NUEVAS OBRAS DE PINTURA SACRA

17/09/2012


 

     
     
 
     
     

Retrato de Santa Ángela de la Cruz, realizado al óleo sobre lienzo de lino belga por el pintor y restaurador hispalense Antonio Díaz Arnido, por encargo del bordador Manuel Solano para un banderín procesional de la Hermandad del Santo Entierro de Olvera (Cádiz). Tanto el diseño de la pieza como la ejecución del bordado, confeccionado mediante la técnica de aplicación sobre terciopelo de Lyon color negro, corresponden al propio Manuel Solano, con taller en Morón de la Frontera (Sevilla).

     
     
     
     

Esta obra del también sevillano Adrián Riquelme lleva como título 1996: El Cerro del Águila. Su técnica es acrílico y tinta sobre lienzo, y su tamaño 56 x 52 cm. Se trata de un encargo para un particular que representa el misterio procesional de la hermandad sevillana del Cerro del Águila en 1996, año de la primera salida como nazareno del propietario de la obra. Dicho misterio ha sufrido varias modificaciones desde entonces: el cambio de paso -ahora en caoba y plata-, y el cambio en los ropajes de las figuras secundarias -según estudio de Juan Manuel Miñarro presentado en La Hornacina-, autor de las mismas.

     
     
 
     
     

Representación pictórica, a modo de Santa Faz, llevada a cabo por el joven artista antequerano Adrián Sarmiento. En este óleo sobre lienzo, cuyas medidas son 25 x 30 cm, se idealiza la imagen del Nazareno Caído de Antequera (Málaga) -obviando elementos que lleva dicha escultura procesional, como la corona de espinas, las potencias y la túnica de terciopelo; y modificando la zona izquierda de la cabellera respecto a la imagen original-, ofreciendo así una perspectiva distinta de la célebre talla del granadino José de Mora (siglo XVII), muy reformada en el siglo XVIII por Andrés de Carvajal.

 

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