HALLAZGO DE UNOS MURALES GÓTICOS EN LA CATEDRAL VIEJA DE SALAMANCA
04/03/2019
Las obras de restauración integral de la capilla de Santa Bárbara, en la Catedral Vieja de Salamanca, han permitido descubrir unas pinturas murales góticas que permanecían ocultas tras el retablo desde hace cinco siglos, y que recogen escenas de la vida de la mártir que da nombre a este espacio. Según Carlos Tejedor, restaurador de la Junta de Castilla y León, con el desmontaje del retablo apareció una pintura que puede corresponder a la ornamentación original de la capilla con las figuras de Santa Bárbara. Desde entonces, el equipo de conservación y restauración se encuentra estudiando la posibilidad de intentar compatibilizar el retablo renacentista del siglo XVI, que era el de la capilla, para que puntualmente se vea la pintura que decoró la capilla en origen. Posiblemente se transforme la estructura rígida del retablo en una móvil, de forma que, en ocasiones puntuales, se pueda mover como si fuera una especie de puerta y se pueda ver la pintura, aunque hay que tener en cuenta el peso del retablo, más la estructura que se está diseñando, así como que hay que salvar un gran volumen de la hornacina central para hacer el giro. La idea es bastante innovadora porque en otras ocasiones que han aparecido pinturas murales u otro tipo de ornamentos anteriores, lo único que se hacía era consolidar, fijar, restaurar y documentar, y luego se volvía a poner la pieza. En cuanto a la restauración de la capilla, en un primer momento se ha centrado en la arquitectura, con la conservación de las bóvedas y la cubierta exterior, y después, los bienes muebles, que están ya restaurándose. La restauradora de Ufizzi, María Luisa López, confirmó que la restauración de los bienes muebles de la capilla llevaba implícita una complejidad por la cantidad de materiales que conviven en un mismo espacio. Unos elementos muy significativos son los sepulcros del obispo Lucero y de sus familiares. |
En la actualidad se investiga sobre los murales y su datación cronológica, que podría ser en torno a los siglos XIII o XIV. Los especialistas sospechan que la capilla estaba pintada en su totalidad, pero con los años y las modas no se ha conservado nada más que el conjunto mural destapado, lo que reafirma la importancia de su descubrimiento. El estado de conservación de los murales es magnífico, algunas zonas tienen desprendimientos, pero no son significativos porque la mayoría de los personajes y de las escenas son visibles. Este espacio catedralicio fue un símbolo del estudio salmantino y del que deriva la expresión "estar en capilla", ya que durante toda una noche, los estudiantes se recluían en soledad con los pies apoyados en la estatua del obispo Juan Lucero para pasar la prueba del doctorado. Dicho obispo estuvo 12 años en Salamanca, en cuya catedral quiso hacer una capilla para su enterramiento, la primera que se conoce en la Catedral de Salamanca dedicada a un difunto, y la dedicó en el año 1334 a Santa Bárbara. En ella tenían lugar los exámenes de grados, pasando aquí el tiempo los estudiantes para preparar la tesis, y se hacía la elección y juramento de los rectores. Estas labores de restauración vienen a sumarse a las realizadas en los últimos meses en otros bienes muebles del templo catedralicio, caso de las pinturas de las puertas para el cerramiento del retablo de Santa Catalina, obras de Pedro Bello, o el Cristo crucificado del siglo XIV que preside la capilla de Santa Catalina. |
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