INAUGURACIÓN DEL CENTRO CERÁMICA TRIANA

Con información de Miguel Hernández Valencia y Esther López Martín (29/07/2014)


 

 

El proyecto desarrolla en el antiguo conjunto alfarero de la fábrica Cerámicas Santa Ana, un centro de exposiciones para la cerámica, un espacio de interpretación sobre itinerarios turísticos de Triana y espacios para las actividades comerciales y productivas de la fábrica. El reciente cese de la producción cerámica en esta fábrica trianera ha traído consigo la clausura de sus hornos y el progresivo deterioro de sus bienes, lo que ha originado la necesidad de rehabilitar el antiguo alfar para su uso cultural y turístico.

La obra corresponde al primer premio del concurso de ideas celebrado en el año 2009. La propuesta titulada Paisaje Alfar de AF6 Arquitectos1 obtiene el primer premio en el concurso de ideas con intervención de jurado del Centro Cerámica Triana. Los trabajos de rehabilitación comenzaron en diciembre de 2010 y finalizaron en noviembre del pasado año 2013. Durante el periodo de ejecución de las obras se desarrolla el proyecto museográfico para el Centro Cerámica Triana, elaborado por AF6 Arquitectos a partir del plan museológico elaborado por Alfonso Pleguezuelo Hernández. Su inauguración oficial tuvo lugar esta misma mañana en Sevilla, presidida por la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz.

El Centro Cerámica Triana se desarrolla sobre el conjunto alfarero que fue sede de la empresa Cerámica Santa Ana-Rodríguez Díaz S.L., instalada sobre un alfar activo desde la Edad Media situado en la calle Antillano Campos 2, 4 y 6 y la calle San Jorge 31 de Sevilla. Sus viejos hornos cerámicos de leña fueron clausurados hacia 1970, aunque la producción de cerámica se mantuvo a menor escala en la fábrica hasta el año 2005 utilizando hornos eléctricos. El abandono de los hornos tradicionales cerámicos y del resto de elementos vinculados a la actividad alfarera, coincidiendo con la decadencia que se produce en sector de la cerámica de Triana a partir de la década de los 70 del siglo XX, supuso un deterioro progresivo del conjunto.

Las actividades comerciales y productivas se desarrollaron durante las tres últimas décadas en los espacios con fachada a la calle, mientras en el interior de la manzana permanecían, sometidos a una lenta pero implacable degradación, los elementos constitutivos de antiguo alfar: hornos, alcachifas (espacio previo a la caldera), piletas, almágenas (depósitos de pigmentos), molinas y barreros.

Afortunadamente, desde el año 1999, el Plan Especial de Protección del Sector 14 Triana del conjunto histórico de Sevilla identifica a los conjuntos alfareros de Triana como "edificaciones con interés tipológico" que deben ser objeto de protección específica. Define al Conjunto de Cerámicas Santa Ana como uno de los tres grandes conjuntos alfareros existentes en Triana, junto a Cerámicas Montalván y a Cerámicas Santa Isabel. Desde el Plan se protegen en estos conjuntos las fachadas, decoraciones cerámicas, primera crujía, tipologías de casas protegibles y todos los elementos relacionados con la industria alfarera, en especial los hornos si son históricos. Asimismo, el Plan define de un modo preciso a los conjuntos alfareros: "son grupos de edificios o casas que se caracterizan por estar asociadas a la actividad alfarera tradicional desde el siglo XVIII e incluso anteriores. Se basan en el aprovechamiento de los interiores de manzanas, para los hornos y van colmatándose con edificaciones de diferentes épocas destinadas o bien a vivienda de los propios artesanos, almacenes, o puntos de exposición y venta". Además el Plan establece, para todo el conjunto, cautelas arqueológicas que implican que de forma coordinada con las obras se desarrolle el análisis arqueológico de las estructuras emergentes.

En este contexto, ante el riesgo inminente de pérdida de integridad del conjunto y con el respaldo de las protecciones fijadas por el Plan Especial, el Ayuntamiento de Sevilla alcanza un acuerdo con los antiguos propietarios en el que el conjunto pasa a titularidad municipal, delimitando en planta baja una serie de espacios en el que Cerámica Santa Ana continuaría desarrollando sus actividades de producción y venta. Se pretendía impulsar, a través de la rehabilitación del conjunto de Cerámicas Santa Ana, la creación de un centro cultural y de promoción para la cerámica, un lugar que funcionara como espacio museístico así como para la presentación del barrio de Triana al visitante.

A través del consorcio Turismo de Sevilla, el Ayuntamiento de Sevilla promueve la construcción del Centro Cerámica Triana. El proyecto se desarrolla con cargo al presupuesto del Plan Turístico de Sevilla, fruto del convenio de colaboración suscrito en 2006 entre la Consejería de Turismo y Comercio de la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento de Sevilla y la Confederación de Empresarios de Sevilla.

Además, el Ayuntamiento de Sevilla adquirió de los antiguos propietarios la colección de enseres conservados en la fábrica Cerámica Santa Ana, considerados de interés para el entonces futuro Centro Cerámica Triana. Sobre esta colección el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH) realizó en el año 2009 los trabajos de valoración y tasación. Parte de esta colección quedará integrada en las exposiciones que se desarrollan en el Centro Cerámica Triana (Calle San Jorge, nº 31; martes a sábado, de 10:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:00 horas).

 

 

La cerámica fue la industria que mayor expansión alcanzó en Triana. El arrabal de Triana se consolida a partir de la construcción del Puente de Barcas en 1171 por el califa almohade Abu Yaqub Yusuf. La historia de Triana está fuertemente vinculada al río Guadalquivir; el aislamiento provocado por sus continuas inundaciones y dificultades para cruzarlo a través del primitivo Puente de Barcas ha inducido un carácter social y económico independiente del núcleo de Sevilla que incluso puede percibirse en la actualidad.

La ocupación a lo largo de la historia del territorio en Triana ha estado determinada por el trazado longitudinal del río y el transversal del Camino Real hacia Huelva, por donde llegaban a Sevilla los productos agrícolas del Aljarafe. Fue la cerámica la industria que alcanza un mayor desarrollo en Triana, con enorme incidencia en el tejido social del barrio y en su configuración urbana. Existió un amplio comercio cerámico entre Sevilla y América a lo largo del siglo XVI. Se exportaron productos cerámicos demandados por sus valores funcionales o decorativos como los azulejos, así como objetos cerámicos que actuaron como vehículos para el envío de otros productos como las botijas peruleras. La mayor parte de estos productos cerámicos se fabricaron en Triana.

El sector industrial cerámico en Triana vivió así su primera etapa de auge entre los siglos XV y XVI. Los avances técnicos en la fabricación del azulejo de cuenca o arista y el comercio con América, favorecieron el aumento de la producción y abaratamiento de los costes. Tras un periodo de decadencia, a mediados del siglo XIX la cerámica resurge gracias a la recuperación de los estilos históricos y al establecerse el industrial Charles Pickman en el Monasterio de la Cartuja para la producción de loza.

El desarrollo de la cerámica de Triana se ve beneficiado por el uso de la cerámica como material decorativo asociado al estilo regionalista de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. En este contexto nacen fábricas de cerámica como Montalván, Ramos Rejano, Mensaque, Viuda de Gómez (actual Santa Ana), Santa Isabel, Lafitte… Es éste el periodo de máximo esplendor del sector hasta su decadencia en la década de los 70 del siglo XX. Es en esta época cuando se prohibió el uso de hornos de leña debido a la producción de humos, por lo que todos los conjuntos alfareros de Triana fueron clausurando sus viejos hornos siendo sustituidos por hornos eléctricos. Estas fábricas dieron empleo a muchos vecinos de Triana.

La cerámica se convirtió en un elemento vinculado al desarrollo del barrio durante el primer tercio del siglo XX. Estos conjuntos alfareros los encontramos en la actualidad integrados en el tejido urbano conviviendo con los usos residenciales y comerciales. También forman parte estas fábricas de la memoria de las personas que trabajaron preparando el barro, los esmaltes y colores, cargando los hornos, decorando piezas y pintando la cerámica de Triana. Este alfar estuvo activo desde época bajomedieval según se ha documentado durante el seguimiento arqueológico de las obras.

La fábrica en la que se ubica el nuevo Centro Cerámica Triana es la denominada Cerámica Santa Ana-Rodríguez Díaz S.L. Se trata de una firma que desarrolla su actividad en este conjunto alfarero desde 1939 hasta el año 2010. Con anterioridad, desde 1870 Antonio Gómez dirigió una empresa en este lugar, hasta 1906 lo hizo su viuda bajo la denominación Viuda de Gómez, continuando después Manuel Corbato, luego Viuda de Corbato, quien traspasa el negocio a Manuel Montero Asquith.

Este espacio, que ha contado con una inversión de 4,2 millones -financiados en un 60% por el Gobierno autonómico y el 40% restante por el Ayuntamiento hispalense-, forma parte del Plan Turístico de la capital hispalense. El inmueble está construido en dos niveles: la primera planta expone la historia y tradición alfarera de Sevilla con un recorrido por los hornos restaurados; y la segunda alberga el Centro de Interpretación "Aquí Triana", que proporcionará al visitante itinerarios por los recursos patrimoniales del barrio y mostrará sus tradiciones y su vinculación con el río. Además, el espacio museístico de la segunda planta acoge una colección que incluye piezas de Cerámicas Santa Ana, Santa Clara, Pickman y Colección Carranza, junto con otras que han llegado procedentes de otros museos de España.

El Plan Turístico es una iniciativa de la Consejería de Turismo y Comercio y el Ayuntamiento hispalense, con el apoyo de la Confederación de Empresarios de Sevilla (CES), que cuenta con un presupuesto de 22 millones de euros, el 60% de aportación autonómica. El citado Plan forma parte del denominado Programa de Grandes Ciudades impulsado por la Junta de Andalucía en poblaciones que cuentan más de 100.000 habitantes. Los principales objetivos que tienen las actuaciones que se están desarrollando son fortalecer la posición de la ciudad de Sevilla como destino urbano internacional, reforzar su competitividad mediante la diversificación de su oferta turística y la creación de productos en segmentos especializados, además de incrementar las pernoctaciones, la estancia y el gasto medio de los visitantes.

Precisamente, en el barrio sevillano de Triana converge una parte significativa de los nuevos productos desarrollados a través del Plan Turístico, teniendo todos ellos como referencia al río Guadalquivir. Así, destacan el Centro Temático del Castillo de San Jorge o los pantalanes de uso público instalados en la dársena del Guadalquivir para potenciar los flujos de visitantes (el producto denominado "Sígueme la corriente"). En el marco del Plan también se han llevado a cabo actuaciones como la rehabilitación del Costurero de la Reina, la creación de las rutas de "Sevilla, ciudad de ópera", el diseño de los itinerarios de la "Sevilla de la primera vuelta al mundo" o la remodelación del llamado Muelle de Nueva York. Asimismo, se han realizado actuaciones promocionales y se han desarrollado herramientas tecnológicas específicas.

 

 

FUENTES: HERNÁNDEZ VALENCIA, Miguel y Esther LÓPEZ MARTÍN. "Centro Cerámica Triana, intervención en un conjunto alfarero", artículo de Proyectos y Actuaciones publicado en la revista PH, editada por el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH), nº 85, abril de 2014, pp. 100-123.

 

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