera pieza del artista, se suma al evento y va a organizar entre el 2 de diciembre de 2016 al 28 de enero de 2017 una ambiciosa muestra sobre su figura de la que les mantendremos informados.

 

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