EXPOSICIONES EN EL CENTRO ANDALUZ DE ARTE CONTEMPORÁNEO (CAAC)
21/05/2015
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Nueve Paisajes de Tormenta José Ramón Sierra |
Zigzag (hasta el 23 de agosto de 2015)
El Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) presenta la exposición Zigzag del artista y arquitecto José Ramón Sierra (Olivares, Sevilla, 1945). Se trata de una de las muestras que componen la programación que conmemora el 25 Aniversario de la creación del museo. José Ramón Sierra es un personaje singular que ha sido capaz de integrar su condición de arquitecto en la de un completo artista plástico, dibujante, pintor y escultor, también diseñador, escritor y profesor, al que ninguna faceta creativa le ha sido ajena. Sierra es, además, el arquitecto responsable de la rehabilitación de la zona monumental de la Cartuja de Santa María de las Cuevas, espacios que hoy conforman la sede del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo. Rehabilitar no es restaurar en el sentido más convencional del término. Por primera vez el CAAC expone una muestra completa de la trayectoria de José Ramón Sierra. La exposición se compone de más de 100 obras en pintura, escultura, diseño y arquitectura que realizan un recorrido de la vida artística de este creador desde los años 60 del siglo XX a la actualidad. En su primera época los soportes en su mayoría son en madera cubiertos de esmaltes, hay también collages y una gran variedad de objetos. Aún estudiante, José Ramón Sierra obtuvo el Premio de la mítica galería La Pasarela de Sevilla, con el que quedó identificado como uno de los pilares de la nueva abstracción, abierta a las transformaciones activadas en el panorama internacional de los años 60. Desde entonces no ha habido solución de continuidad. Un recorrido a impulsos renovados que a veces cabe reconocer en series de obras que la muestra ofrece en sus salas. Solo la articulación que reúne esta exposición Zigzag permite al visitante acercarse y reconocer a José Ramón Sierra en su trayectoria. No hay fronteras en las distintas actividades de José Ramón Sierra, ya sea la de pintor, diseñador o arquitecto, y a su actividad artística añade la experiencia interpretativa de lo existente y de sus transformaciones, utilizando para sus obras elementos que bien recién fabricados o bien reciclados, provienen de la misma realidad. En cuanto a sus referencias creadoras, sería Marcel Duchamp el primer vínculo de sus ideas. La fascinante capacidad de reconocer lo nuevo en lo existente es la base de su virtuosismo interpretativo. Y ello vale para su obra plástica, para todos sus proyectos de arquitectura, para sus estudios sobre la ciudad y las casas, o para su experiencia docente, en la que sus alumnos conforman con él una amalgama. Un perfil poco común, que algunos remitirían a tiempos pretéritos, del renacimiento, del barroco o de las vanguardias históricas, manantiales todos ellos en los que cabe reconocer nutrientes en José Ramón Sierra, pero cuya personalidad corresponde a un creador de un tiempo vivo y cambiante, y de un espacio de valores locales implosionados por el impacto de un mundo intenso. Sus sucesivos hitos creadores conforman una espiral que en esta exposición se plasma, como su propio título indica, en un zigzag. |
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Sillería barroca de Agustín de Perea y Juan de Valencia Colección del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo |
El Presente en el Pasado (hasta el 17 de abril de 2016)
Esta muestra colectiva también se enmarca en la programación conmemorativa del 25 aniversario del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC). Indaga cómo el presente se encuentra en el pasado mediante diálogos y confrontaciones de obras de dos colecciones: la colección del patrimonio de la antigua Cartuja de Santa María de las Cuevas y la colección de arte contemporáneo del CAAC. Así, en esta exposición se vuelve a instalar en su espacio original, la antigua iglesia, la magnífica sillería barroca realizada por Agustín de Perea y Juan de Valencia del siglo XVII, en este caso enfrentada a piezas de artistas contemporáneos como Andreas Fogarasi, Reinhard Mucha o Andrea Blum, todos ellos dispositivos para ver, ser vistos, cantar o escuchar. Se da la circunstancia de que es la primera vez en más de un siglo que la sillería vuelve al lugar original para el que fue diseñada, dado que fue retirada de la antigua iglesia por Charles Pickman al comprar la Cartuja para instalar en ella la fábrica de cerámica a mediados del XIX. En otras estancias, como la Capilla de Colón, los cuadros de José Manuel Broto rodean las piezas de imaginería policromada del escultor Pedro Duque Cornejo del siglo XVIII, mientras en la Capilla de Profundis, el Calvario labrado por Isidro de Villoldo en el siglo XVI, dialoga con una obra de Antonio Tàpies, pieza que fue la primera obra que formó parte de la colección del CAAC. El Presente en el Pasado recorre toda la denominada como Zona Monumental del antiguo recinto cartujo, realizándose un permanente diálogo entre la obra histórica y la contemporánea. Recoge obras de Pilar Albarracín, Andrea Blum, Louise Bourgeois, José Manuel Broto, Pedro Duque Cornejo, Valie Export, Andreas Fogarasi, Mariajosé Gallardo, Cristina Iglesias, Valeriano López, Reinhard Mucha, Agustín de Perea y Juan de Valencia, Txuspo Poyo, Martha Rosler, Antoni Tàpies e Isidro de Villoldo. El profesor norteamericano Andreas Huyssen ha señalado cómo en las últimas décadas se ha producido en Occidente un deslizamiento que privilegia la mirada hacia atrás frente a la que ponía el foco en las transformaciones que estarían a punto de llegar. Si la Modernidad fue impulsada por lo que podría denominarse como "futuros presentes", la Postmodernidad estaría caracterizada por los "pretéritos presentes". Esta última noción es empleada en esta exposición, que nace de una realidad que, lejos de ser una oposición, es un complemento a esta institución: el CAAC tiene su sede en un complejo edificio que no sólo es un Bien de Interés Cultural, sino que forma parte de la Historia y está cargado de historias. El presente, el arte actual, producido en las últimas décadas, se muestra en un recinto del pasado (siglos XV-XIX) que ha modificado sus funciones con los siglos: ermita franciscana, monasterio cartujo desde 1399, cuartel militar durante la invasión napoleónica, fábrica de cerámica de 1841 a 1982, pabellón real durante la Exposición Universal de Sevilla de 1992, posteriormente conjunto monumental y, definitivamente, centro de arte contemporáneo desde 1997. Aunque la Desamortización realizada en el siglo XIX llevó a que sus principales obras de arte salieran de los muros de la Cartuja, algunas de ellas permanecieron, se recuperaron o volvieron con el tiempo. Así, el CAAC no solo es el encargado de conservar y mantener este amplio conjunto monumental, sino que también tutela la colección vinculada a su rica y variada historia, compuesta principalmente por restos arqueológicos, cerámicas, obras en cristal, esculturas y algunas pinturas. Esta muestra busca indagar cómo el presente se encuentra en el pasado: no sólo es que parta de él, que hunda ahí sus raíces, sino que, mediante diálogos y confrontaciones de obras de las dos colecciones que conserva el CAAC, expuestas en la denominada Zona Monumental -aquella que más conserva el recuerdo de la historia del edificio-, pensemos que, como advierte Andreas Huyssen, la memoria siempre es transitoria y, en tanto que cuestión pública, está sometida al cambio político, generacional e individual. Como en cualquier convento católico, en la Cartuja de Santa María de las Cuevas abundaban las imágenes de culto. Especialmente en algunas zonas de Italia y en España se generó durante el Barroco una especialidad escultórica, la talla en madera, que proporcionaba, gracias a la posterior policromía (realizada generalmente por pintores), unas realizaciones de gran naturalismo que se destinaban no solo a transmitir a los fieles los misterios de la fe (la Biblia de los iletrados), sino también a suscitar la piedad y la oración. En ese sentido, este mismo espacio albergó una obra maestra, el Cristo de la Clemencia, de Juan Martínez Montañés, hoy en la Catedral de Sevilla. En realidad los grandes escultores de la escuela sevillana trabajarían para el monasterio, como Juan de Mesa, Pedro Roldán y su nieto, Pedro Duque Cornejo, del que vemos aquí algunas obras. |
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Autorretrato del Artista como Artista I, II y III Curro González |
No Ver, No Oír y Callar. 1990-2015 (hasta el 13 de septiembre de 2015)
Primera exposición conmemorativa del 25 Aniversario del CAAC. Reúne alrededor de 90 piezas de 33 artistas nacionales e internacionales a través de los que se analiza el arte que se ha producido en los últimos veinticinco años. De esta manera, se estudian cuestiones estéticas, culturales, sexuales, identitarias o sociales, que pretenden mostrar el arte de las últimas décadas, partiendo del lugar donde nos encontramos, pero en un contexto internacional y mediante la colección que ha ido reuniendo el CAAC en sus 25 años de vida. No Ver, No Oír y Callar. 1990-2015 recoge obras de Rafael Agredano, Ángeles Agrela, Alfonso Albacete, Pilar Albarracín, Louise Bourgeois, Joan Brossa, María Cañas, Nuria Carrasco, Chema Cobo, Patricia Dauder, Pepe Espaliú, Ruth Ewan, Peter Friedl, Victoria Gil, Alonso Gil y Francis Gomila, Curro González, Candida Höfer, José Jurado, Jonathan Lasker, Rogelio López Cuenca, Carrie Mae Weems, Juan Luis Moraza, José Miguel Pereñíguez, Guillermo Pérez Villalta, José Piñar, Manolo Quejido, Inmaculada Salinas, Allan Sekula, Annika Ström, Wolfgang Tillmans, Juan Uslé y Jorge Yeregui. Diez salas acogen estas obras que se inician con dos trabajos que plantean dos premisas básicas: la de Curro González, que da título a la exposición y la de Rogelio López Cuenca, en la que se pregunta "Para qué poetas en tiempos de miseria". En su primera parte, este proyecto se centra en la producción de las últimas décadas en las que el arte habla del arte, ya sea mediante la crítica institucional, la ironía sobre su propia realidad y tradición, o bien reinterpretando lenguajes del siglo XX. Así, el recorrido nos lleva desde la nueva abstracción y el debate que generó en los años 90 a raíz de la exposición Nuevas Abstracciones del Museo Reina Sofía de Madrid, al conceptualismo pictórico, a través de las obras de Manolo Quejido y Alfonso Albacete; de la fotografía y su papel prioritario en el arte, un triunfo que se palpó definitivamente en la España de los años 90, a la escultura de clara herencia duchampiana a través de trabajos de Brossa y Moraza. En la segunda parte de la muestra se analizan temas relativos a los cambios sucedidos en la sociedad, tales como cuerpo y sexualidad, con obras de Victoria Gil, Pérez Villalta, Agredano y Espaliú. En conexión con esta sala, en la siguiente se busca el diálogo de dos importante artistas para las que el feminismo y las dinámicas de poder acabar por situarse en el espacio doméstico, como son Louise Bourgeois y Carrie Mae Weems. No Ver, No Oír y Callar. 1990-2015 evoca también el papel del movimiento la Chanson, surgido en Francia en los años 50 y 60, y presta especial atención a través de varias piezas, sobre el papel de la música popular en la segunda mitad del siglo XX, como desencadenante de importantes cambios personales y colectivos. El uso del vídeo y del cine por los artistas plásticos es también objeto de análisis bajo el epígrafe "La cosa nostra" y en el que destacan las obras de dos artistas andaluzas: Pilar Albarracín y María Cañas. Y, por último, la exposición No Ver, No Oír y Callar. 1990-2015 indaga en la grave y profunda crisis que estamos inmersos, producto de la situación financiera y el estallido de la burbuja inmobiliaria que ha provocado una emergencia social y estragos en el sector cultural. Así, se destaca la resistencia casi numantina de instituciones culturales, entre ellas los museos. Las dos obras que clausuran la exposición analizan dos extremos: la inducción al consumo masivo de productos inmobiliarios y por otro lado, la salida de población mayoritariamente joven en busca de trabajo al extranjero: una de Jorge Yeregui acerca de la burbuja inmobiliaria y la segunda de José Jurado donde muestra la desesperación de una generación marcada por la emigración; esta última, es la más reciente adquisición realizada por el CAAC. El ciclo de 25 años de vida del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo se inició como se cierra ahora: en medio de una severa crisis económica. Si la de los años 90 se precipitó con la Primera Guerra del Golfo y el estallido de la burbuja inmobiliaria en Japón, la más reciente -aquella en la que aún estamos inmersos- tiene también una base financiera e inmobiliaria que ha provocado profundas desigualdades sociales que están en la base de posibles transformaciones políticas. Es en esta situación y contexto en el que se pretende analizar el arte que se ha ido produciendo de manera coetánea a los 25 años de vida del CAAC. |
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El Retorno de un Lago Maria Thereza Alves |
Maria Thereza Alves. El Largo Camino a Xico (1991-2014) (hasta el 31 de mayo de 2015)
El CAAC presenta la primera exposición en España de la artista brasileña Maria Thereza Alves. La muestra presenta la gran instalación que realizó Alves para la última Documenta de Kassel, uno de los principales eventos internacionales de arte contemporáneo. La exposición es una retrospectiva que repasa la trayectoria de Maria Thereza Alves (São Paulo, 1961) a través de una selección de obras que se remontan a 1991. Alves, artista pionera en el debate poscolonial, se formó en Nueva York en los años 80, primero en la escuela Cooper Union, y después en el seno de distintos proyectos independientes, como la Galería Kenkeleba. Desde el punto de vista de los medios artísticos, su trabajo puede calificarse como conceptual y anti-formalista. La apariencia de sus obras se define siempre según los contenidos, en ocasiones resultan sobrias y rigurosas, como sucede en el proyecto Seeds of Change, mientras que en otras se apropia de manera festiva de los lenguajes de la cultura popular, especialmente en El Retorno de un Lago (The Return of a Lake). Este último proyecto es el núcleo de esta exposición Maria Thereza Alves. El Largo Camino a Xico (1991-2014) debido a su relación con España. A 40 km del centro de la Ciudad de México está Xico, una población que crece a borbotones sobre el antiguo lago de Chalco. El lago de Chalco -uno de los muchos que formaban parte de una región maltratada desde Hernán Cortés- fue desecado a principios del siglo XX por el español Iñigo Noriega Laso. Noriega llegó a México en 1867 con 14 años, desde la aldea asturiana de Colombres. Su ambición era grande y pronto se convirtió en uno de los hombres más ricos y poderosos del país en tiempos del presidente Porfirio Díaz. Después de la revolución de 1910, los terrenos del lago le fueron expropiados, pero los problemas de su decisión de arrasar un ecosistema y someter o expulsar a los indígenas a la fuerza, con su ejército privado de 200 hombres, llegan hasta el presente. Noriega murió en 1920 en la indigencia en México, tras haber vivido el exilio en Texas, dónde fue nombrado sheriff honorífico. Desde hace unos años, sin embargo, la naturaleza se ha tomado la justicia por su mano y el lago emerge de nuevo, como un recuerdo que se resiste a desaparecer. A raíz de este "retorno de lo reprimido", propiciado por una alianza entre la capa freática y el malestar implacable de la memoria colectiva, una comunidad local pugna, desde mediados de los años 90, e impulsada por la politización que la sociedad mexicana experimentó a raíz del movimiento zapatista, por restituir sus derechos culturales y medioambientales. Genaro Amaro Altamirano es uno de sus miembros más destacados y ha sufrido la represión de las autoridades, inquietas ante las consecuencias que sus reclamaciones podrían acarrear. Maria Thereza Alves llevó a cabo, entre los años 2009 y 2012, este proyecto que tituló The Return of a Lake y que pudo verse en Documenta. El proyecto The Return of a Lake habla del presente, a través del valioso trabajo cultural y ecológico realizado por la comunidad de Chalco -con la que Alves colaboró de manera comprometida, sin demagogia ni relaciones forzadas o efímeras- y de los obstáculos a los que se han tenido que enfrentar. Denuncia la segregación urbana y racial en la Ciudad de México; una especie de apartheid "de facto", y aporta, en este sentido, una relación con la cultura popular e indígena en México sensible y singular, que implica, a la luz de las experiencias realizadas en el museo comunitario de la hacienda de Xico en los últimos años, una visión alternativa del museo y las instituciones artísticas, que ofrece mucho de lo que aprender. Finalmente, The Return of a Lake habla del futuro, porque dialoga y complementa los proyectos urbanísticos que distintos arquitectos como Nabor Carrillo, Teodoro González de León o Alberto Kalach han diseñado, desde los años 60 del pasado siglo XX, para la Ciudad de México, a nivel metropolitano. La experiencia de Chalco es, en este sentido, un referente clave a escala local por su recuperación de lagos, cultivos tradicionales y creación de zonas verdes, en una ciudad inhumana, en muchos aspectos. Maria Thereza Alves es una artista brasileña que vive en Berlín. De joven huyó de la dictadura en Brasil con su familia a Estados Unidos, formándose artísticamente en la ciudad de Nueva York. En esta ciudad participa de una escena "alternativa a lo alternativo", cuando los artistas indígenas, latinos o afroamericanos sufrían la marginación del "establishment". Alves retomaría su relación con Brasil más adelante, en el año 1986, siendo una de las fundadoras del Partido Verde brasileño. Su obra se centra principalmente en cuestiones como la crítica al colonialismo actual y a la herencia colonial en relación con la ecología. |
Dirección y horario: Avenida Américo Vespucio nº 2 y Camino de los Descubrimientos s/n, Sevilla.
Martes a sábado, de 11:00 a 21:00 horas; domingo, de 11:00 a 15:00 horas; lunes, cerrado.
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Calvario de Isidro
de Villoldo Colección del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo |
www.lahornacina.com