NUEVA OBRA DE ALEJANDRO LÓPEZ

Con información de Alejandro López Aragüez (22/04/2012)


 

 

El pasado 20 de abril tuvo lugar la presentación del cartel conmemorativo de las bodas de plata del Simpecado de la hermandad filial rociera del municipio sevillano San Juan de Aznalfarache. La técnica utilizada por el pintor e imaginero afincado en Sevilla es mixta: óleo y acrílico. La composición es simétrica y, como pueden observar, desde el remate del estandarte hasta abajo, tiene forma triangular en alusión a la composición habitual de la Santísima Trinidad.

El autor ubica el Simpecado como si se hallara inserto en un pequeño altar o retablo, configurado por una especie de volutas marmóreas con el friso inferior para las letras. Centrado y encima de este improvisado altar, sitúa de forma destacada el escudo de San Juan de Aznalfarache. Para dar mayor realce al escudo y atenuar el dorado del estandarte, lo ha orlado con limones y naranjos, queriendo plasmar la hermosa vega de cítricos que posee San Juan de Aznalfarache.

A modo de bajorrelieve, y en un extremo del friso inferior, podemos contemplar la Cruz de San Juan como símbolo y homenajea a San Juan de Aznalfarache. En el otro extremo, una sierra o serrucho alude a San José Obrero, titular del templo de fundación y sede canónica de la mencionada corporación.

Todo ello lo recoge una cinta que bordea el escudo, con los colores verde y rojo representativos de la hermandad. Arropado por las volutas, a modo de maquetas, aparece, en un lado, el monumento más representativo de San Juan de Aznalfarache, ofrecido al Sagrado Corazón de Jesús; en el otro extremo, observamos la fachada de la famosa ermita de la aldea almonteña.

A los pies de la Señora se halla, justo encima del escudo de San Juan Aznalfarache, el Santísimo Sacramento, que forma parte de la simbología de esta hermandad filial como queda recogido en su medalla. Flanquean el Sacramento dos angelitos, absortos ante su divinidad.

En toda esta composición, y ocupando un lugar privilegiado, se yergue el Simpecado, una valiosa pieza que bordaron en oro las sevillanas monjas del Convento de Santa Isabel, destacando el joven artista intencionadamente la venerada imagen de la Virgen del Rocío.

Por último, encima del Simpecado y a modo de cúpula que cubre este improvisado altar, aparece la concha o venera de la ermita. Con ello, Alejandro López rinde un caluroso y sincero homenaje a todos los rocieros de San Juan de Aznalfarache, y para ello ha estimado representarlo en una meditada peregrinación hacia la aldea, fin primordial según el autor del culto a la Santísima Virgen del Rocío.

 

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