RESTAURACIÓN DE SANTIAGO RODRÍGUEZ LÓPEZ

19/05/2015


 

 
 
Estado inicial y final

 

Santiago Rodríguez López, licenciado en Bellas Artes y máster en Conservación y Restauración de Bienes Culturales, ha restaurado una talla de Jesús Niño que pertenece a una colección privada de Murcia. Muestra al Infante erguido sobre una nube, con la cabeza algo elevada, en actitud de bendecir, gesto que describe la mano derecha alzada. Se trata de una escultura de procedencia sevillana, de cronología y autor desconocidos, pudiéndose encuadrar temporalmente entre la segunda mitad del siglo XVII y el primer tercio del XVIII.

De pequeño formato, la imagen está labrada en madera de pino, presentando una pálida encarnadura al óleo sobre un estrato de imprimación o base coloreada de tonalidad naranja (minio); posee ojos de vidrio pintados por el interior y restos que evidencian la presencia de pestañas superiores postizas. Se asienta sobre una peana de tipo hexagonal que incrementa la altura del conjunto hasta los 60 cm. Dicha peana se halla ornamentada con dorados al agua sobre bol rojo y picados de lustre en la superficie.

 

 
 
Estado inicial

 

La pieza había llegado hasta nuestros días en un estado deficiente de conservación, debido sobre todo a las numerosas y desafortunadas intervenciones que se habían realizado con anterioridad sobre la misma. La escasa calidad de estas actuaciones alteraba sustancialmente la percepción visual de la obra, especialmente en lo que respecta a su policromía, cubierta por numerosos repintes de distinta cronología y factura.

Encaminados a ocultar los diversos daños sufridos por la imagen a través de su historia material (tales como la pérdida de uno de los ojos de vidrio), a los repintes de las carnaciones y el cabello habría que añadir la tosca repolicromía de la peana, que cubría totalmente la rica ornamentación original de la misma.

Por su parte, el soporte de madera se encontraba en buen estado, limitándose los daños a la falta de adhesión entre las dos partes que componían la peana, pequeñas pérdidas en la zona inferior de la misma, y fractura y pérdida de diversos dedos, repuestos y enmascarados bajo los repintes.

 

 
 
Estudios con rayos ultravioleta

 

Todas las actuaciones llevadas a cabo tuvieron como principal objetivo restituir, en la medida de lo posible, la apariencia original de la imagen. En este sentido, el proceso más comprometido y laborioso recayó en la limpieza de policromías por parte del restaurador. Estas tareas abarcaron la eliminación físico-química de una capa desigual de suciedad superficial adherida, así como de los diversos repintes del cabello y de las carnaciones. Una vez limpia la superficie, quedaron en evidencia las pérdidas y los desgastes sufridos en la encarnadura, así como la reposición de volúmenes anteriormente comentada.

 

 
 
 
 
Labores de limpieza en la peana
 
 
 
 
Peana. Estado final

 

Bajo las gruesas capas de purpurina y esmalte sintético de la peana se descubrió la decoración original en oro fino, así como distintos picados de lustre dibujando en la superficie estilizados motivos vegetales.

El estado de abrasión del oro y el bol habrían propiciado en la peana, junto a las pérdidas de volumen y aparejo, la aplicación de los estratos superpuestos; la superficie de la nube y moldura superior aparecían completamente lijadas al eliminar los estratos superpuestos, encontrándose diminutos restos de plata oxidada.

Estas dos piezas de la peana fueron inicialmente desmontadas para, una vez limpias las zonas de unión, proceder al encolado de las mismas; igualmente, se adhirieron correctamente en la figura del Niño Jesús los dedos de nueva factura, previa inserción de espigas de madera.

 

 
     
     
Limpieza de la figura. Conjunto y detalle del rostro
     
     
     
     
Estucado de la figura y reposición de piezas

 

Para el estucado de las lagunas pictóricas se empleó un aparejo tradicional de cola de conejo y sulfato cálcico, continuando el proceso con la reintegración cromática, bajo criterios discernibles a corta distancia (rigatino y puntillismo) y mediante técnicas reversibles y estables (una primera fase de acuarela, acabando con pigmentos al barniz). En la zona superior de la peana, al no hallar restos significativos de color, se optó por un retoque no discernible, al igual que en el ojo derecho del Niño.

 

 
 
Rostro. Estado inicial y final

 

El proceso finalizó con la aplicación de una capa de protección final mediante pulverización y la reposición, a petición de la propiedad, de pestañas postizas de pelo natural en los párpados superiores.

 

 
 
Estado final

 

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