LAS HUELLAS DEL SEÑOR
26/05/2015
Pintura para el cartel del L Aniversario de la Basílica de Jesús del Gran Poder Daniel Bilbao |
El viernes 28 de mayo de 1965 el Arzobispo de Sevilla, José María Bueno Monreal, celebraba la ceremonia de consagración de lo que hoy es la Basílica de Jesús del Gran Poder. Esta fecha marca la conclusión de un recorrido iniciado por la famosa hermandad hispalense en el siglo XV y a lo largo del cual se fue forjando la devoción que la ciudad andaluza profesa a una imagen popularmente conocida como el Señor de Sevilla. La conmemoración de los primeros cincuenta años de este acontecimiento parece una ocasión propicia para recordar, con la exposición Las Huellas del Señor. L Aniversario de la Basílica de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder (1965-2015), una historia varias veces centenaria en la que se ha consolidado el vínculo entre la ciudad, las gentes que la habitan y la imagen que Juan de Mesa tallara en 1620. En este proceso se mezclan conventos e iglesias que han albergado a la hermandad, calles y plazas vecinas, y lugares que ha recorrido la cofradía en incontables estaciones de penitencia. Sobre este hermoso tejido, el Señor del Gran Poder, como el título de la muestra presentada esta mañana a los medios, ha dejado su huella con naturalidad en lo cotidiano. |
Azulejo de Jesús del Gran Poder Manuel Rodríguez Pérez de Tudela |
Jesús del Gran Poder Manuel Galiano |
La exposición Las Huellas del Señor sigue un recorrido perimetral centrado en la historia de la Hermandad del Gran Poder y de la propia Basílica cuyo cincuentenario se conmemora. Dicho recorrido se apoya en la palabra y en la imagen fotográfica, que se vuelcan en los paneles diseñados a tal efecto, y en una serie de obras singulares, pertenecientes al patrimonio de la corporación y que raras veces se muestran al público. Ejemplo del Gran Poder como gran devoción de Sevilla es la proliferación de representaciones pictóricas, de azulejos por toda la trama urbana de la capital hispalense, o el recuerdo constante en estampas y postales. Otras piezas rememoran la edificación de la Basílica y la necesidad de recursos para su edificación, como los bocetos del templo de Roig y Balbontín (1960) o la edición de sellos de coleccionista. La Declaración de Basílica Menor o la recuperación de una pintura de Joaquín Sáenz (1990), que sirvió hace 25 años para conmemorar los primeros en la historia de la Basílica, rematan un recorrido que evidencia la enorme presencia del Señor en la ciudad. |
Los Rostros del Señor Fran Lorka |
Mención especial merece la doble creación que ha afrontado Fran Lorka, un reto enorme: un rostro en el que caben todos los rostros, todos los tiempos. Para ello no ha dudado en proponer una hermosa paradoja: que la tecnología que siempre parece apuntar hacia el futuro conviva con la manualidad más sencilla. El autor ha contado con la colaboración de Roberto Pardo y Marta Asenjo, así como con fotografías para la composición que proceden del Archivo de la Pontificia y Real Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y María Santísima del Mayor Dolor y Traspaso. Cuando nos acercamos a la obra de Lorka lo hacemos repitiendo gestos moldeados a lo largo de los siglos, porque todo cabe en el encuentro silencioso entre la mirada de Jesús del Gran Poder y la del espectador. De ahí los rostros, las historias, la fe que diferentes generaciones han puesto a los pies del Señor. |
Orígenes de la construcción del nuevo templo Fototeca Municipal de Sevilla. Fondo Serrano |
La exposición Las Huellas del Señor recoge también el discurrir itinerante de la Hermandad a lo largo de los siglos: un recorrido que nos lleva desde el antiguo Convento de Santiago de la Espada (actual Convento de Mercedarias de la Asunción de la Calle San Vicente) al antiguo Convento de Santa María del Valle (hoy Santuario de la Hermandad de los Gitanos), desde el que por primera vez procesionó la imagen del Señor de Mesa en el año 1620. La línea del tiempo continúa con el Colegio de San Acacio (Real Círculo de Labradores), en el que brevemente encontró refugio la Hermandad antes de partir a su capilla en la Real Parroquia de San Lorenzo Mártir, donde alcanzaría su definitiva fama universal. En 1927 ya se planteó un proyecto de Basílica, obra de Aníbal González, en el edificio de Obras Públicas en la propia Plaza de San Lorenzo. Olvidado ese primer proyecto, al ofrecimiento, en 1937, del Palacio del Marqués de Aracena en la Plaza del Pacífico (actual Plaza de la Magdalena) le siguió la propuesta de adquirir los terrenos del Cuartel de la Gavidia como sede, que recibió el rechazo municipal. La Hermandad entonces volvió a poner sus ojos en el inmueble de la Plaza de San Lorenzo, firmando una opción de 1957. Hubo que esperar hasta 1960 para que pudieran iniciarse los trabajos de construcción del nuevo templo. Antes de ello, el Ayuntamiento ofreció en la zona de la Gavidia el edificio de San Hermenegildo y 2.000 metros adicionales; sin embargo, pese a lo ventajoso de la operación, los hermanos acordaron permanecer en su Barrio de San Lorenzo. |
Bocetos y construcción del nuevo templo Alberto Balbontín de Orta y Antonio Delgado Roig (diseños) |
Los arquitectos Alberto Balbontín de Orta y Antonio Delgado Roig iniciaron el proyecto en 1959 con una amplia trayectoria a sus espaldas y un conocimiento profundo del contexto material e inmaterial de la obra. Para la fachada crearon un alzado lleno de referencias barrocas, mezclando las claves cultas con ciertas notas de la arquitectura popular del entorno. Respecto al marco devocional, y dados los condicionantes de la parcela, optaron por un modelo en el que la composición se mueve entre lo longitudinal y la centralidad. Ante el camarín del Gran Poder, ideado como homenaje a la antigua capilla, el espacio se dilata por medio del recurso a una cita de tanto peso como el Panteón de Roma, cuyo característico juego de luces y sombras es utilizado para compensar la escala monumental de la obra. Por último, la exposición dedica un espacio a José Benjumea, mecenas de la corporación en los siglos XVIII y XIX, en los que se aprecia la riqueza de los cultos y el patrimonio (en 1798, siguiendo la tradición familiar de benefactores de la Hermandad, Manuel Benjumea había encargado la actual Dolorosa del Traspaso y su corona tras completar la soberbia peana de plata), y a los religiosos Diego José de Cádiz y Marcelo Spínola por ser personajes de trascendencia capital en la propagación del culto a la imagen de Jesús del Gran Poder. De Ciudad Jardín al Polígono de San Pablo, del Tardón a Rochelambert, de San Jerónimo a los Bermejales, se van trazando caminos en Sevilla que siempre conducen a la Basílica. El crecimiento urbano y poblacional de Sevilla en la segunda mitad del siglo XX y el destierro que padecieron muchos de los habitantes del centro histórico a la periferia, germinó la semilla de devotos y hermanos por toda la ciudad. |
Retrato de José Benjumea (detalle) Anónimo |
Cartel del XXV Aniversario del templo Joaquín Sáenz |
Del 27 de mayo al 14 de junio de 2015 en el Real Círculo de Labradores de Sevilla
(Calle Pedro Caravaca, nº 1) Horario: 10:00 a 14:00 y 17:00 a 21:00 horas.
www.lahornacina.com