NUEVA OBRA DE JOSÉ ÁNGEL PONCE

Antonio Martínez Rull (05/11/2012)


 

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Presentamos la nueva obra del escultor onubense José Ángel Ponce Vázquez. Una nube que con la que se completa la iconografía de Virgen de Todos los Santos que tallara en 2009 para la Hermandad de los Dolores que tiene su sede canónica en la Iglesia de la Santísima Trinidad de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz).

La efigie mariana, realizada en madera de cedro, guarda los cánones de la escultura religiosa del Siglo de Oro, dando nueva muestra el autor de su maestría al saber conjugar el estilo moderno con las nuevas técnicas contemporáneas, resultando una talla que encaja perfectamente dentro del ambiente de la religiosidad popular gaditana. José Ángel Ponce optó por cultivar el gusto genovés con el que la provincia de Cádiz está sensibilizada. Quizás a ello se deba la creciente devoción que este icono mariano va tomando en la ciudad, promovida por el Grupo Joven de la Hermandad que lo venera.

La obra que nos ocupa viene a culminar la imagen de la Virgen, concebida desde su creación con este elemento celestial que sirve como indicador de santidad. En madera de cedro policromado y estofado en oro, la nube presenta entre roleos tres cabezas de querubines en diversas actitudes contemplativas. Suspendida sobre el elemento celeste, María es observada por los seres angélicos que quedan ensimismados ante la insuperable belleza de la Madre de Dios. Sus rostros muestran asombro ante la visión, buscando con la mirada los ojos misericordiosos de la Señora, quien muestra en brazos a un Dios encarnado que es a su vez humanidad (reflejada en el tratamiento de la morfología) y divinidad (potenciada en la majestuosidad del porte y en el tratamiento de la encarnadura que parece dejar traslucir la luz impenetrable que guarda en su interior).

Técnicamente observamos la evolución del artista en la concepción de los volúmenes, el tratamiento de la policromía y las técnicas de la talla. La pieza guarda perfecto equilibrio y armonía en su composición, pudiendo establecer un eje de simetría con la pieza mariana para la que ha sido concebida. En el tratamiento de las alas el artista ha querido equilibrar el peso que sustentan los ángeles. En la encarnadura señalamos una paleta de matices más cálidos respecto a los empleados en la imagen mariana, con lo que se pretende resaltar la blancura inmaculada de María. En los rostros se evidencia el contrate entre la palidez de la piel con la calidez de las mejillas encendidas. Este tipo de encarnadura da morbidez a la dureza de la talla y potencia la humanización de las formas al mismo tiempo que la idealiza, creando la sensación de ver una imagen viva.

Finalmente es justo mencionar el exquisito gusto con el que la Hermandad atavía a la imagen de la Virgen de Todos los Santos, eligiendo los tejidos más acordes con su estilo. Predominan entre ellos los brocados que tradicionalmente se han usado como elemento identificativo de la santidad. Con ello los hermanos están creando una iconografía de sabor añejo que guarda perfecta armonía con el sello de la corporación.

 

Nota de La Hornacina: acceso a la galería fotográfica de la obra a través del icono que encabeza la noticia.

 

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