ARTE Y RESTAURACIONES MORENO EN ÚBEDA

29/11/2009


 

 

 

El pasado mes de agosto de 2009, la imagen del Cristo de la Luz, perteneciente a la Parroquia de Santa Teresa de Úbeda (Jaén), fue trasladada a los talleres de Arte y Restauraciones Moreno, ya que el grave deterioro que presentaba hacía peligrar su integridad, pues padecía desprendimientos graves de pintura y faltas de madera que la hacían propensa a sufrir ataques de insectos xilófagos y pérdidas de la policromía original.

La imagen del Crucificado es del siglo XV, época en la que no se  buscaba la belleza de la obra, sino la simbología de la misma. La cruz no parece ser la original, ya que, durante los procesos de restauración, las hermanas Esther y Laura Moreno, propietarias de los talleres, han comprobado que sus técnicas son diferentes a las del Cristo.

 

 

El Cristo de la Luz es de madera policromada, con una finísima capa de estuco sobre la que se ha realizado la policromía. Presentaba  numerosos repintes oleosos sobre toda su superficie que ocultaban pérdidas de dicho estucado y que, al haber sido realizados directamente sobre la madera, estaban ocasionando un rápido deterioro de la misma. En cuanto al soporte, le faltaban los cuatro dedos de la mano derecha y un fragmento del perizoma.

La cruz  presentaba un estucado mucho más grueso, con detalles que, en su día, fueron hechos en pan de oro fino  y que con los años se habían perdido, presentando en el momento de la restauración una gruesa capa de purpurina. La corona de espinas y las potencias también se encontraban pintadas de purpurina, por lo que se procedió a su limpieza, descubriendo que en realidad son de plata. El pelo sufrió una delicada limpieza que descubrió su verdadero color, no tan moreno como estamos acostumbrados a ver en las imágenes de Cristo con cabello natural.

 

 

 

Todo el conjunto estaba muy ennegrecido, ocultando los verdaderos colores de la imagen, por lo que se ha procedido a la limpieza de la misma, además de realizar un tratamiento de sentado de color en toda la superficie pictórica, estucado y desestucado de lagunas, colocación de injertos de madera en las zonas de falta de éstos (dedos y paño de pureza), y reintegración cromática de las zonas de falta (respetando siempre el original para que la imagen no pierda su valor económico e historio-artístico,  así como  su antigüedad), con pigmentos inalterables y resistentes al paso del tiempo y a los agentes atmosféricos, totalmente reversibles.

En la cruz se realizó el mismo procedimiento, aunque en las zonas de dorados se procedió a colocar un dorado nuevo con pan de oro fino de 23 y ¾ quilates de grosor doble (ya que el antiguo se había perdido completamente) y con acabado brillamte, tal y como debió de tenerlo en origen. Finalmente, se le dio una mano de barniz protector a todo el conjunto. En total, han sido 300 horas de trabajo y 75 láminas de pan de oro las usadas en este proyecto.

 

 

Volver         Principal

www.lahornacina.com