NUEVAS OBRAS DE ESCULTURA SACRA

Con información de Sergio Cabaco y sus autores (31/03/2018)


 

     
     
 
     
     

 

Samuel Santana

Primera Virgen Dolorosa a tamaño natural de Samuel Santana, imaginero onubense de 29 años afincado en Sevilla. Es de candelero para vestir a tamaño natural (167 cm), en madera de cedro, con seis lágrimas de cristal y pestañas superiores de pelo natural en su rostro. Concebida, según su autor, bajo la estética granadina, por eso la mirada perdida y el conmovedor rostro cabizbajo, de extrema palidez y rasgos aniñados en este caso.

La imagen, a disposición de quien desee adquirirla, estará expuesta hasta mañana, Domingo de Resurrección, en el templo sevillano de San Leandro, en horario de 19:00 a 20:30 horas. Su autor se ha formado durante cinco años en los talleres de Álvaro Flores Rojas, Jaime Babío y David Valenciano, y posee estudios de Escultura en la Escuela Antonio León Ortega de Huelva (grado medio) y en la Escuela Nervión de Sevilla (grado superior).

 

 
     
     
     
     
 
     
     

 

Antonio Ortega

Escultura del escultor e imaginero lucentino Antonio Ortega que representa a Jesús Cautivo de Medinaceli en tamaño académico. Recientemente bendecida, con una sorprendente acogida devocional, esta obra presidirá la capilla de la prisión de Melilla. Luce túnica bordada de Juan Campos.

El Medinaceli ha sido realizado para la cofradía melillense del mismo nombre, y es réplica del titular labrado por José Navas-Parejo Pérez del año 1947, inspirada a su vez en la imagen barroca y sevillana de Nuestro Padre Jesús Cautivo y Rescatado de la Casa de Medinaceli que recibe culto en Madrid.

 

     
     
 

 

Jesús Arcos de la Rosa

Nuevamente les mostramos una Virgen Dolorosa de candelero para vestir, en esta ocasión realizada por encargo de una familia para ser venerada en el convento de Santa Ángela de Umbrete (Sevilla), localidad natal del joven escultor e imaginero Jesús Arcos de la Rosa.

Partiendo de un modelo en busto, el autor crea una afligida Señora con las manos unidas superpuestas sobre el pecho. Como elementos postizos lleva dos de los más usuales: pestañas de pelo natural en los párpados superiores y lágrimas de cristal repartidas por sus mejillas.

 

 
     
     
 

 

Ángel Luis Tejera

Se trata de una obra de tamaño algo inferior del natural (146 cm), realizada en madera de cedro y policromada al óleo con las técnicas clásicas del siglo XVII. La talla de este crucificado se ha realizado para la Asociación de Fieles de Jesús de los Niños, de la localidad cordobesa de Aguilar de la Frontera.

Es una imagen de marcado estilo barroco que toma como referente el inimitable Cristo de la Expiración (Cachorro) del maestro Ruiz Gijón, en la que el imaginero sevillano Ángel Tejera ha tratado de expresar el último impulso de aliento de Jesús momentos antes de expirar.

 

 

 

Manuel Ballesteros y Alejandro Cascajares

Aunque no se trate de una obra escultórica, vemos interesante incluir en este apartado la nueva corona de espinas para el Nazareno de la Corona. Se trata de una pieza llevada a cabo por Manuel Ballesteros Rodríguez y Alejandro Cascajares García, licenciados en Bellas Artes y especialistas en conservación y restauración de obras de arte, que armoniza perfectamente con una de las imágenes más antiguas de la Semana Santa de Sevilla, obra tardomanierista de autor anónimo, fechada en el último cuarto del siglo XVI.

Durante el pasado mes de febrero Manuel Ballesteros y Alejandro Cascajares realizaron esta nueva corona de espinas para el titular de la corporación de penitencia de la Parroquia del Sagrario. Con ella el Nazareno vuelve a recuperar la pieza clave de su iconografía y advocación, retomando una estampa que desde hace décadas no teníamos del Cristo con todos sus atributos: la cruz vertical, las tres potencias y la corona de espinas.

Para su realización los artistas partieron de grabados y fotografías antiguas en los que se aprecia al Señor con una imagen similar a la que ahora se recupera. Por ello, la corona tiene un trenzado estrecho y abierto, con poca cantidad de espinas y tamaño reducido, con el fin de potenciar la expresión del rostro del Nazareno sin modificar la lectura global de la talla.

La nueva corona de espinas del Nazareno de la Corona se halla realizada por Manuel Ballesteros y Alejandro Cascajares con ramas de acacia natural, tratadas y entrelazadas, para posteriormente añadirle espinas naturales, igualmente de acacia, policromando todo el conjunto con diversas tonalidades de óleo a modo de veladuras.

 

 
 

 

Fotografía del primer plano del Cristo de la Corona de Daniel Villalba

 

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